¿Por qué debemos hablar con respeto a nuestros hijos?

Rosa Rasche Santaolalla, especializada en Crianza Respetuosa, certificada en Disciplina Positiva para Familias y miembro de la Positive Discipline Association (PDA).

Cómo hablamos a nuestros hijos y el tono en el que lo hacemos es importante que lo cuidemos desde que nacen, no debemos olvidar nunca hablar con respeto a nuestros hijos. El sentido del oído está desarrollado desde antes del nacimiento y son capaces de reconocer voces y de sentir la intensidad con la que se les habla. Al igual que distinguen el tono, un recién nacido también puede diferenciar el estado anímico de quien le habla. Únicamente con esta variable ya debería ser suficiente para que tuviéramos en cuenta el tono y la forma en la que hablamos a nuestros pequeños, pero vamos a ver más cosas...

Las neuronas espejo

En el cerebro límbico o emocional tenemos las denominadas neuronas espejo. Reflejan acciones, sensaciones y emociones y están implicadas tanto en la conducta social como en el aprendizaje. Estas neuronas nos permiten entender y aprender de las acciones de los demás. Las tenemos desde que nacemos pero a partir de los tres meses es cuando se inicia su desarrollo.

Como todos sabemos los niños son grandes observadores y la imitación es uno de los grandes pilares de la educación. Los niños aprenden mucho más de la comunicación no verbal que de la verbal y sus neuronas espejos absorberán todo aquello que vean. Es importante cómo nos relacionamos con ellos, cómo los hablamos, cómo los tratamos e incluso cómo reaccionamos ante cualquier situación. De todos estos momentos sus neuronas espejo estarán sacando grandes enseñanzas.

Como hemos dicho son las encargadas del aprendizaje por imitación, ¿te has parado a pensar cómo hablas a tus hijos? En ocasiones respondemos a nuestros hijos sin prestar verdadera atención a aquello que nos están diciendo. Las prisas y la cantidad de cosas que tenemos por hacer nos llevan a dar respuestas sin escuchar realmente lo que nos están contando. ¿Qué crees que están aprendiendo las neuronas espejo en ese momento? En cambio cuando somos nosotros los que hablamos a nuestros hijos pedimos que nos presten toda su atención...

¿Estamos dando lo mismo que pedimos? Si queremos que los niños respeten lo mejor sería comenzar por hablar con respeto a nuestros hijos, creo que no hay mejor forma de enseñar que el propio ejemplo. En el post las neuronas espejo y su importancia en la educación podrás encontrar mucha más información sobre ellas. Por ejemplo que tienen la gran cualidad de contagiarnos la emoción de la persona que tenemos delante... ¿Se te ocurre cómo puedes utilizar estas neuronas para tranquilizar y calmar a tus hijos?

No entienden la ironía

Entre los 8 y los 10 años es cuando los niños empiezan a comprender la ironía. Antes de esa edad nuestras palabras deben ser claras y no llevar a equívocos. Para poder hablar con respeto a nuestros hijos debemos entender y comprender la etapa evolutiva en la que se encuentran y saber la madurez cerebral en la que se encuentran.

Es fundamental que los niños sientan seguridad y confianza en su círculo más cercano y en las figuras adultas de referencia. Un niño que no está seguro tomará peores decisiones y estas acabarán derivando en lo que se etiqueta como "portarse mal". Puede ser que el lenguaje que se utiliza no lo entienda porque en ocasiones tendemos a utilizar un sarcasmo o ironía que los más pequeños no son capaces de comprender.

Ante cualquier situación lo mejor es que nos cercioremos de que nuestro hijo ha entendido lo que queríamos decirle y que ha comprendido lo que hemos hablado o el acuerdo al que hemos llegado. Es mejor preguntar al niño y que él mismo nos repita la situación. Así nos aseguramos la comprensión y podemos evitar conflictos que a veces se ocasionan por malos entendidos.

Amabilidad y firmeza

La amabilidad con la que digamos las cosas es fundamental. Para poner límites no es necesario que hablemos mal o que tengamos que hacer que un niño se sienta mal. Jane Nelson, cofundadora de la Disciplina Positiva, decía: "¿De dónde hemos sacado la loca idea de que para que los niños se porten mejor, antes tenemos que hacerles sentir peor?". No tiene ninguna lógica que para que, por ejemplo, nuestros hijos nos escuchen debamos gritarles o hablarles mal. Piensa por un segundo si fuera tu jefe el que te hablase de ese modo... ¿le escucharías después de que te gritase?

Cuando nos gritan nos sentimos amenazados, nuestro cerebro reptiliano se pone en modo "alerta" y salen a la luz nuestros reflejos más primarios (huimos, nos paralizados o atacamos). En ese momento no suele ser un buen momento para el diálogo porque nuestro cerebro racional no está funcionando. Uno de los puntos claves en cuanto a los niños, es que su precorteza cerebral (el cerebro racional) no está ni desarrollada ni madura (esta parte del cerebro tarda entre 25 y 30 años en madurar). Es importante que entendamos que debemos acompañarles, enseñarles a gestionar y que el amor y la amabilidad con la que lo hagamos es fundamental.

Como hemos comentado con anterioridad saber la etapa evolutiva de nuestros hijos y comprender su desarrollo cerebral es fundamental para que podamos tener una relación de respeto mutuo, desterremos mitos como que nuestros hijos nos echan pulsos y dejemos de llevarnos al terreno personal sus actuaciones. Puedes profundizar más sobre este tema en el post ¿cómo funciona el cerebro de los niños? Una gran "arma" en la educación de nuestros hijos.

Hablar con respeto a nuestros hijos cambiará por completo nuestra relación con ellos. Nuestra finalidad como padres es acompañarles y enseñarles habilidades sociales y de vida y para ello es fundamental que seamos capaces de respetarles. Una frase muy representativa cuando hablamos de crianza respetuosa es "quiéreme cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite". Nuestros hijos se equivocarán y tomarán decisiones erróneas pero si basamos nuestra crianza en el respeto conseguiremos que esos errores sean grandes momentos con los que aprender a hacer las cosas de otro modo y el primer paso es cómo les hablemos...

Rosa Rasche Santaolalla, especializada en Crianza Respetuosa, certificada en Disciplina Positiva para Familias y miembro de la Positive Discipline Association (PDA). www.embarazoycrianza.com. @embarazoycrianzablog