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Semana decisiva: Sánchez, todo o nada en diez días

El presidente suspendió ayer un viaje a París para centrarse en la investidura y hoy arrancará la cuenta atrás, marcando perfil en un entrevista. Se mantienen las reticencias a la coalición

  • Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante la reunión fallida que mantuvieron la pasada semana en el Congreso de los Diputados
    Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante la reunión fallida que mantuvieron la pasada semana en el Congreso de los Diputados /

    Efe

Tiempo de lectura 4 min.

14 de julio de 2019. 22:57h

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Ainhoa Martínez 14/7/2019

Pedro Sánchez está enfocado en su investidura, en la que se antoja la semana clave para sacarla adelante. El presidente en funciones canceló ayer su presencia en la ceremonia con motivo de la celebración del 14 de julio, en los Campos Elíseos, en París. Una cita en la que se le esperaba y que formaba parte de la escueta agenda pública que está llevando a cabo en los últimos días y que se limita a presidir las reuniones del Consejo de Ministros cada viernes. Sánchez, no obstante, arrancará la cuenta atrás de estas siete jornadas decisivas, marcando perfil a primera hora de hoy en una entrevista radiofónica en la cadena Ser. Desde Moncloa anticipan que esta semana «habrá movimientos» para reactivar unas negociaciones heridas de muerte con la consulta a las bases de Unidas Podemos. En el PSOE están dispuestos a resetear su estrategia de tal modo que consigan hacer más atractiva la mesa de negociación para los morados y lograr, así, que Pablo Iglesias se siente. Sin embargo, este replanteamiento se limita a los contenidos porque hay un extremo sobre el que no parecen estar dispuestos a dar su brazo a torcer y este sería la futura configuración del Gabinete.

En Moncloa se resisten a dar entrada a los de Iglesias en el Consejo de Ministros y han retrocedido en la oferta que permitiría que perfiles técnicos vinculados a Podemos llegaran a detentar algunas carteras de contenido social. De hecho, fuentes de Moncloa volvieron ayer a tirar de aritmética parlamentaria para descartar la «coalición» porque ésta solo se da «cuando ya tienes la cifra para investir». Recuperan, por tanto, el argumento de que los números no cuadran solo con los morados y que hay que hablar con otros grupos de la Cámara que, en algunos casos, no ven con buenos ojos su presencia en el Gobierno para dar su apoyo en la investidura y en futuras votaciones que garanticen la gobernabilidad. Tampoco olvidan referencias veladas a PP y Ciudadanos para que con su abstención permitan acabar con la parálisis institucional.

Además, fuentes socialistas consideran que el ofrecimiento de integrar a perfiles de Podemos en Moncloa fue un «paso importante» en la negociación y critican no solo que se despachara con una negativa, sino que se respondiera con la consulta a las bases. Una consulta que esperaban quizá para más adelante, cuando las conversaciones ya estuvieran encarriladas. La resistencia a permitir la entrada de Podemos se cimenta sobre la desconfianza mutua y las divergencias profundas sobre temas clave de Estado como la forma de encarar el desafío soberanista en Cataluña, con la sentencia del «procés» en el horizonte más cercano.

Mucho más modulables se muestran en Ferraz con la oferta programática trasladada a los morados y que están dispuestos a perfilar, en caso de que existan discrepancias sobre algunos extremos. La vicepresidenta Carmen Calvo tendió ayer la mano, en este sentido, mostrando su flexibilidad y la realidad de que «van en serio» con los contenidos «que es lo realmente importante». En esta línea, los socialistas han agendado una reunión de su Ejecutiva federal para el próximo jueves a fin de rediseñar la propuesta que se ha hecho a Podemos, si las negociaciones llevaran a ello. «A lo largo de los días (el documento) se puede perfeccionar y modificar», destacó Calvo en declaraciones a la prensa, con la esperanza de que para entonces hayamos «podido sentarnos a hablar». La oferta a Podemos «sigue ahí», tal como recordó el propio presidente en un mensaje en su cuenta de Twitter, pero en Ferraz siguen priorizando el programa sobre los nombres. En todo caso, los esfuerzos se implementan para conseguir el objetivo último de que la investidura quede sentenciada la semana del 22 de julio y no haga falta un nuevo intento en septiembre, cuando operarán otras variables en la ecuación como la sentencia del «procés» que servirán para trasladar la presión, por la estabilidad del Estado, a los partidos de la derecha: PP y Ciudadanos para que se abstengan.

La clave

La Ejecutiva del PSOE se reúne el jueves

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, anunció ayer que la Ejecutiva del PSOE se reunirá el próximo jueves a fin de incluir, modificar o mejorar la propuesta programática que se hizo a Pablo Iglesias para que Podemos apoye la investidura de Pedro Sánchez. A priori, esto no incluiría una eventual coalición de gobierno.

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