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¿Es la solución otro 155?

Personalidades de diferentes ámbitos no descartan que el Gobierno tenga que volver a tomar el control de la Generalitat

  • ¿Es la solución otro 155?

Tiempo de lectura 8 min.

20 de mayo de 2018. 09:44h

Comentada
20/5/2018

Personalidades de diferentes ámbitos coinciden en que los independentistas sólo buscan el conflicto y en la necesidad de frenar el adoctrinamiento cuanto antes.

¿Es la solución otro 155?

Josep Bou/ Presidente de Empresaris de Catalunya

«La estrategia del soberanismo es la tensión. Cuanta más, mejor»

–¿Ha servido para algo la aplicación del 155?

Sí. Ha aportado sosiego a la sociedad catalana y ha evitado que el anterior Gobierno de la Generalitat siguiera cometiendo ilegalidades en post de la ruptura unilateral. Además, que la aplicación del mismo fuera por acuerdo de PP-PSOE y Cs y fuera acompañado de una convocatoria electoral casi inmediata le dio un plus de legitimidad a la aplicación del mismo.

–¿Debería volver a aplicarse?

Eso está en manos del separatismo. Sí creo que hay que estar muy vigilante a que desde el Gobierno autonómico no se vuelva a intentar conculcar derecho y libertades de los ciudadanos catalanes tal como sucedió en octubre del año pasado y si el Gobierno que ahora se forma pasa de la soflama a la acción hay que volver a aplicar el 155 de forma inmediata.

–¿Estamos ante una nueva etapa de desafío soberanista?

Sin duda. Su estrategia es la tensión, cuanta más mejor, y el conflicto con el Gobierno de la Nación y el fomento del enfrentamiento en el sí de la propia sociedad catalana. El separatismo ha anunciado que quiere implantar las 16 leyes anuladas por el TC, entre ellas las de transitoriedad y las fiscales. Sabemos de su contumaz insistencia en vulnerar la ley y de su empecinamiento en llegar al final, por lo cual, no hay que dudar que si está en su mano afrontamos, lamentablemente, una escalada de tensión.

–¿Qué solución hay para la situación de ruptura política y social en Cataluña?

La solución sólo se puede dar desde el respeto a la Ley y reconocimiento de la pluralidad de la sociedad catalana. El diálogo con el independentismo tiene que ser en el marco de que ellos reconozcan el actual marco legal vigente, que tiene todo el derecho a aspirar a modificar, siempre siguiendo los parámetros establecidos en el Estatut vigente y la Constitución. Asimismo, el diálogo supone que el separatismo admita que «las calles no son suyas» ni nada en Cataluña es de su propiedad, sino que todo pertenece al conjunto de los ciudadanos. Sólo el respeto a la pluralidad y la voluntad de convivencia de los separatistas con la parte de la sociedad catalana, mayoritaria por cierto, no separatista puede llevarnos al camino de la solución. La actitud del separatismo y la ideología ultra xenófoba y racista del nuevo presidente de la Generalitat no nos lleva, desafortunadamente, por esa senda.

¿Es la solución otro 155?

Albert Boadella/ Dramaturgo

«Es necesario cortar de raíz el adoctrinamiento en la educación»

–¿Ha servido para algo la aplicación del 155?

Ha sido una aplicación tímida, una especie de cataplasma, una justificación para mostrar que el Estado hace alguna cosa, pero el resultado obtenido es casi nulo, vistos los últimos acontecimientos. No veo para nada la eficacia del Gobierno en cuanto a su política de intervención, tenía que haber sido más notoria y, principalmente, no convocar unas elecciones a tres meses del escarnio del referéndum, sino hacerlo sin límite.

–¿Debería volver a aplicarse?

Dadas las circunstancias, yo creo que debería aplicarse algo más que el 155 para cortar de raíz lo que está sucediendo en Cataluña. Si se mantiene un 155 que garantice eso, sin duda, pero se debe encontrar alguna ley que propicie la defensa del Estado en la Constitución. Lo que está sucediendo empieza a ser ya un escarnio directo al Estado español, en el que en vez del fuerte del conflicto parece el débil. Considero que si no existen leyes que impidan lo que está sucediendo en Cataluña entonces deben fabricarse.

–¿Estamos ante una nueva etapa de desafío soberanista?

No. Lo que sucede es que ahora el presidente actual ha sido sincero y ha dicho de verdad lo que piensa, cosa que no dijeron los anteriores. Él ha dicho lo que auténticamente piensa. Sin duda, su postura está muy cerca de episodios pasados y recientes de Europa, y es un clásico que hemos visto en regímenes totalitarios. Es una continuidad casi centenaria, porque detrás del catalanismo y todos sus envoltorios de negociaciones siempre ha subyacido un sentimiento de superioridad frente al resto de los españoles. Presentan rasgos diferenciales: somos mejores, más listos, más limpios... Y esto que ha permanecido siempre en el catalanismo ha desembocado en el separatismo. Estoy contento porque Torra se ha descarado y el conjunto de los españoles ha podido ver lo que piensan verdaderamente.

