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La deliberación del Tribunal Supremo: "Todo sea por la unanimidad"

El grado de violencia fue uno de los temas calientes, no todos veían sedición. Malestar en la Fiscalía por no fijarse un «periodo de seguridad».

  • El juez Marchena
    El juez Marchena
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

15 de octubre de 2019. 09:20h

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Francisco Velasco Madrid. 15/10/2019

La unanimidad ha sido el gran objetivo desde un principio del Tribunal. No se quería dar la imagen de división en el Alto Tribunal en un tema de la trascendencia como los hechos que se han juzgado. Y se ha logrado. Para ello ha sido necesario que todos cedan en las posiciones iniciales que han mantenido en distintos temas claves que fueron objeto de deliberación. Como aseguraron a este periódico fuentes jurídicas: «Todo sea por la unanimidad». Lo que no ha podido evitar el tribunal ha sido su segundo gran objetivo: evitar las filtraciones antes de que se hiciera pública la sentencia.

Y es que si durante la instrucción de la causa la Sala no mostró discrepancia alguna a la hora de responder a todas y cada una de las peticiones de las defensas, como la libertades solicitadas y el rechazo a dejar en suspenso la sentencia relativa a Oriol Junqueras hasta que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea resuelva sobre su alcance, no se quería bajo ningún concepto que se rompiese esa unanimidad en la resolución más importante: la sentencia.

Una de esas cuestiones a las que en primer lugar se tuvieron que enfrentar los siete magistrados fue el determinar la calificación jurídica de los hechos. Todos vinieron a coincidir en que los mismos merecían un reproche penal y que las alegaciones de la defensa debían ser rechazadas. Así, la cuestión quedó resumida en tres posturas: rebelión –que era el delito sostenido por la Fiscalía–, conspiración para la rebelión y sedición. Buena parte del debate se centró en determinar si el grado de violencia registrado en Cataluña en todo lo relacionado con el referéndum ilegal del 1 de octubre; en determinar si el mismo era suficiente para encajar en el delito de rebelión.

Finalmente, se llegó a la conclusión de que lo sucedido tenía pleno encaje en el delito de sedición, que era la tesis que concitaba un mayor número de apoyos dentro de la Sala, aunque no era la postura unánime de todos los magistrados. Al final, se llegó al consenso de asumir todos esa tesis mayoritaria.

Otra de las cuestiones que se esperaba con atención era la relativa a la petición de la Fiscalía de que se estableciese un «periodo de seguridad» según el cual los condenados no pudiesen acceder al tercer grado penitenciario hasta lograr la mitad de la condena. El rechazo de la Sala a esta solicitud ha provocado un más que notable malestar en el Ministerio Público. De hecho, fuentes cercanas a éste no duda en tildar «lo peor de la sentencia» este extremo, algo que no se esperaba ni de lejos la Fiscalía.

«Casi todo puede discutirse, pero esta decisión no se sostiene jurídicamente, y aquí está el quid de todo», afirman al respecto fuentes jurídicas extrañadas también por esta decisión..

Tampoco en la Sala, según las citadas fuentes, existió unanimidad desde el principio, aunque sí una muy amplia mayoría. Finalmente, no hubo excesiva dificultad para llegar a esa unanimidad plasmada en la sentencia.

Otro de los aspectos que los magistrados tenían marcado en rojo en sus agendas de trabajo era el 16 de octubre. No querían bajo ningún concepto que llegase ese día y que la sentencia no se hubiese notificado, ya que ello habría obligado a prorrogar la prisión provisional de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, o bien a dejarles en libertad. Por apenas 48 horas, se logró ese objetivo.

En todo caso, no se desligan del «procés»: tendrán que resolver más de un recurso por los temas relacionados con las clasificaciones penitenciarias y posibles beneficios en esa materia.

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