Navarra

El temor de la pareja del teniente agredido en Alsasua: «En el juicio me van a comer»

Dos psicólogas constatan ante el tribunal que la joven aún padece estrés postraumático y que “le puede durar años”

Varias personas protestan contra la imputación del delito de terrorismo. EFE/ Fernando Villar
Varias personas protestan contra la imputación del delito de terrorismo. EFE/ Fernando Villarlarazon

La novia de uno de los agentes agredidos en Alsasua (Navarra) en octubre de 2016 sigue precisando de ayuda psicológica para superar el estrés postraumático que le produjo lo que definió como “el peor día de mi vida”.

La novia de uno de los agentes agredidos en Alsasua (Navarra) en octubre de 2016 sigue precisando de ayuda psicológica para superar el estrés postraumático que le produjo lo que definió como “el peor día de mi vida”.

Las dos peritos que realizaron el informe sobre la situación psicológica de María José N. C., de 21 años, contaron ayer al tribunal que juzga a los supuestos agresores que la joven tardo más de año y medio en regresar al bar Koxka, donde se produjo la paliza, y que incluso tenía mucho miedo a acudir al juicio que se celebra en la Audiencia Nacional desde el pasado día 16. “En el juicio me van a comer”, aseguró a las dos psicólogas segun relataron estas a la Sala.

Las dos peritos explicaron que tras la agresión sufrió un cuadro de ansiedad y angustia con “llantos, náuseas, vómitos, insomnio y miedo” que se vio “agravado” por los insultos y amenazas que recibió su familia en la localidad (sus padres regentan un bar), que ella se vio obligada a abandonar anta la “imposibilidad de disfrutar de la vida” que estaba acostumbrada a llevar en Alsasua. Las psicólogas coincidieron en que si no llega a cambiar de residencia las consecuencias para ella habrían sido “dramáticas”.

En su declaración ante el tribunal, la propia María José dijo que le hicieron “la vida imposible” y que el “aislamiento social” le llevó incluso a plantearse el suicidio, algo que corroboraron también las dos psicólogas. “Me veía sola y humillada. Llegué al límite de no ver salida”, reconoció.

“No tiene normalizado el episodio -aseguraron-, máxime cuando se produjo por parte de personas de su propio contexto. Pensaba que lo iban a matar (a su pareja). Esa imagen le va a quedar ahí. Es un recuerdo traumático”. De ahí que ambas peritos prevean que ese estrés postraumático “le puede durar años”. Pero, matizaron, no hay en ella “ni rabia ni venganza, más bien tristeza”, informa Efe.

Por contra, dos psiquiatras que también declararon, a petición de las defensas de los acusados, atribuyeron al “aislamiento social”, y no a la agresión, las secuelas psicológicas que padece la joven. En la vista oral comparecieron igualmente dos peritos médicos, también a iniciativa de las defensas, que aseguraron que la doble fractura de tobillo del teniente agredido “es la típica torcedura de tobillo con caída”, una lesión que, sin embargo, una médico del hospital de Pamplona atribuyó días atrás a un impacto “con alta energía”. Estas dos médicos de familia, que no reconocieron a los agentes ni a sus parejas, cuestionaron los cinco meses que estuvo de baja la novia del sargento agredido: “Los tiempos medios de incapacidad por una contractura vertebral suelen ser como mucho de unos 30 días”. Y arrojaron dudas sobre el origen de la dolencia. “El estrés y el nerviosismo también pueden provocar esas contracturas”, aseguraron.