Las mujeres y la iniciativa empresarial: nuevo reto tras la pandemia

Igual que sucedió con la anterior crisis vuelve a pasar ahora: las mujeres emprenden para sacar a sus familias adelante.

De izquierda a derecha, Ana Porras y Yolanda Gutiérrez-Novis, las impulsoras de Mascarillas a la moda.
De izquierda a derecha, Ana Porras y Yolanda Gutiérrez-Novis, las impulsoras de Mascarillas a la moda. FOTO: Ana Porras

La crisis económica derivada de la crisis sanitaria del coronavirus ha dejado a muchas empresas sin actividad y sin un horizonte claro de cuándo podrán reactivarse. Es el caso de los eventos. Otro de los sectores que se ha visto más afectado es el de la publicidad. Mientras en EEUU apuestan por incrementar los presupuestos de comunicación y marketing en tiempos de crisis, en España nos resistimos a ello. Las dos protagonistas de esta entrevista vienen de esos sectores. Son pequeñas empresarias que ante el frenazo en su actividad han decidido unirse para crear una firma de mascarillas, Mascarillas a la Moda.

Las dos, por diferentes motivos, han estado en contacto con redes de voluntariado y talleres de confección donde se da empleo a personas en riesgo de exclusión social. Tras comprobar que la desescaladas de sus empresas iba a tardar en llegar aprovecharon sus recursos para montar un negocio que saben que es temporal, y así lo esperan. Parten de esa premisa. Llegará un momento en el que no habrá que usarlas y eso será bueno para todos.

¿De qué os conocéis?

Yolanda: Nos conocimos porque Ana me hizo una entrevista y a partir de ahí surgió una amistad. Desde entonces hemos mantenido la relación.

¿Cómo surgió la idea de montar una firma de mascarillas?

Ana: He estado todo el confinamiento encerrada en casa sin salir y trabajando mucho mientras veía que mis ingresos bajaban. Tengo una revista digital centrada en Málaga y aunque hemos tenido más visitas que nunca descendieron los ingresos por publicidad. También organizo eventos y por supuesto sin saber cómo iba a acabar todo esto. Viendo que las mascarillas iban a tener que usarse durante un tiempo se me ocurrió que podía ser buena idea elevarlas a complemento de moda. Me gusta vestirme bien cuando salgo a la calle y todas las mascarillas que encontraba eran o muy gordas o muy feas o no estaban homologadas. Así que como tengo algunos conocimientos de marketing digital le propuse a Yolanda que nos embarcásemos juntas en el proyecto de las mascarillas. Yolanda tiene un catering y estaba parada, se dedicaba entonces a confeccionar Epis en una cadena de voluntariado. Me dijo que sí enseguida y comenzamos a trabajar juntas en el proyecto.

¿Confeccionáis vosotras las mascarillas?

Yolanda: No, que va. Las hacen artesanalmente en un taller social en el que dan empleo a personas en riesgo de exclusión social.

Ana: Para nosotras era muy importante que de este proyecto se beneficiasen más personas. Quizá el precio unitario del producto aumenta, pero los que compran nuestras mascarillas deben ser consciente de que están ayudando con su compra a otras personas que lo necesitan. Apostamos por el comercio justo y por revitalizar la economía local. Podíamos haberlas encargado a China, haberlas vendido más baratas y ganar más, pero el objetivo es colaborativo e impulsar la economía de nuestro país.

En vuestras redes insistís en que son mascarillas fresquitas. ¿Puede ser una mascarilla más fresquita?

Ana: Para llegar a los diseños de esta primera colección hicimos muchas pruebas, diferentes prototipos que probamos nosotras y se los dimos a probar a conocidos. Todos coincidimos en que agobiaban bastante menos que otras que teníamos con doble capa o con filtro.

Yolanda: Están confeccionadas en un tejido homologado y certificado que solo necesita una capa para proteger. Con el calor todas las mascarillas molestan pero las nuestras son más cómodas de llevar.

¿Cómo habéis elegido los diseños, los estampados? ¿No es un poco arriesgado?

Yolanda: Pensamos en hacerlas lisas pero si queremos elevar las mascarillas a complemento de moda no nos podíamos limitar a eso. Tenían que ser originales y el marido de Ana que es diseñador gráfico nos ayudó. Nuestras colecciones son originales y la mayoría de los modelos son ediciones limitadas para darle ese toque de exclusividad. No hay más de 45 mascarillas de cada uno de los estampados.

Ana: La moda nos invita a cambiar, a renovar vestuario a menudo, aunque sean estampadas son muy combinables y versátiles.

¿Sólo las vendéis por la web?

Ana: En un principio era la idea, pero han contactado con nosotras varias tiendas y las estamos mandando para que las comercialicen.

Sabéis que las mascarillas van a durar hasta que aparezca la vacuna, ¿no os importa haber creado una marca que es temporal?

Yolanda: Para nada. Lo sabemos desde el principio y somos las primeras que queremos que vuelva la normalidad de antes. Cuando se acabe se acabó. Es solo un negocio para mantenernos mientras podamos volver a nuestra actividad y se recuperen nuestros sectores. Estamos aprendiendo mucho de e-commerce y nunca se sabe si este puede ser el principio de otras tiendas online con otros productos.

Ana: La vida son etapas y aprendizajes. Si a alguna de las dos nos hubieses preguntado hace dos meses si íbamos a tener una marca de mascarillas te hubiésemos dicho que no. No estaba en nuestros planes, pero hay que adaptarse y reinventarse y eso es lo que hemos hecho. Lo único es que por las circunstancias solo hacemos planes a corto plazo con la empresa. Ojalá pronto no haya que llevarlas ni hacerlas.

¿Cómo ha reaccionado el público?

Ana: Por el momento muy bien. A la gente les encanta y nos recomiendan y ese es el marketing más valioso.