Moncloa mira al CNI, pero el control era de Presidencia

El Gobierno deja en el aire el futuro de la directora de inteligencia, cuando el chequeo de los móviles correspondía a Bolaños

El ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños
El ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños FOTO: Sergio Pérez EFE

El Ejecutivo se ha colocado en el epicentro del «caso Pegasus» después de haber reconocido públicamente que tanto Pedro Sánchez como la ministra de Defensa fueron espiados en mayo y junio de 2021. Que un gobierno sea espiado no es una novedad, lo inédito reside en reconocer abiertamente tus vulnerabilidades y una brecha de seguridad que ha permitido un volcado completo del móvil del presidente. En eso el Ejecutivo español ha sido pionero.

En Moncloa aseguran que «han hecho lo que tenía que hacer y lo que se espera de un Estado democrático», ante el riesgo de que la información acabara filtrándose a los medios de comunicación. Lo que sí ha aparecido en diversos medios es que el Gobierno conocía con anterioridad al domingo, cuando dicen que recibieron los informes del Centro Criptológico Nacional, que terminales de algunos ministros habían sido objeto de seguimiento. Oficialmente, lo niegan. «El Gobierno tiene unos hechos constatados y son que se ha producido un ataque externo, al margen de los términos del Estado, e ilícito», aseguró ayer la portavoz, Isabel Rodríguez, en rueda de prensa.

Sin embargo, en el Ejecutivo son incapaces de explicar por qué han tardado un año en descubrir el ataque. Si bien mantienen que los protocolos existen y se van actualizando, de manera que han permitido conocer ahora estos hechos, no descartan que haya que depurar responsabilidades en el futuro, una vez se detalle qué es lo que ha fallado. Pero esta asunción de responsabilidades va en una dirección: los servicios de inteligencia, sobre los que se ha situado el foco, desde que se promoviera un «control interno» para esclarecer si hubo irregularidades en el presunto espionaje a líderes y activistas catalanes que se conoció hace dos semanas. Especialmente, se personifica esta rendición de cuentas en la directora del CNI, Paz Esteban, que comparecerá mañana a puerta cerrada en la recién constituida Comisión de Control de los Créditos destinados a Gastos Reservados.

Pero el control rutinario de los teléfonos móviles del presidente del Gobierno y de los miembros del Gabinete no está residenciado en el CNI, sino en el Ministerio de la Presidencia. Más concretamente en la Secretaría General de Presidencia del Gobierno, de la que depende la dirección de medios operativos, que se encarga de esta concreta cuestión. Por tanto, en el momento en que se produjeron los accesos «externos e ilícitos» al terminal de Sánchez, el 19 y 31 de mayo de 2021, quien detentaba esta Secretaría y, por tanto, responsable de esta monitorización era el ahora ministro de Presidencia, Félix Bolaños. El propio Bolaños fue quien compareció el lunes a primerísima hora de la mañana para dar cuenta de los pormenores del espionaje, sin apuntar ningún responsable: ni de la autoría ni de la brecha de seguridad.

En el Gobierno no quieren abrir todavía el capítulo de dimisiones. Diversos portavoces gubernamentales evitaron ayer cerrar filas con la directora del CNI, dejando su futuro en el aire. «Sigue en el cargo. Está trabajando para esclarecer estos hechos, que es la fase en la que estamos», se limitó a decir el propio Bolaños en una entrevista en la cadena Ser. Más generosa se mostró la portavoz del Gobierno que llegó a mostrar el «respaldo» del presidente a Margarita Robles y Paz Estaban, pero para inmediatamente apuntar lo coyuntural de este apoyo. Preguntada en concreto sobre la dimisión de la directora del CNI, la portavoz no quiso mojarse y se limitó a señalar que «cada momento tiene su afán» y que ahora mismo están «en la etapa de aclarar qué ha sucedido». «No podemos pasar a la siguiente fase sin saber lo que ha pasado y solucionarlo», señaló.

Contra el PP

Más vehemente se mostró Rodríguez con el PP. En Moncloa ha sentado muy mal la actitud de Alberto Núñez Feijóo, cuestionando la «casualidad no menor» de que estos hechos se den a conocer en plena polémica por el espionaje al independentismo. Desde el Gobierno señalan que se informó al principal partido de la oposición antes de comparecer ante los medios y muestran su «sorpresa» por la reacción del presidente del PP. «Si alguien tuvo expectativas, ya se han visto frustradas. La verdad es que el sentido de Estado y la lealtad dejan mucho que desear», reprochó. En este punto aprovechó para cargar contra el PP, recordando su «breve memoria» y que «mientras otros martilleaban ordenadores, nosotros nos ponemos a disposición de la justicia y apostamos por la transparencia, porque nada tenemos que ocultar», aseguró la portavoz, afeando que no se ha producido el «cambio de rumbo» en la dirección popular «que estábamos esperando».