“Los adolescentes están amparados por padres que no enseñan a sufrir, es decir, a crecer”

Alejandro Schujman es un psicólogo especializado en el vínculo

Alejandro Schujman es un psicólogo especializado en el vínculo que participa de nuevo en el Congreso Convivir con un adolescente, misión posible. En él participará con la ponencia El arte de soltar al adolescente.

-¿Soltarlos es un arte? ¿Por qué?

-Cada hijo es singular, y cada padre en cada momento de su historia también lo es. Me gusta definir la crianza como el arte de acompañar a nuestros hijos en el camino del crecer y darles herramientas para que entren al mundo adulto lo más sólidos posibles. Desde la cuna hasta que vuelan solos debemos estar lo más cerca posible del equilibrio entre “cerca para cuidarlos y lejos para no asfixiarlos” y eso es lo complejo, allí reside el arte y el trabajo de orfebres.

-Vayamos por partes, ¿qué es soltar a un adolescente?

-Es darle sentido de la responsabilidad, capacidad de decisión, y umbral de frustración (sobre todo esto que tanto cuesta en los tiempo que corren). Esta generación esta sobre amparada por padres que no enseñan a sufrir, y sino enseñamos a sufrir no enseñamos a crecer, porque en la vida no todo es disfrute. Soltarlos es acompañar desde el limite amoroso, habilitando todo lo saludable y restringiendo aquellas cuestiones peligrosas por las que tanta curiosidad sienten los adolescentes

-¿En qué aspectos deberemos poner límites innegociables?

En aquellas cuestiones que tienen que ver con la salud de nuestros hijos. No podemos dejarlos solos, no podemos naturalizar que tomen alcohol y consuman drogas porque “todos lo hacen” Nos convertimos en padres y madres amorosamente tibios y lo que está en juego es la vida de quienes más queremos. No podemos ni debemos renunciar a cuidarlos de riesgos que debemos regular los adultos.

-¿Qué hacemos cuando llega la inevitable etapa de que los padres “no sabemos nada?

-El camino saludable del crecimiento es el que va de endogamia a la exogamia, esto es de lo familiar al mundo exterior, en este sentido es esperable que los adolescentes tengan que diferenciarse de los adultos primordiales para poder crecer y esta diferenciación implica una aparente desvalorización” lo que antes eran las mejores bromas del mundo ahora son estupideces" me decía un padre desanimado. Y así es, pero no tiene que ver con que no nos quieran, sino con procesos naturales, y debemos entenderlo para no sentir que es con nosotros, acordarnos cuando fuimos jóvenes es una buena manera de ser empáticos con nuestros hijos-

-Hablar, hablar, hablar. ¿Es tan importante hablar?

-Los hijos no nos oyen todo el tiempo pero no dejan de mirarnos. damos discursos largos, aburridos, pero somos espejos de nuestros hijos. El dialogo es fundamental para construir un vínculo de confianza que sea la base de la relación, pero debemos ser equilibrados en la oratoria y firmes en nuestras convicciones y límites.

-¿Es usted partidario de los castigos?

-No creo en los castigos como instrumento de crianza, sí en enseñar a nuestros hijos que lo que hacemos tiene consecuencias. Sino hacen sus tareas porque están abstraídos por las pantallas deberemos reducir el uso de monitores como medida de cuidado y no como penitencia. Y así con cada situación que se presente, causa efecto y sentido común ( que tanto cuesta)

-¿Es hoy más difícil educar a un adolescente que hace veinte años? ¿Y qué hace 50?

-Digo siempre, los tiempos cambiaron la esencia es la misma. Los adolescentes hoy tienen el vínculo con la tecnología pero los pilares de la crianza no se han modificado. Necesitan adultos amorosos, firmes y que les muestren que del otro lado de la adolescencia hay cosas interesantes por vivir, educar la pasión que es el faro para querer crecer.

-Una frase cuando se quiere tirar la toalla.

-Balzac decía “la resignación es un suicidio en lo cotidiano” No podemos los adultos resignarnos, hagamos redes, trabajemos en equipo, a la gran mayoría de los padres en este mundo nos preocupan las mismas cosas, no estamos solos, y no podemos dejar solos a nuestros hijos e hijas, así de sencillo, así de complejo.