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Del 15-M a VOX: ¿qué cambió en España?

Politólogos analizan casi una década después la huella que ha dejado el movimiento «indignado» que se nutrió del discurso populista y que ahora recoge el partido de Abascal.

  • Del 15-M a VOX: ¿qué cambió en España?

Tiempo de lectura 4 min.

16 de mayo de 2019. 11:35h

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Rocío Esteban Madrid. 16/5/2019

«Dormíamos, despertamos», el lema por excelencia del movimiento 15-M, que hoy ocupa un espacio reservado en la emblemática Puerta del Sol, cumple ocho años. Casi una década de la rebelión indignada que se erigió contra el sistema y contra la clase política, que logró movilizar a un país entero, pero que hoy se antoja ya como una movilización lejana y residual de lo que un día fue. En contra, hace poco más de un año ha despegado en España un movimiento ideológicamente contrario y de derecha radical que parece volver a poner en el epicentro las reclamaciones sociales pero envolviéndose en sentimientos identitarios para unir a los ciudadanos. ¿Qué queda del 15-M y quiénes han recogido este testigo? ¿Qué ha cambiado? Expertos politólogos consultados por este diario coinciden en la temporalidad de estos pronunciamientos rebeldes y en las causas similares del auge de los discursos populistas, pues el 15-M, de donde poco después surgiría Podemos, se levantó frente a la crisis económica y hoy la crisis de identidad y el conflicto soberanista que atraviesan este país habrían aupado a Vox.

Hace ocho años, el sector estudiantil, en su mayoría, se levantaba al acusar el desgaste de la crisis económica de 2008, de ahí el nacimiento de un movimiento de protesta identificado con la izquierda que estaba llamado a frenar el funcionamiento interno de los partidos tradicionales y a romper para siempre con el bipartidismo en España. En palabras de la consultora política Verónica Fumanal fue un «movimiento transversal que se sentía huérfano porque los partidos tradicionales de izquierda habían traicionado a su electorado». Se explicaría así el voto de castigo en las generales de 2011 a Zapatero.

En este momento de desafección hacia la política aparece un nuevo partido con tintes populistas que parece recoger el desencanto de la sociedad; Podemos. La formación de Pablo Iglesias logró rédito de la «explosión y expansión» del 15-M y se apropió de la fuerza con la que irrumpió en la capital madrileña el movimiento de descontento, según reflexiona el doctor en Ciencias Políticas y Sociología, Jorge Vilches. Un partido que «usó la protesta y le aplicó una fórmula populista». Así, explica, parecía que «todos los problemas tenían un único culpable; el sistema, y a la vez una única solución; que era la que presentaba entonces el partido morado». Sin embargo, con el tiempo, recalca, el 15-M y Podemos no tienen nada que ver y «al institucionalizarse el partido ha demostrado que la formación no da miedo, y es entonces cuando el movimiento indignado se desengancha de los morados». Según valora el experto, los de Iglesias continúan recurriendo al 15-M como su «momento fundacional», para «mitificarlo y articular el discurso podemita». Ocho años después, ya no nos encontramos con la fotografía de la plaza del Sol desbordada, sí su mayor apogeo en las redes sociales, según aporta el experto en Comunicación Política y profesor de la Universidad Pontificia de Comillas Roberto Rodríguez. Así, en estos ocho años quedaría una «sociedad más movilizada y comprometida con las causas sociales» en contra de la euforia con la que se asentó el movimiento en la Puerta del Sol. «Ahora se canaliza en las redes sociales», añade.

Una vez analizado el auge y la posterior decadencia del 15-M es obligatorio poner el foco en el partido que ocho años después parece recoger el descontento social. Pero esta vez en torno a un sentimiento patriótico y apoyándose no en la crisis económica de donde desembocó el 15-M, sino en la identitaria y movimiento independentista en Cataluña. Según recuerda Verónica Fumanal, «los movimientos populistas nacen siempre frente a algo» y el auge de Vox se cimenta en la amenaza constante hacia la identidad (Cataluña), y la economía (inmigración). Cree la experta que «en estos ocho años hemos pasado de una crisis que nos tocaba el bolsillo a una que nos toca el corazón» y si en 2011 surgía un movimiento de izquierdas que «castigó a Zapatero» (que tuvo como consecuencia su batacazo electoral) ahora este levantamiento germina frente a la derecha. «Lo vemos con el asunto identitario, el PP fue el que gestionó la aplicación del artículo 155 en Cataluña y es a quien se ha culpabilizado de no defender los intereses de la derecha. De ahí surge la escisión del PP». O dicho de otro modo, «cuando hay una falta de oferta política hay alguien que cubre esa cuota». De ahí los dos movimientos que han surgido (Podemos y Vox) y que tuvieron las mismas réplicas en el PSOE de 2011 y en el PP de ahora, el fracaso en las elecciones generales. Para Vilches, el 15-M y Vox solo tienen un vínculo en común, que sería el «populismo». Roberto Rodríguez alerta del riesgo que ahora corre este nuevo movimiento, que ya experimentó el 15-M: el de caer en la desmovilización y desilusión de la sociedad al no ver sus objetivos cumplidos.

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