Nombramiento

Enrique Morera, nuevo Académico Correspondiente: «Es más sencillo desintegrar un átomo que un prejuicio»

El doctor Morera reclama que exista formación jurídica sobre los procesos psicológicos

Enrique Morera se convirtió ayer en Académico Correspondiente de la Real Academia Europea de Doctores
Enrique Morera se convirtió ayer en Académico Correspondiente de la Real Academia Europea de DoctoresShooting.

El doctor en Derecho Enrique Morera tomó ayer posesión como nuevo Académico Correspondiente de la Real Academia Europea de Doctores (RAED) con una disertación acerca de la influencia que tienen los sesgos cognitivos en las decisiones judiciales. «Es más sencillo desintegrar un átomo que un prejuicio», dijo Albert Einstein en una célebre cita que el doctor Morera trajo a colación para significar una parte de su profunda reflexión.

No es suficiente, ni de lejos, emplear esta única frase para resumir la «brillante disertación» —así la juzgó la propia RAED— que Morera realizó sobre la «enorme complejidad» de los procesos psicológicos y su impacto en las sentencias judiciales.

Dibujó el doctor un panorama «turbador», según él mismo admitió, puesto que en el ámbito jurídico apenas se presta atención a la influencia de los sesgos cognitivos. Llamó la atención Morera, en particular, sobre esta carencia en la formación de juristas. «Ni en la carrera, ni en las oposiciones, ni en la escuela judicial existe contenido sobre esta materia», lamentó.

A lo largo de su solvente exposición, protagonizada en la sala de actos de Foment del Treball de Barcelona, el doctor Morera glosó solo algunos sesgos, aunque hay estudios que han catalogado hasta 137. La realidad es que no existe a día de hoy una lista cerrada.

Mencionó, entre otros, la influencia del «sesgo de grupo», que puede condicionar las decisiones judiciales debido al pensamiento imperante durante una época.

Se refirió también al «sesgo de representatividad», el cual puede predisponer una sentencia en función de los precedentes de un acusado. Y fue intercalando con particular habilidad citas de gigantes de la Historia para ilustrar un problema atávico. «La mayoría de los hombres no son capaces de pensar, solo de creer», dijo citando a Schopenhauer.

No solo advirtió el doctor Morera acerca del poder que alcanzan los sesgos cognitivos en la administración de justicia, sino que también quiso referirse a los estudios que han descrito el impacto que tiene la bioquímica en las tomas de decisiones. «La mayoría de los seres humanos vivimos de espaldas a nuestra mente. Se echa de menos una mínima formación sobre la materia», insistió el doctor en Derecho por la UB y nuevo Académico Correspondiente de la RAED.

¿Existen soluciones para minimizar el impacto de los sesgos? Cabe, por supuesto, formularse este interrogante. Morera no dudó a la hora de defender la necesidad de una mayor consideración de la neurociencia en los procesos judiciales y subrayó que hay sistemas como el americano que están abriendo paso a pruebas psicotécnicas dirigidas a jueces para detectar posibles sesgos.

Un sistema vulnerable

El opúsculo del doctor Morera, que llevaba por título «La condición de independencia e imparcialidad en derecho: su contraste con la antropología y los sesgos cognitivos», fue contestado por el doctor Jaume Armengou, que lanzó una advertencia sobre lo «vulnerable» que resulta «el estado democrático» a la luz de las evidencias descritas por el nuevo Académico Correspondiente.

Y sonó el concierto de Brandenburgo nº3 en un acto solemne e instructivo.