Entrevista

Enrique Sánchez de León: "Estamos en un falso proceso constituyente"

Publica "Esos impertinentes de la Transición" y advierte de que hay un "intento leninista de hacer desaparecer todo lo que confiere a la etapa de UCD"

Enrique Sánchez de León, exministro de UCD.
Enrique Sánchez de León, exministro de UCD.David JarLa Razón

Fue el primer ministro de Sanidad y Seguridad Social con el gobierno de Adolfo Suárez. Publica «Esos impertinentes reformistas de la Transición», (Almuzara), donde repasa donde narra su experiencia personal y el origen o las dudas a las que se enfrentó aquella generación. Advierte de que ahora están reivindicando una agencia de prevención de salud y «la cree yo» en un decreto de noviembre de 1978 que, recuerda, no lleva su firma.

¿Qué lleva esa generación en la Memoria?

El libro nació con la pretensión de reivindicar a los reformistas de dentro del sistema. Los que principalmente hicimos la Transición fuimos los aperturistas de dentro, los llamados reformistas. Yo era inspector de Trabajo por oposición y había hecho mi carrera en la administración pública. La transformación legal, a mi entender, solo podíamos hacerla desde dentro porque la tesis de la ley a la ley solo era posible por las gentes de dentro e hicimos la revolución jurídica.

Usted que fue ministro de Sanidad, cuando escucha «caso Koldo», trama de las mascarillas. ¿Qué piensa?

Me da mucha pena y mucha rabia que se aprovechen circunstancias de penuria y debilidad para provecho propio. Los casos de corrupción siempre los habrá en cualquier sistema, país y tiempo porque es consustancial al hombre.

"Hace falta una regulación de la Corona o del poder moderador"

¿Qué opina de cómo se ha tramitando la ley de amnistía?

Estamos en un falso proceso constituyente. Es decir; propóngase una modificación constitucional, porque esta no es una modificación ad hoc sino estructural, de manera que se debería plantear y consultar al pueblo español y ahí sí cabe un referéndum, pero dentro de una democracia plena y real, no de un poder falseado en su planteamiento. Me alío con la gente que piensa que ningún votante español creyó que el PSOE tenía, ni de lejos, estos propósitos.

¿Lo que no está prohibido en la Constitución está permitido?

Eso es falso. Es un prejuicio falso. Alguien puso un ejemplo muy claro: en la Constitución no se prohíbe la esclavitud, sin embargo, no se concibe.

No formó parte del proceso constituyente pero estaba al tanto de las negociaciones...

En el proceso constituyente yo era diputado, pero no era de la comisión donde había tres de UCD de los que, fatalmente, dos ya han fallecido: Pérez Llorca y Cisneros. Yo tenía una información completa de lo que ocurría en la comisión constituyente. La discusión inicial fueron los indultos generales y se daba con ello por supuesto que se rechazaba la amnistía. Las Cortes no es que no lo aceptaran sino que rechazaron explícitamente la amnistía, y no se menciona precisamente por eso; porque se constituyó que era un paso más allá de los indultos generales. Lo curioso de esto es que se desconoce la voluntad constituyente. Ni si quiera los separatistas concibieron una Constitución como hoy la concibe parte de la izquierda. El régimen que pensamos era un régimen de autonomía, distinto del federal.

Formó parte de “los elegidos” en el proceso reformista. ¿Hay algunos aspectos de los que se introdujeron en la Constitución que habría hecho de otra manera? ¿Cuáles?

En la Sanidad hay, fundamentalmente, dos maneras de enfocar su acción: una, mediante lo que se llama un sistema nacional de seguridad social y dos; un sistema nacional de salud. Yo defiendo ahora mismo los sistemas de seguridad social. La izquierda, fundamentalmente y una parte de la socialdemocracia europea defienden los sistemas nacionales de salud. ¿En qué se diferencian? Los nacionales de seguridad social tienen como ejes principales, como ocurre en Francia donde funciona la iniciativa privada, de manera que la Sanidad somos todos: el Estado, los particulares... El sistema nacional de salud tiende a que todo sea el Estado o la administración pública. Los sistemas de salud tienden a estatizarse, a desconfiar de la iniciativa privada mientras que los de seguridad social se basan en la participación de los ciudadanos. El sistema nacional de salud te pone un impuesto innominado y el sistema de seguridad social te pone una cotización concreta.

¿Sirve la Constitución de 1978 o habría que cambiarla?

Habría que cambiarla.

¿Qué cambiaría?

El título 8º, porque ha fracasado la distribución de competencias entre el Estado y las autonomías o la tan sabida sucesión de la Corona. Cuando nos planteamos mantener la Monarquía, y se llega a un acuerdo con el partido Comunista, se decide que sea una Monarquía Parlamentaria de manera que ya no tiene los poderes heredados de Franco. Es lo que se lleva a la Constitución, pero falta o una ley de la Corona o algo previsto en la Constitución que regule el poder moderador del Rey. Por ejemplo, hoy una gran parte de la sociedad se plantea qué hace el Rey. Y hay que preguntarle a la Constitución: ¿qué puede hacer el Rey? Y es que no puede hacer nada. El poder moderador queda solo en los buenos oficios y eso no es suficiente para una sociedad radicalizada y en conflicto. Falta una regulación de la Corona o del poder moderador. Es algo que casi nadie toca.

