Defensa

La Armada recibe el submarino S-81: "Además de un arma, es una herramienta de diplomacia e influencia esencial"

"Alcanzaremos grandes logros", augura el comandante del "Isaac Peral" en el acto de entrega

"A partir de este día, asumimos un compromiso inquebrantable con el submarino 'Isaac Peral' y con la Armada. Nos comprometemos a salvaguardar su integridad y a operarlo con excelencia y a representar la mejor de nuestras capacidades en cada tarea encomendada. Nuestra responsabilidad hacia este submarino es un honor que debemos asumir con determinación y orgullo". Con estas palabras, el capitán de corbeta Manuel Corral Iranzo, comandante del S-81, oficializaba ante su dotación que el submarino "Isaac Peral" ya forma parte de la lista de buques de la Armada Española. Atrás quedan más de 20 años de contratiempos y retrasos en el que quizás sea el programa de armamento más ambicioso al que se han enfrentado las Fuerzas Armadas españolas y la industria de Defensa nacional.

Así lo ha apuntado en el acto de entrega del submarino a la Armada celebrado esta mañana en Cartagena (Murcia), en el que ha querido dejar claro a su tripulación el reto que tienen por delante con el que es considerado uno de los submarinos más modernos del mundo y, además, 100% español: "Juntos, como una dotación comprometida y unida, alcanzaremos grandes logros y honraremos la confianza depositada en nosotros", ha señalado.

La Armada recibe en Cartagena el submarino S-81 Isaac Peral en presencia de Robles
La Armada recibe en Cartagena el submarino S-81 Isaac Peral en presencia de RoblesEdu BotellaEuropa Press

Este sencillo y solemne acto, presidido por la ministra de Defensa, Margarita Robles, se ha celebrado junto a la fosa en la que se encuentra atracado el "Isaac Peral". Allí también ha estado presente el Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), almirante general Antonio Piñeiro Sánchez, quien ha apuntado que el de hoy "es un día ilusionante" ante la llegada del que ha calificado como "el deseado". Porque, según ha explicado, la entrega del S-81 (el primero de los cuatro adquiridos por la Armada) supone "un hito que nos permite continuar avanzando en la necesaria modernización y evolución de nuestra arma submarina y que resulta vital para mantener una flota equilibrada y eficaz capaz de cumplir su misión".

"Poder ofensivo y diplomacia"

"Deseado" y clave también para las Fuerzas Armadas y la seguridad de España, pues, tal y como ha apuntado el AJEMA durante su alocución, "no existe un arma que por su discreción y poder ofensivo proporcione mayor capacidad de disuasión que un submarino. La mera sospecha de su presencia en la mar determina por completo la forma de actuación del adversario y la geometría del conflicto. Hasta el punto de poder evitar que ese conflicto desencadene o contribuir a que se solucione por medios no violentos". En este sentido, no ha dudado en afirmar que un submarino, "además de un arma, es una herramienta de diplomacia e influencia esencial para el poder político".

También lo ha tachado de "día importante para la Armada y para España" la ministra de Defensa, quien ha señalado que también "es un día de decir que hay que seguir trabajando, que queda mucho por hacer", mientras mostraba su agradecimiento a Navantia y a la ciudad de Cartagena, pero sobre todo, "a los hombres y mujeres de la Armada. Sois grandes porque lleváis dentro el amor a la Armada y por tanto el amor a España" les ha aplaudido avisándoles de que "este es solo un paso, un paso importante", ha señalado.

De esta forma se ponen fin a más de 20 años de un ambicioso programa para adquirir cuatro modernos submarinos para las Fuerzas Armadas que sustituyesen a los de la clase "Galerna" (S-70). Arrancó en septiembre de 2003, cuando el Consejo de Ministros autorizó a Defensa a iniciar las actuaciones para esa adquisición de cuatro buques (el S-81 «Isaac Peral», el S-82 «Narciso Monturiol», el S-83 «Cosme García» y el S-84 «Mateo García de los Reyes»). Era la primera vez que España se enfrentaba en solitario al diseño de un submarino y el reto era mayúsculo, de ahí que poco a poco comenzasen a surgir contratiempos y, con ellos, los retrasos. Los planes iniciales hablaban de un coste de 1.800 millones y de su entrega a la Armada en 2013. Finalmente, el precio ha aumentado hasta los 3.900 millones.

Uno de esos grandes problemas se descubrió en 2013, cuando Navantia confirmó que el submarino tenía un exceso de peso de entre 75 y 100 toneladas, lo que afectaba a su capacidad de regresar a la superficie. La solución fue alargar su eslora de los 71 metros hasta los 81 metros. Y esto provocó, entre otros, un cambio en su nombre, pasando de ser el S-80 al S-80 «Plus».

Autonomía estratégica

Pero los problemas ya son cosa del pasado y finalmente el S-81 es una realidad, situando a España dentro del selecto club de países con la capacidad de diseñar y construir un submarino, algo que otorga a nuestro país autonomía estratégica al asumir el rol de autoridad técnica de diseño. Y ya hay varios países interesados en él.

En cuanto a algunas de sus características, el submarino S-80 tiene un desplazamiento en inmersión de casi 3.000 toneladas (2.965 t), una eslora de 81 metros y un diámetro de casco resistente de 7,3 metros. Su velocidad en la superficie será de 10 nudos y en inmersión de 19 nudos. En su interior alberga 180 sistemas y 60 km de cables.

Su dotación está compuesta por 32 marinos, aunque tiene capacidad para acoger otros ocho efectivos más para, por ejemplo, operaciones especiales. Y es que, su Sistema Integrado de Control de la Plataforma y el Sistema de Combate elevan su grado de automatización y reducen el número de personas necesarias para operar el submarino con respecto a los S-70.

Sistema de propulsión único

Eso sí, aún habrá que esperar unos años hasta que llegue el sistema que lo convertirán en uno de los submarinos más avanzados del mundo: el Sistema de Propulsión Anaerobia (AIP, por sus siglas en inglés), el cual le dotará de una discreción casi total, pues le permitirá cargar las baterías en inmersión y podrá navegar sumergidos durante semanas sin tener que salir a la superficie. Un sistema, desarrollado por Abengoa, que a día de hoy no posee ninguna otra potencia mundial. Se incluirá de serie en el S-83 y el S-84, mientras que el S-81 y el S-82 lo recibirán en su primera gran inmovilización (carena).

Una vez entregada esta primera unidad, las siguientes están previstas en diciembre de 2024, octubre de 2026 y febrero de 2028. De hecho, el S-82 ya está cerca de la fase de cierre del casco resistente.

Eso sí, que la Armada lo haya recibido no significa que ya entre en servicio. Tal y como detalló el comandante del S-81 a LA RAZÓN, aún queda entre un año y un año y medio para que ese día llegue. «La entrega implica la transferencia formal del producto del astillero al cliente», mientras que «la entrada en servicio requiere que el buque pase por un procedimiento reglado para transformarse de un buque en pruebas a un buque de guerra plenamente operativo e integrado en la Flota», explicaba a este periódico.

Así que a partir del jueves arranca un nuevo proceso que incluye «hitos logísticos, administrativos y operativos, que culminan con un crucero de resistencia y la calificación operativa del buque». Un proceso en el que «el buque tiene un periodo de garantía para que el astillero solvente posibles incidencias que puedan surgir».