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Sánchez hará guiños a Iglesias con independientes para que renuncie al Gobierno

La estrategia pasa por mantener Moncloa «sin cuotas de partidos y sin cuotas territoriales» porque advierten a Podemos: «Una cosa es la Mesa del Congreso y la investidura y otra el Gobierno».

  • Dos portadas de periódico recién enmarcadas en Moncloa tienen a Pedro Sánchez como protagonista: cuando ganó la moción de censura a Rajoy y la noche del 28-A. Foto: Jesús G. Feria
    Dos portadas de periódico recién enmarcadas en Moncloa tienen a Pedro Sánchez como protagonista: cuando ganó la moción de censura a Rajoy y la noche del 28-A. Foto: Jesús G. Feria

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02 de mayo de 2019. 03:38h

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Toni Bolaño.  2/5/2019

El presidente en funciones, Pedro Sánchez, se va a tomar las negociaciones del futuro Ejecutivo con calma. Hasta ahora no ha habido contactos con los dirigentes de otros partidos más allá de llamadas protocolarias tras las elecciones, y no parece que los haya en los próximos días: «Hasta después del 26 de mayo no se van a producir avances». A partir de ese momento, el Gobierno iniciará los contactos con una premisa: «Una cosa será la investidura y la Mesa del Congreso y otra la legislatura».

Con este aviso a navegantes, Pedro Sánchez va a concentrarse en la campaña de las elecciones europeas, autonómicas y municipales «sin descuidar la acción de gobierno». De hecho, la próxima semana el presidente acudirá al Consejo Europeo, el primero al que asistirá tras su triunfo electoral, y está trabajando en los objetivos de legislatura. Estos objetivos configurarán el grueso de su discurso de investidura, aunque todavía no se está trabajando con fechas concretas.

Desde Moncloa se apunta que esta tranquilidad para afrontar la negociación se sustenta en que «no hay alternativa de gobierno» alternativo, por lo que ahora es necesario «analizar los datos y fijar prioridades». En estos días el PSOE ha lanzado mensajes que perfilan su estrategia: prefieren gobernar solos «sin cuotas de partidos y sin cuotas territoriales», apuntan fuentes socialistas que concretan que el presidente «quiere repetir un Gobierno como el de estos 10 meses que han validado los electores». Es decir, un Gobierno monocolor, en solitario, con «independientes de reconocido prestigio en sus ámbitos profesionales». Una lista que el presidente y su equipo están trabajando, esta vez sin las prisas tras la moción de censura porque el Gobierno tuvo que constituirse en apenas unos días.

Con estas premisas, el presidente del Ejecutivo apuesta por reforzar el éxito de las generales en los comicios de finales de mayo para «consolidar el mapa rojo» sumando más poder municipal y autonómico, amén de repetir el éxito en las europeas, porque un buen resultado en estas elecciones reforzará el papel del PSOE en la socialdemocracia europea y su presencia en el Parlamento de Estrasburgo. El objetivo de los socialistas es reforzar su rol de principal partido en España para encarar la legislatura con las mejores garantías. Por eso, la «batalla de Madrid» va a ser un elemento importante en la estrategia de los socialistas reforzando el ticket «Gabilondo-Pepu Hernández». El presidente asumirá su trabajo institucional sin dejar de lado la campaña volviendo a realizar una maratón por toda España para garantizar un buen resultado que fortalezca la constitución del nuevo gobierno.

El PSOE trabaja con esta hipótesis de gobierno monocolor, aunque «no se cierra a pactos con nadie» ni tampoco niega «protagonismo a las fuerzas políticas», en clara referencia a Podemos, que insiste en un Gobierno de coalición. A tenor de lo dicho por las fuentes consultadas por LA RAZÓN, este Ejecutivo de coalición puede morir antes de nacer porque «el Gobierno para la próxima legislatura se impregnará de la misma filosofía que el actual. Ministros socialistas para garantizar un cordón umbilical con el partido e independientes progresistas de reconocido prestigio en sus entornos». En definitiva, Pedro Sánchez trabaja en la tesis de la «geometría variable» que puso en marcha Zapatero planteando acuerdos «a todas las fuerzas políticas sin exclusión porque es el talante del presidente, no excluir a nadie». Esto implica tener una sólida mayoría con acuerdos de legislatura abierta.

Los socialistas han dedicado las jornadas posteriores a las elecciones generales a lanzar este mensaje al conjunto de las fuerzas políticas «y ha calado». Ciudadanos sigue con su línea dura para lograr afianzarse como partido de referencia en la oposición aprovechando la debilidad del Partido Popular. Fuentes socialistas apuntan que Casado «tiene buenas intenciones, pero mal ejecutadas». Estas mismas fuentes apuntan que el actual contexto electoral hace imposible cualquier tipo de diálogo con las fuerzas políticas. «Ciudadanos, PP y Podemos han salido derrotados de las generales y ahora continúan trabajando para los comicios de mayo. Sus discursos variarán poco y hacen inviable cualquier diálogo. Por eso, hay que hablar siempre después del día 26».

A esta afirmación hay una excepción, la constitución de la Mesa del Congreso, donde los socialistas tendrán que negociar siempre con una premisa: «Tener una mayoría de las fuerzas que den apoyo a Sánchez en su investidura y evitar una mayoría que bloquee la acción de gobierno como en la pasada legislatura». «Ahora el PSOE ya no tiene 84 diputados, tiene 123, y superamos en casi el doble de diputados al segundo partido. Las cosas han cambiado», apuntan las fuentes consultadas para reafirmar su posición.

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