¿Malos tratos institucionales en la Junta de Andalucía en el caso del menor de Cádiz?

Habla la defensa de los padres así como especialistas médicos con el informe en la mano

  • ¿Malos tratos institucionales en la Junta de Andalucía en el caso del menor de Cádiz?

Tiempo de lectura más de 10 min.

18 de enero de 2018. 15:41h

Comentada
Gema Lendoiro 18/1/2018

ETIQUETAS

La noticia saltó hace dos días a los medios: La Junta de Andalucía retira provisionalmente la custodia y patria potestad de manera temporal a los padres de un menor de 1 año. Hasta ahí es todo se ajusta a los hechos. Y, a partir de ahí, dependiendo de qué medio se tome como referencia, las informaciones sobre este asunto tan triste están llenas de inexactitudes mezclando ciencia con ideología.

¿Cómo empezó todo?

En torno al noveno mes de vida los padres notan al niño decaído, pero en un primer momento lo atribuyen a la salida de los dientes y a un cambio de domicilio. Después, al ver que no mejora y parece estancarse en su evolución consultan con su médico de familia. La doctora aprecia estancamiento y aconseja que sea visto por un pediatra. A principios de noviembre el abuelo materno del menor, médico de profesión, visita a la familia y les dice que el niño parece tener anemia porque tiene las orejas amarillas. Así que los padres piden cita en la Seguridad Social y se la dan para un mes más tarde, diciembre, por lo que, preocupados, deciden ir a la medicina privada. En concreto visitan al Dr. Jesús, de la Clínica Pascal, de Chiclana, que emite el siguiente juicio clínico: “Palidez constitucional, fallo medro, SDE vaso-vagal” y recomienda: “estudio por FALLO DE MEDRO. Realizar hemograma, GOT, GPT, urea, Creatinina, ferritina, transferrina, TSH, albunina y Ig G, A, E, y M.

Los padres, intranquilos con la visita anterior, piden cita con el pediatra de la Seguridad Social, que les dan para el 14/11/17 a las 12 h. El mismo día de la cita el niño presenta fiebre y deciden llevarlo por Urgencias al Centro de Salud a primera hora de la mañana, es decir, adelantan la visita lo cual, en palabras de su abogada “ni este adelanto ni los anteriores son compatibles con una situación de desamparo por parte de los padres”. Tras la exploración, el médico de Urgencias les dice que puede ser un virus, recomendando un antipirético. Los padres solicitan adelantar la cita con el pediatra, a lo que el Centro accede pasándola de las 12 a las 8:25 h.

El pediatra del Centro de Salud explora al niño y descarta que tenga fiebre. No dice nada sobre que esté desnutrido. Hablan de alimentación y vacunas y recrimina a los padres por no haber vacunado al niño. Recomienda hacer análisis y, puesto que tardarían tres días, les remite a Urgencias del Hospital comarcal, a 20 Km.

Ingreso en hospital

Al llegar al Hospital Comarcal son recibidos, siempre según la versión de la abogada de la familia, con hostilidad por el pediatra de turno (al parecer por la conversación mantenida con el pediatra del Centro de Salud sobre el parto en casa y las vacunas). El niño queda en la zona de urgencias para extracción de sangre y demás pruebas y al cabo de unas horas permiten a la madre estar con él. Sus esfuerzos por amamantarle y consolarle son rechazados por el personal, que los percibe como una interferencia en su trabajo. Amenazan a los padres con avisar a Servicios Sociales. El informe de la Junta, por su parte, dice que la madre se niega a colaborar lo cual se contradice con las pruebas que le hacen al bebé.

Hay dificultades para cogerle una vía y la madre se ofrece a darle suero con jeringuilla, además del pecho, por el riesgo de deshidratación. Pasan así la noche y a la mañana siguiente, una nueva pediatra les dice que ese Hospital no está capacitado para atender esos casos y que les van a remitir al provincial de Cádiz Puerta del Mar. Nada más ingresar en el Hospital Puerta del Mar cogen una vía a Jonás a la primera, le extraen sangre y el análisis arroja el resultado de una gran anemia, ingresando en la UCI, en donde permanece nueve días.

¿Qué dice el informe médico sobre el estado del bebé?

Noticias nada agradables para unos padres. Literalmente: A la llegada al hospital del menor presentaba mal estado general, palidez cutánea, ojos hundidos, signo de pliegue positivo, sensación de enfermedad, relleno capilar periférico muy enlentecido, frialdad acra. Desnutrido, escaso panículo adiposo, escasa masa muscular, signo del pliegue locomotor, decaído, escaso tono, no fuerza. Presenta pediculosis en cuero cabelludo. Se emite juicio clínico de Shock descompensado, deshidratación grado III, desnutrición, ictericia y riesgo social (esto último no tiene nada que ver con el diagnóstico médico pero el informe de la Junta de Andalucía lo adjunta.

¿Desnutrición por lactancia materna en exclusiva? ¿Por haber nacido en casa? ¿Por no vacunarse?

