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Receta final decisiva

Casado necesita algo más que nuevos cabezas de lista para relanzar su partido y reconquistar La Moncloa

Receta final decisiva
Receta final decisivalarazon

Casado necesita algo más que nuevos cabezas de lista para relanzar su partido y reconquistar La Moncloa.

Esto de que las elecciones se decidan la última semana puede parecer un poco molesto, sobre todo para aquellos que más se juegan. Y los que más se juegan –a juzgar por los créditos que han pedido a la banca– son el Partido Socialista y el Partido Popular. Pero eso es lo que dicen las encuestas. Al menos las que elabora NC Report para este periódico, y también las que hemos leído este fin de semana. El matiz, por llamarlo de alguna forma, es que unas dicen que las derechas –Ciudadanos, Partido Popular y Vox suman– y otras dicen que cada vez se alejan más de esa mayoría. Así estamos.

Hay también algunas cifras nuevas al respecto. Al parecer, un 76,8 por ciento de los votantes tienen claro a quién van a votar, incluso antes de que empiece la campaña electoral. Un 10,2 por ciento lo decide la última semana, y un 6,8 por ciento el último día. Este último dato no me sorprende en absoluto a juzgar por lo que se ve y oye en los colegios electorales cuando vamos a votar. Pues bien, si así son las cosas, esta campaña electoral va a tener su interés. Una vez que Carles Puigdemont & Quim Torra han quitado los lazos amarillos de los edificios oficiales; que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dejado de sacar decretos leyes los viernes para hacer que hace, y superadas las purgas del Partido Popular y PSOE en sus listas, y Ciudadanos en sus llamadas primarias, parece que entramos en una etapa más razonable donde los mensajes –por una vez– pueden resultar algo más interesantes. Me explico. Nadie duda de que gran parte del voto que perdió Sánchez en las últimas generales se fue a Podemos. Un voto que ahora ha empezado a regresar al partido socialista a juzgar por las encuestas. Pero hete aquí que Pablo Iglesias, el líder carismático, y también el que mas daño ha hecho a su formación, regresa a la refriega justo en el momento decisivo de la campaña electoral. Y regresa pidiendo perdón y mostrando arrepentimiento como si estuviera dirigiendo el Vía Crucis papal en Roma. Pero esta vuelta, tras su baja de paternidad y de popularidad, se tiene que notar en las encuestas demoscópicas. Pablo Iglesias es un líder; tiene carisma; y la calle, las entrevistas y los mítines se le dan bien. Y aporta ideas. Y dice cosas. Se debería notar.

Por otro lado, la derecha –con la amenaza de que no suma– y una vez que Pablo Casado no ha convencido a Ciudadanos de ir juntos al Senado, ni a Vox de no presentarse allí donde la Ley d'Hont les penaliza, necesita algo más que nuevos cabezas de lista para mantener a flote su partido. Necesita ideas. Y Ciudadanos. Los analistas estos de la cosa demoscópica, también han detectado que el partido de Albert Rivera es el partido más sensible a las campañas electorales: para bien y para mal. Resulta que el partido naranja es el que más votos consigue o pierde en el último tramo de campaña: hasta un 17,6 por ciento de los votos. Tiene lógica al tratarse de un nuevo partido, pero eso implica que debe ir a por todas en estas últimas semanas. Por lo dicho, y por los datos que hoy ofrece hoy este diario, se avecina una campaña movida. Me gustaría escuchar nuevas ideas y declaraciones, pero es tal el temor de los partidos a meter la pata que, me temo, de eso va a haber poco. Y es un error. A los indecisos no se les convence con miedos, sino con nuevas propuestas de Gobierno. Y cuanto más originales y eficaces, mucho mejor.