Lenguaje no verbal

Los gestos de la Princesa que evidencian su profesionalización

Buscó la mirada del Rey, quien le transmitió seguridad y, durante el himno, elevó la mirada en señal de orgullo por España

Recepción oficial en el Palacio Real por la Jura de la Constitución de la Princesa Leonor. .
Recepción oficial en el Palacio Real por la Jura de la Constitución de la Princesa Leonor. .© Jesús G. FeriaLa Razón

El 31 de octubre del 2023, la Princesa Doña Leonor de Borbón Ortiz cumplía 18 años, su mayoría de edad y el momento en el que se debe producir la ceremonia de Jura de Constitución. Un evento muy similar al que realizó su padre, el Rey, en el año 1986 cuando Don Felipe de Borbón cumplió su mayoría de edad, utilizando los dos el mismo ejemplar de la Carta Magna.

La princesa salió de la Zarzuela con un traje chaqueta blanco, esta elección no es baladí, refleja un guiño a su madre, Doña Letizia, el día de la pedida, además de ser el blanco, el color de las primeras sufragistas, y ser un color de transparencia y limpieza. Lo mismo que haber elegido un traje chaqueta lo que imprime una imagen de profesionalización de la Monarquía.

El llevar el pelo semirecogido también está pensado, porque tras jurar la Constitución ante las Cortes generales, la Princesa debía recibir la imposición de las dos medallas del Congreso y del Senado, para facilitar esta circunstancia, el recogido elegido es el más adecuado.

El hecho de no llevar complementos y joyas pequeñas es una forma de dar valor al Toisón de Oro, (llevándolo en una de sus tres modalidades). Lo recibió de su padre al cumplir los 10 años y le fue impuesto por el Rey, cuando su padre cumplió 50 años. La Princesa lo muestra en su solapa y no lleva ninguna joya más para poder dar protagonismo a las dos medallas que va a recibir.

Dos Rolls Royce históricos de patrimonio llevan a los Reyes, en el primero Doña Letizia y el Rey; y, en el segundo Rolls Royce, la Princesa de Asturias y la infanta Sofía. El hecho de estar acristalado el coche de Leonor y su hermana permite poder verlas en todo momento, lo que transmite una sensación de cercanía con la ciudad de Madrid. Perfectamente sentada, recta y con las manos cruzadas sobre las piernas, muestra la exquisita educación que ha recibido, solo separando las manos para saludar con movimientos suaves y perfectamente estudiados. Su espalda, perfectamente recta, muestra la seguridad interna que posee Doña Leonor, e impone valor a la importancia del acto. Todos los detalles están cuidados, hasta los pendones diferentes en cada coche. En el primer vehículo donde van los Reyes, vemos el pendón del Rey de color azul mientras que, en el segundo coche, el pendón es de color carmesí.

Al llegar a la Carrera de San Jerónimo la Familia Real fue recibida por el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez, y por el Jefe del Estado Mayor de la Defensa Teodoro López Calderón, su saludo protocolario y rápido demuestra la focalización a su responsabilidad.

A las 11 horas de la mañana la Puerta de los Leones estaba perfectamente engalanada para dar la bienvenida a la Princesa, puerta que solo se abre en honor a los Reyes, y que da comienzo a un primer capítulo como heredera del trono, mostrando un momento histórico para nuestra Monarquía.

Al pie de escalinata les recibió la Presidenta del Congreso, Francina Armengol y el Presidente del Senado, Pedro Rollán. La Familia Real entró por la Gran puerta del Congreso de los Diputados desde donde accedieron al salón de “Los pasos perdidos” donde les recibieron los miembros de la Mesa del Congreso y el Senado, para posteriormente abrir la sesión donde la Princesa juraría la Constitución.

En todo este camino, vimos cómo la Princesa, estaba constantemente apoyada por su hermana Doña Sofía, quien camina a su lado, con movimientos totalmente acompasados, y con pequeños roces durante el camino, para mostrar su apoyo y cercanía. La complicidad entre las dos hermanas se refleja en las miradas, las sonrisas y cómo, sutilmente, la benjamina se coloca siempre en una segunda posición, tras la Princesa. La presencia de su hermana es un apoyo fundamental.