"La gente que vive de la política y no tiene un trabajo al que volver se convierten en alfombras"

¿Qué comparación hace de su etapa en el Congreso con la de ahora?

En mi etapa en el Congreso, estuve hasta 1982, se vivía una inquietud constituyente, de Estado, de cimiento. Sin embargo; hoy son todo parches, remiendos, utilización de materiales para ver cómo se nota menos. Mi decreto más importante, que no lleva mi firma, es de noviembre del 1978 y estructura completamente la Sanidad y ahora es como si no hubiera existido. En estos momentos están reivindicando una agencia de prevención de salud y, ¡ la cree yo en ese decreto! Ha habido como un intento Leninista de hacer desaparecer todo lo que confiera la etapa de UCD.

¿Cómo hemos pasado de Miquel Roca a Míriam Nogueras?

Por traición, por deslealtad constitucional y por torpeza de las administraciones públicas. En mi tierra hay un refrán muy duro: «No hay cosa peor que un pobre harto de pan». Hay gente que mientras más les das, más te exige. El sistema electoral ha propiciado la necesidad de contar mayorías con los nacionalistas y eso ha depreciado y ha degenerado a todos.

¿Cómo habría gestionado Suárez el actual desafío constitucional y la crisis independentista?

Buscando consensos. Suárez era un seductor, un convencedor. Era una gran persona, un hombre de principios que tenía una afabilidad en el trato tremendo y se definía como un junco. Con consenso, diálogo, tolerancia, con alguna de las virtudes que hoy ya no existen. Se ven pronunciamientos de odio increíble, son pronunciamientos de odio genético.

Dice que hay más vida fuera de la política. ¿Se lo diría a algún político en particular?

Se lo diría a muchos políticos. La gente que vive de la política y no tiene un trabajo al que volver se convierten en alfombras.

¿Cómo ve al PSOE de ahora con respecto al de antes?

Es buena pregunta porque parte de que hay dos, y yo se lo confirmo. Los jóvenes socialistas creo que no saben si el Sanchismo es el verdadero socialismo o es el de Felipe González. Yo creo que el socialismo teórico era el de Felipe y el real el de Sánchez. El teórico se parece más a la socialdemocracia y el real es marxista leninista. En el PSOE necesitarían una reconversión ideológica profunda porque en estos momentos se han convertido en una política de oportunismos.

El prólogo del libro se lo hace Ramón Tamames. ¿Qué le pareció su moción de censura?

Tamames y yo somos de la misma quinta y hemos tenido vidas paralelas. Yo estudiaba políticas y económicas y le veía todos los días en el patio de la Complutense pero él era miembro del partido comunista y yo de la administración pública en aquellos momentos, aunque no estaba en el movimiento. Luego fue miembro del PCE y yo consejero nacional del movimiento y tuvimos una proximidad. Además, sus hijos fueron al mismo colegio que los míos. Yo tengo admiración por la gente dinámica e intelectual. Siempre sospechamos que Tamames no era un verdadero comunista al igual que Suárez nunca fue un verdadero falangista. Le pedía Tamames su colaboración ya que personas que estuvimos en campos diferentes podríamos concluir en el consenso. Porque la Transición se inicia con el consenso de Suárez y Carrillo.

Sobre la moción de censura creo que fue muy forzada, pero solamente salvada por la brillantez de Tamames. Aunque la idea de Abascal era una idea original.

¿Qué es para usted el "voxerismo"?

Es un fantasma de una ultraderecha que aparece de vez en cuando pero no siempre en Vox. De manera que, lo que ocurre es que la habilidad dialéctica de la izquierda, que tiene indiscutibles exageraciones y alguna heterodoxia constitucional como la condena de las autonomías se haya convertido, por mor de algunas actitudes en un partido de ultra derecha. Pero si Vox es la ultra derecha que me digan qué es Podemos o Sumar.

¿Le tentaron después de su marcha para que volviera a la política?

Me tentó mucho José María Aznar y yo rechacé de plano la participación en el PP porque la verdadera gente de centro no somos de derechas ni somos de izquierdas. Podemos ser de derechas cuando defendemos el orden jurídico, la conformación de una sociedad en paz que necesita un estado medianamente fuerte. Pero tenemos un sentido más acusado de la justicia social y de la distribución que no tiene la derecha. Yo me he inclinado más como socialdemocráta que no proveniente de la derecha.

¿Le insistió alguien más?

No lo intentó nadie más y les hubiera dicho que no a todos.

¿Cómo ve a Feijóo?

Creo, y de ello hablo en el libro, que a la derecha española le han faltado fundamentalmente dos cosas: una definición clara de qué es y una mayor sensibilidad social. Es decir; la derecha tiene que decir: yo soy esto, y no buscar la ideología de la mayoría que se busca por acuerdo de lo que yo soy y lo que son otros, no por la búsqueda de una unidad. Aun así, creo que por primera vez se está intentando definir un programa de derechas, pero que diga qué es, no que quiere ser. No me escandaliza que llegue a un acuerdo con Vox, pero que diga que él defiende el estado de las autonomías. En eso es más claro Sánchez.

¿Ve al líder del PP como presidente del Gobierno?

Sí, por qué no.