–¿Qué solución hay para la situación de ruptura política y social en Cataluña?

No queda más solución que cortar de raíz el adoctrinamiento en la educación: desde el parvulario hasta las universidades y los medios de comunicación que dependen del Gobierno. Es necesaria una intervención directa en los medios que se dedican a adoctrinar y que sólo provocan generaciones contaminadas. España está obligada a una reforma de la Constitución o los secesionistas seguirán haciendo lo que les dé la gana. No hay diálogo posible.

¿Es la solución otro 155?

Teresa Freixes/ Jurista

«Hay que aplicar la Ley y defender a la mayoría social no secesionista»

–¿Ha servido para algo la aplicación del 155?

No podemos decir que no ha servido para nada. Pero tampoco ha producido los efectos que se deseaban. Al limitarse al cese del Gobierno y la disolución del Parlamento, afectando poco a las estructuras administrativas (pese al cese de altos cargos) que el secesionismo ha organizado como «estructuras de Estado» que están incólumes. La realización de las elecciones con celeridad no permitió influir como hubiera sido deseable en el voto, por lo que los resultados , con ciertos corrimientos internos dentro de los dos bloques (secesionismo y constitucionalismo) dejaron un parlamento prácticamente igual, con una mayoría parlamentaria secesionista que no se corresponde con la mayoría social.

–¿Debería volver a aplicarse?

Sin duda alguna, puesto que de la investidura del nuevo president se deduce un programa político contrario al marco constitucional y estatutario, tanto sobre el funcionamiento de las instituciones autonómicas, que se preven, según afirmó el candidato, duplicadas (Parlamento en Barcelona y asamblea de electos como directriz política, Gobierno en la Generalitat pero también Consejo de Gobierno en el «exilio» encabezado por Puigdemont) , como respecto de los derechos de los ciudadanos, puestos en riesgo y/o vulnerados por la dinámica impuesta.

–¿Estamos ante una nueva etapa de desafío soberanista?

Ciertamente. En la investidura de Torra se constató su voluntad de «recuperar» las leyes declaradas contrarias a la Constitución por el Tribunal Constitucional , de continuar con las estructuras de Estado reponiendo las que han sido desmontadas por aplicación del art. 155 (como Diplocat y embajadas), programa político derivado del 1-O, etc.

–¿Qué solución hay para la situación de ruptura política y social en Cataluña?

Aplicar la ley, sin duda alguna. Pero también acción política de defensa de la mayoría social no secesionista, de refuerzo de las garantías democráticas, de sustentación de contenidos informativos correctos y veraces libres de la intoxicación secesionista. Una acción especial debería realizarse en torno a la educación y la comunicación, que han sido los pilares básicos del secesionismo durante décadas. Si no devolvemos la confianza a la ciudadanía y no le garantizamos la igualdad de derechos, ni a largo plazo superaremos la desestructuración económica y social en la que estamos inmersos.

¿Es la solución otro 155?

Francesc de Carreras/ Jurista

«Con Puigdemont y Torra el desafío persistirá. Buscan el conflicto»

–¿Ha servido para algo la aplicación del 155?

La aplicación del 155 ha servido, básicamente, para cesar a un Gobierno, convocar nuevas elecciones en Cataluña y, una vez que se han celebrado, tener una composición del Parlamento catalán muy parecida a la anterior, al menos en lo que hace referencia a la relación independentistas-constitucionalistas. Por tanto, sí que ha servido para que las cosas empeoraran.

El Gobierno central debería haber aplicado el artículo 155 de la Constitución mucho tiempo antes, a primeros del pasado mes de septiembre. Tendría que haber dejado que la Administración Central gestionara a partir de ese momento la Generalidad de Cataluña durante el tiempo que fuera necesario para, de esta forma, poder acabar de averiguar todos los entresijos de la trama golpista, dar cuenta de todo ello a los ciudadanos catalanes y, únicamente entonces, convocar unas nuevas elecciones.

–¿Considera que debería volver a aplicarse?

Eso depende de que se den de nuevo los supuestos necesarios para requerir de nuevo la aplicación del citado artículo de la Constitución. Pero estoy convencido de que se volverán a dar esos mismos supuestos.

–¿Cree que estamos ante una nueva etapa de desafío soberanista?

Creo que el procés independentista sigue. Aunque no tengo claro en qué etapa estamos exactamente ahora, porque depende de cómo se cuenten. En todo caso, bajo el liderazgo del grupo por parte de Carles Puigdemont y de Quim Torra, el desafío secesionista todavía persistirá y no encontraremos una salida frente a él, porque ellos lo que están buscando únicamente es el conflicto con el Estado.

–¿Qué solución hay para la situación de ruptura política y social en
Cataluña?

Algún sector o algún líder del independentismo catalán debería decir solemnemente de una vez que el camino que emprendieron en el año 2012 era el equivocado y que se debería cambiar de rumbo inmediatamente.

La solución, en cualquier caso, pasa básicamente por una mayoría clara en las urnas de las formaciones constitucionalistas.

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