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Policías en el «infierno»: Iván, el agente de la UIP ingresado en la UCI, ya está consciente

El agente herido grave en los disturbios del viernes «evoluciona lentamente, pero bien». Su mujer lamenta que el ministerio no la avisara tras lo ocurrido

  • Imagen que se encontraron los agentes al llegar la noche del viernes a uno de los lugares donde los radicales organizaron las barricadas más virulentas / LA RAZÓN
    Imagen que se encontraron los agentes al llegar la noche del viernes a uno de los lugares donde los radicales organizaron las barricadas más virulentas / LA RAZÓN

Tiempo de lectura 4 min.

22 de octubre de 2019. 11:57h

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Laura L. Álvarez 22/10/2019

Ya está consciente. Iván, el agente de la UIP, que permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital de San Pau por fin está consciente. Iván tiene 41 años, está casado, tiene dos hijos y desde el sábado pelea sin descanso desde una cama de la UCI de este hospital de Barcelona, ciudad a la que llegó hace casi un mes para prestar servicio como agente de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de Vigo, donde trabaja. Como el resto de compañeros (hay cinco unidades de UIP gallegas allí desplegadas) llegó al hotel de Salou donde se hospedan mientras dure este operativo el pasado día 28. Es decir, un par de semanas antes de que comenzaran los disturbios que ya se preveían (nunca tan violentos) tras la sentencia del «procés».

El mismo lunes, el día del intento de colapso en el aeropuerto de El Prat, los agentes ya se dieron cuenta de que el ambiente entre los llamados CDR estaba demasiado caldeado, pero fue durante las noches posteriores cuando vieron (y sufrieron) en las calles unos niveles de violencia extremos. Los disturbios del pasado viernes, cuando Iván resultó herido muy grave, fueron los más violentos. La jornada para ellos comenzó a las 13:00 horas, cuando salieron desde Salou hacia el aeropuerto de El Prat, primero, y más tarde, a la sede de la Jefatura Superior de Policía de Barcelona, en Via Laietana. Allí llegaron sobre las 19:30 horas, según la web policial «H50». A eso de las 20:00 horas, el indicativo de Iván (llamado Raya 32) giró hacia la calle de Les Jonqueres para relevar a la unidad de Valladolid. Media hora después, aquello era un campo de batalla. Los investigadores están ahora estudiando imágenes, tomando declaración a testigos y a los vecinos de los edificios adyacentes a donde se encontraban los agentes en el momento en el que algo impactó contra la cabeza de Iván. Se cree que alguien tiró un adoquín desde alguna azotea cercana y podría ser imputado por tentativa de homicidio. Ese golpe le dejó inconsciente en el acto. Las imágenes del resto de compañeros llevándole en volandas hacia una furgoneta ya son conocidas por todos. Del furgón, los compañeros –asustados porque enseguida vieron la gravedad del asunto– le trasladaron a Jefatura de Vía Laietana, donde se percataron de que no era un golpe más y fue trasladado en ambulancia al hospital de Sant Pau, donde ingresó muy grave. Durante las primeras horas su estado empeoró y se llegó a temer por su vida. Los primeros minutos tras recibir el brutal impacto le provocaron unas convulsiones que derivaron en el encharcamiento de un pulmón, según explicó a este diario uno de sus compañeros. Ayer seguía en coma inducido, con una fractura en la parte superior del cráneo y una fisura en una vértebra, según las mismas fuentes. Ayer, aunque seguía grave, se encontraba «estable» y evoluciona «lentamente pero bien», según explicó el jefe superior de Policía Nacional en Galicia, José Luis Balseiro. Sus compañeros explicaron a este diario que otro de ellos tendría que ser intervenido quirúrgicamente hoy mismo de un brazo.

Sin aviso oficial

La madrugada que él ingresó en el hospital, un compañero de Iván avisó a su mujer de lo que había ocurrido, sin tratar de alarmarla demasiado. A esas horas sabía que nadie le iba a contar mucho más así que a las 9:00 horas Gema llamó a todas partes: hospitales y Jefatura de oficiales. Ella no recibió ninguna llamada oficial. Finalmente logró contactar con el jefe de unidades en Galicia, que le explicó que no la había llamado por no despertarla. Los compañeros de Iván fueron quienes tuvieron la iniciativa de realizar las primeras gestiones para comprar billetes de avión y hotel pero, finalmente, un mando le dijo que la Policía corría con todos los gastos. Ahora, Gema ya está a su lado, dándole toda la fuerza que necesita para salir adelante. Entre las concentraciones que se dieron ayer a las 12:00 en todas las comisarías en señal de apoyo a todos los compañeros desplegados en Cataluña, destacó la de la comisaría de Vigo, hasta donde fue la madre de Iván, que recibió el apoyo de todos sus compañeros que quisieron acercarse para demostrar a la familia que no están solos en esta batalla.

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