La posición de firmes es perfecta, tanto en el Rey como en la Princesa mientras suena el himno de España y en varias ocasiones podemos ver cómo eleva la mirada mostrando su orgullo por España. Justo al terminar el himno, disfrutamos de un momento precioso porque la Princesa miró a su padre y se sonrieron, un gesto de complicidad, vinculación y admiración que sienten el uno por el otro. Este mismo gesto se repitió al finalizar el juramento de la Constitución y es un espejo de la fuerte relación existente entre el padre y la primogénita. La positividad, naturalidad y media sonrisa del Rey Felipe VI transmite seguridad a la Princesa.

De hecho, tras finalizar el desfile, vimos cómo el cuerpo de la Princesa se posicionaba mucho más cercano a su padre, el rey, que, al presidente del Gobierno, movimiento inconsciente que no puede evitar, lo mismo que dirigirse hacia su hermana para subir por la escalinata.

Generación "Z"

El hecho de involucrar a una representación de la generación Z, es una gran comunicación a las nuevas generaciones, queriendo transmitir dos ideas claras y aunarlas, por un lado, la continuidad dinástica y por otra parte, proyectarla al futuro, buscando reforzar el mensaje de ser una Monarquía renovada para un tiempo nuevo.

Perfectamente impecable, el discurso se nota que lo sabe de memoria, que lo ha trabajado y se ha implicado. Nada más terminarlo, el primer gesto que realiza es mirar a su padre y la sonrisa del Rey de orgullo es reveladora, perfectamente recta, se ve la tensión en los brazos y en ese leve balanceo con los pies nada más terminar, posee un control de los nervios. Muestra una madurez mayor que la mayoría de gente de su edad, lo que le da gran valor, y genera tranquilidad en la continuación de la Monarquía. Tras volver a su sitio, es curioso como busca la mirada de sus padres buscando ese "feedback" positivo al trabajo bien hecho.

Las sonrisas y miradas de acercamiento a sus padres son constantes. Su padre, el Rey, se acerca invitándola a besarles y es precioso el detalle que tiene la Princesa con su hermana, tras besar a sus padres para saludarla a ella también con cariño. Si nos fijamos en la Infanta Doña Sofía, no para de sonreír de manera sincera y cercana, está feliz por el protagonismo de su hermana, lo que nos habla de unos valores muy positivos entre ellas. Los únicos signos de tensión se reflejan en sus manos.

En los 12 segundos que dura el juramento Doña Leonor demuestra su madurez, la responsabilidad asumida, el cariño por España y la cercanía con su familia, son 12 segundos de dicción perfecta que puede ser un ejemplo del buen “delfín” que tiene la Monarquía.

Tras el Juramento, durante los aplausos del Hemiciclo, la Princesa coloca su mano izquierda en su pecho, es un gesto de agradecimiento, de cariño y cercanía.

Ese gesto zurdo refleja equilibrio, estabilidad en su personalidad y la barbilla permanentemente en un ángulo de 90 grados nos habla de buena autoestima, de una buena autopercepción.

Con una imagen pulcra, sonriente y natural, recibe de Beatriz Armengol las dos medallas, del Congreso y del Senado. Siempre bajo la atenta mirada de su padre, que le coloca con afecto las dos medallas tras la ceremonia. Otra señal de la buena complicidad de las hermanas la vemos cuando se cogen las manos al bajar las escaleras a su salida.

Mientras se produce el desfile tras la ceremonia, la Princesa sonríe en varias ocasiones a las personas allí congregadas creando una sensación permanente de cercanía con las personas que han ido a apoyarla, y en estos momentos volvemos a comprobar como la coordinación corporal con su padre es perfecta, en posición de firmes durante todo el desfile.

En la finalización del acto, Doña Sofía acompaña a su hermana, la heredera, en el coche institucional, escoltadas por el Escuadrón a caballo de la Guardia Real para dirigirse al Palacio Real donde finalizará este acto de complicidad con la democracia y los ciudadanos.

* Valvanuz Sánchez de Amoraga Gómez-Acebo es psicóloga y experta en comunicación no verbal.