Sangenjo

Caluroso recibimiento al grito de ¡Viva el Rey!

Don Juan Carlos tan solo manifestó estar «muy bien» y sentenciar, «no llueve».

El Rey emérito a su llegada a la 3ª Regata del IV Circuito Copa de España 2022 clase 6m de vela, a 20 de mayo de 2022, en Sanxenxo, Pontevedra, Galicia (España).
El Rey emérito a su llegada a la 3ª Regata del IV Circuito Copa de España 2022 clase 6m de vela, a 20 de mayo de 2022, en Sanxenxo, Pontevedra, Galicia (España).Álvaro BallesterosEuropa Press

Don Juan Carlos se dio ayer un baño de masas en la villa pontevedresa de Sangenjo. ¡Viva España! y ¡Viva el Rey! gritaron los vecinos del municipio a la llegada del padre de Felipe VI al Club Náutico de la ciudad. La expectación fue máxima así como los controles de seguridad que se reforzaron para la llegada de tan ilustre visitante.

Pasadas las doce y cuarto de la mañana salió Don Juan Carlos de la vivienda de su amigo y anfitrión, Pedro Campos donde pernoctará durante este fin de semana tras cerca de dos años en Abu Dabi. Según aseguró el propio Campos a LA RAZÓN, están siendo unas horas «muy emotivas», en parte, porque está recibiendo un gran apoyo y ovaciones de los vecinos. No en vano, en Galicia el padre de DonFelipe VI siempre ha recibido un trato exquisito por parte de sus amigos con los que comparte una de sus aficiones: la vela. De hecho, ayer se animó a navegar y se montó, incluso, en el Bribón, el barco en el que se proclamó campeón del mundo. Aunque acto seguido siguió la regata desde el barco auxiliar en el que navegó casi cuatro horas.

El Rey emérito saluda a su llegada a la 3ª Regata del IV Circuito Copa de España 2022 clase 6m de vela.
El Rey emérito saluda a su llegada a la 3ª Regata del IV Circuito Copa de España 2022 clase 6m de vela.Álvaro BallesterosEuropa Press

Visiblemente emocioando, durante toda la primera jornada de su primer viaje a España aprovechó para fotografiarse con los vecinos de Sanxenxo y saludarles.En algunos momentos lo vimos con bastón, un apoyo que necesita tras 17 operaciones y sus 79 años. Con la espalda encorvada y asistido para desplazarse, no hubo declaraciones de Juan Carlos I, que se limitó a saludar con ambas manos a los asistentes. Le acompañó durante el día su hija, la infanta Elena, con gorra roja cubriendo la cabeza, y el empresario Pedro Campos. Tan solo manifestó estar «muy bien» y sentenciar, «no llueve».

El Rey Juan Carlos y Pedro Campos en una embarcación auxiliar .
El Rey Juan Carlos y Pedro Campos en una embarcación auxiliar .Raúl TerrelEuropa Press