Dafne Cataluña: la pandemia ha fomentado la terapia y formación online y se ha convertido en el grueso de los servicios psicológicos.

La psicóloga y directora del Instituto Europeo de Psicología Positiva es una de las grandes voces actualmente dentro de la psicología positiva.

Con el confinamiento muchas personas se sintieron con ansiedad, depresión y angustia y, ante la imposibilidad de acudir al psicólogo, muchos se apuntaron a cursos de psicología online para solucionar este problema. ¿cuáles son las ventajas de hacerlos?

Existen muchos posibles factores para la elección de formación online, es posible que únicamente se necesite información, que haya impedimentos económicos o incluso dificultad o miedo de iniciar terapia. Los cursos no sustituyen en ningún caso la terapia, pero nos otorgan información y herramientas esenciales que pueden ayudarnos realmente. Además, cuando las personas estamos en proceso de cambio, uno de los inicios del afrontamiento puede ser la búsqueda de información. Esta movilización supone activarnos y acercarnos a la solución. En este punto la formación online resulta muy beneficiosa. Del mismo modo hemos observado que los cursos online pueden actuar de facilitador y puerta de acceso a la terapia. Cuando las personas complementan estas formaciones con sus procesos de terapia individual, el cambio es realmente potente, como sucede con el curso de mindfulness online. En sus procesos terapéuticos pueden aplicar lo aprendido en la formación, donde el profesional tiene una visión holística de la persona y les ayuda a enfocar ese aprendizaje en los puntos clave.

En el iepp habéis apostado fuertemente por la psicología online, ¿qué balance hacéis de los últimos dos años?

Uno de los mayores beneficios al realizar formación online es la accesibilidad. Casi todo el mundo tiene móvil o un ordenador desde el que conectarse y esto hace que no necesitemos ni transporte ni horarios porque podemos aprender a la hora y en el lugar que más nos apetezca, de forma que el material formativo se adapta a mi estilo de vida y no al revés.Otro de los beneficios es que puedo repetir y repetir los contenidos que estoy viendo las veces que sea necesario hasta que lo integre. Cada persona tiene un ritmo diferente de aprendizaje y la formación online permite que cada persona siga los pasos en el tiempo que necesite y lo repase las veces que quiera.Y como no, en estos momentos, el mayor beneficio de todos es la seguridad y la salud. Con la psicología online no nos exponemos al contagio que supone ir a un centro.Todos estos beneficios han hecho que desde el IEPP depositemos muchos recursos en desarrollar programas de formación y de crecimiento en formato online.El balance actual es que gracias a eso hemos podido sobrevivir a la pandemia manteniendo todos los puestos de trabajo, lo que nos hace sentirnos eternamente agradecidos.

¿Hemos traspasado definitivamente la frontera y el ámbito sanitario ha dejado atrás los congresos y cursos físicos para darle prioridad a los online?

Hemos tenido que aprender a integrar la tecnología en nuestras vidas a un paso de vértigo, probablemente nos hemos adelantado un par de años a lo que hubiéramos vivido sin pandemia. Mi opinión es que la vida online ha venido para quedarse pero que ahora el reto es aprender a integrarlo con nuestras necesidades básicas de vinculación social, porque si no el sentimiento de soledad será el mayor problema en los próximos años.

¿Esto es cosa de jóvenes o no?

Estamos viendo que el público, fuera de lo esperado, es de todas las edades, rompiendo el mito de que las formaciones online son para personas jóvenes.  Sin duda jóvenes y mayores vamos descubriendo las grandes ventajas que nos puede aportar el formato online. Cierto es que a las personas más mayores les cuesta algo más aprender en formato online, pero es un cambio más de todos los que hemos vivido en la vida, y como a todo cambio, nos terminamos adaptando.

Nos acercamos a una segunda ola o al menos a incrementos de casos y la percepción de muchas personas es que sienten incertidumbre, tristeza...¿es la respuesta normal en el ser humano?

Ante todo, hay que tener en cuenta que hablamos de enfrentar una situación que, además de novedad e incertidumbre, conlleva mucha frustración y limitaciones a nuestras habituales fuentes de gratificación, por lo que, por supuesto, es normal que ante ello respondamos con esas emociones desagradables. Es parte de nuestros mecanismos de adaptación. Pero también hay que tener en cuenta que, al tratarse de una situación prolongada, es más fácil que lleguemos a otras fases, que llamamos de meseta o agotamiento. En esos momentos, puede ser importante el hacer un esfuerzo extra por orientarnos hacia lo que nos aporta bienestar y que aún tenemos a nuestro alcance, manteniendo la creatividad que tanto hemos visto hasta ahora. Seguir apoyándonos unos a otros va a seguir siendo fundamental.

¿qué podemos hacer cuando sintamos que nuestra vida se nos hunde aunque sea sólo una percepción?

Lo primero es hablarlo, verbalizarlo, si nos lo guardamos cada vez se hará más grande.  Todo lo que sentimos es subjetivo, nace de la interpretación que hacemos de algo que sucede. Nuestra mente le otorga un significado a la experiencia y tras ello sentimos la emoción. Por eso tenemos derecho a sentir cualquier cosa, aunque la situación que lo provoque no parezca justificable. Lo importante es escuchar esa emoción y ver qué me está intentando transmitir, si me está avisando de algo que necesito, o de algo a lo que no le estaba prestando atención, para decidir después cómo quiero actuar. Esto es lo que trabajamos desde la inteligencia emocional y que puede entrenarse. En el caso de que esto sea demasiado persistente y estas estrategias me resulten insuficientes, puede ser un momento adecuado para consultar a un profesional.