Diálogo

Veto de Sánchez a la negociación con el PP del decreto anticrisis

Moncloa valida que la ministra Montero no atienda la petición de Juan Bravo, responsable económico del PP

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro SánchezBorja Puig de la BellacasaEFE/Pool Moncloa

Con el apoyo de sus socios el PSOE tiene los votos necesarios para sacar adelante el decreto económico que se debatirá en el Pleno del Congreso la próxima semana. Y a Moncloa le viene mejor que el PP se quede fuera del acuerdo, que vote «no», porque los estrategas que acompañan al presidente del Gobierno creen que esto puede ayudarles a dar un poco más de coherencia al mantra de que el PP es un partido «radical». Además de que mantener el apoyo de Podemos y de ERC implica el veto a cualquier negociación con el principal partido de la oposición. En realidad vote lo que vote el PP el discurso del Gobierno está ya construido, como lo ha estado para dar forma al relato de que en Castilla y León había una amenaza para los derechos de la mujeres, con independencia de que el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, negara incluso formalmente, en un escrito remitido a Moncloa, que fuera a cambiar el protocolo antiabortista.

Génova también sabía que la respuesta del Gobierno a su oferta iba a ser ese «no» al diálogo, pero el movimiento del vicesecretario de Economía, Juan Bravo, deja en evidencia el doble juego de Moncloa. Arremete contra el PP por no tener supuestamente una actitud de Estado y no «colaborar», y cuando el PP le tiende la mano para negociar, y convertir su abstención en un «sí», a cambio de algunas «mejoras» en el texto, la respuesta es dar una patada hacia adelante a la oferta.

Juan Bravo contactó con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, el pasado miércoles para solicitarle una reunión para negociar el apoyo de su partido al decreto económico que llegará al Congreso la próxima semana.

El PP está dispuesto a apoyar el texto, pero pide que el Gobierno amplíe su rebaja del IVA para algunos alimentos, tal y como viene defendiendo Alberto Núñez Feijóo desde hace meses, a otros productos básicos en nuestra alimentación como la carne, el pescado y las conservas.

Montero declinó la propuesta y remitió al PP a los dirigentes del PSOE en el Congreso de los Diputados, que no tienen autoridad para negociar ningún cambio legislativo.

El PP echa en cara a Moncloa que sí haya negociado el texto con sus socios, pero, claro, esto es condición necesaria, por otra parte, para que el Gobierno pueda contar con su apoyo en la votación parlamentaria.

La respuesta de Hacienda ha servido al PP para denunciar que ve con preocupación que el Gobierno de Sánchez cierre las puertas a negociar el apoyo del partido que representa la alternativa de Gobierno para un decreto que recoge algunas propuestas suyas, como la rebaja del IVA en productos básicos de la cesa de la compra, pero que «claramente debe admitir reformas en beneficio de las familias españolas».

Pese al «no» de Moncloa a la negociación, el PP no abandona su estrategia de salirse del guion de los gurús del presidente del Gobierno, que buscan colocar a Feijóo al lado del líder de Vox, Santiago Abascal. Este partido votará en contra de este decreto.

Moncloa está en campaña para echar tierra sobre la imagen de Feijóo como un líder moderado, ya que este perfil constituye una amenaza para su nicho de votos. La moderación del PP atrae votantes socialistas de pasadas elecciones y que hoy no solo pueden sentirse defraudados con la política económica del Gobierno, sino que, además, están en contra de las alianzas y de las exigencias de los socios que mantienen a Sánchez en el poder.

La economía tiene mucho que decir, pero los dos principales actores saben que la batalla electoral también se disputará en el terreno del modelo territorial y de lo que se entiende como la mejor política para defender el proyecto de España.

A Génova, sin embargo, lo que le interesa es cuidar es esa imagen de político transversal, que busca un Gobierno de mayorías, y que no se somete ni las exigencias ni a los intereses de Vox para rehabilitarse políticamente después del golpe en las elecciones andaluzas. Dicen que hay medio millón de votos que en 2019 se fueron a las arcas socialistas y que hoy podrían estar pensándose dar un salto al PP, siempre y cuando no se asusten por rechazo a Vox.

En los temas que marcan la agenda, economía y cuestiones sociales, Moncloa levanta un muro al PP, a pesar de que la pasada semana el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, se dirigiera a este partido para negociar una reforma puntual de la Constitución. Que debe servir para modificar el artículo 49 y eliminar el término «disminuidos» del texto. Está prevista una reunión entre Gobierno y principal partido de la oposición la próxima semana para acercar posiciones y dar un impulso a esta modificación.

Sayas y Adanero ratifican su compromiso

Los diputados Sergio Sayas y Carlos García Adanero, expulsados de UPN por negarse a cumplir la directriz de apoyar la reforma laboral del Gobierno, se reunieron ayer con miembros de la dirección del PP donde ratificaron su «compromiso total» con el partido que lidera Alberto Núñez Feijóo, con quien suscribieron un acuerdo para unir fuerzas en las elecciones autonómicas y municipales de mayo, pero de momento no se van a afiliar al partido ni tampoco se integran en el Grupo Popular del Congreso, sino que seguirán en el Grupo Mixto.