De todas las cosas que dice el informe y que la prensa ha plasmado esta es, quizás, la que menos se ajusta a la realidad científica. Dice dicho informe que “el menor se alimenta única y exclusivamente de leche materna, ”a pesar de que su progenitora manifiesta ante los médicos que ya no tiene los pechos como antes”, una frase que carece de cualquier rigor científico ya que las subidas de leche y tener sensación de pecho lleno se produce hasta el tercer mes. A partir de ahí ya no sucede lo que no significa que no haya leche. Simplemente la leche sale en función de la demanda de succión del bebé o del niño. Esto lo sabe cualquier madre que haya dado lactancia más de 3 meses.

”Aquí hay dos temas a reseñar. Tal como explica Carmela Kika Baeza, médico de familia y Consultora Certificada en Lactancia Materna IBCLC del Centro Raíces “hay que distinguir entre realidad y prejuicios. Un bebé puede nacer en casa, no recibir vacunas y alimentarse con leche materna hasta los seis meses, y a partir de ahí con leche materna y alimentación complementaria, sin sufrir ningún tipo de enfermedad y por supuesto sin deshidratarse ni desnutrirse. Es normal que un lactante de once meses tome lactancia materna como base principal de su alimentación, y reciba además alimentación complementaria a esa lactancia, sobre todo alimentos ricos en hierro. Esta es la recomendación de los organismos pediátricos nacionales e internacionales”.

“Si efectivamente hay una desnutrición crónica, habría que buscar las causas. En los bebés con lactancia materna, puede deberse a una ingesta insuficiente de leche materna (por dificultades en el agarre al pecho o la succión que evitan que el bebé sea capaz de sacar suficiente leche) o a un déficit en la leche materna, que sólo puede darse en el contexto de carencias muy graves en la dieta materna (las carencias leves o moderadas no afectan a la calidad de la leche). Otra causa de desnutrición crónica sería que, a pesar de recibir leche materna en cantidad suficiente, el lactante tuviese una enfermedad crónica (como una malabsorción) que le impidiese nutrirse de forma adecuada” Y más bien todo parece indicar que el problema del niño es ése puesto que su madre también lo tiene. Es decir, ha podido heredarlo. Pero nada tiene que ver con el hecho de parir en casa, no haberse vacunado o hacer “crianza con apego”. Esto no se sostiene médicamente por ningún sitio.

¿Malos tratos institucionales en la Junta de Andalucía en el caso del menor de Cádiz?

¿Es verdad que los padres no llevaban a su hijo al médico hasta que ya fue tarde?

A tenor de las pruebas presentadas por la abogada en sus alegaciones, la documentación médica demuestra que en esto tampoco coinciden las partes ya que sí hubo seguimiento médico del embarazo con sus correspondientes pruebas (y en las analíticas la madre estaba perfecta), como el del parto, postparto y durante toda la cuarenta de la madre, así como visitas del bebé a la matrona. Hasta seis se aportan con documentación en los cuarenta primeros días de vida

¿Solo tomaba leche materna?

De nuevo se contradicen las versiones. Los padres aseguran que el bebé comenzó a los 5 meses a comer: plátano, purés de calabaza, patata, boniato, zanahoria, diversas frutas y cereales y pan, siendo la leche materna el principal alimento pero no el único. Se añade que “los padres deciden no vacunar”. El informe de la Junta lo desmiente diciendo que solo toma leche materna.

¿Qué dice el informe de la Junta sobre el comportamiento de la madre en la UCI?

Los médicos dicen que se resistía a los tratamientos y la madre lo niega diciendo que siempre y en todo momento colaboró. Pero sí hay algo que no concuerda, el hecho de que el informe diga que “la madre no consiente separarse del bebé al que lo tiene al pecho aunque no mame y que por ese motivo vomita” Esto no tiene ningún sentido desde el punto de vista médico y sería interesante saber qué quieren decir los servicios sociales. Es más, incluso aunque la madre lo despertase para conseguir que el bebé mamase, estaría siguiendo la recomendación de prácticamente todos los pediatras cuando hay un lactante de bajo peso.

Sobre este punto la doctora Baeza dice que “Esta actitud de la madre es comprensible, normal y un bien para el lactante. La separación causa estrés tóxico a los bebés y se debe evitar. Desconozco los detalles concretos del caso, pero si había riesgo porque los cuidados que le proporcionaba su madre no eran adecuados, qué mejor oportunidad que un ingreso para ver a esa madre con su hijo y proporcionarle todas las herramientas posibles para hacer una crianza estupenda - valorar las tomas para ver si hay una succión eficaz, valorar el vínculo entre ambos, valorar la nutrición materna. Madre e hijo son una diada que no se debe separar a esa edad y las intervenciones que sean necesarias deben ser conjuntas. No sé qué razones han llevado a servicios sociales a separar a este bebé de su madre, supongo que serían alegaciones mucho más graves que una desnutrición”.

No se entiende que no le dejasen tenerlo en brazos cuando la evidencia científica (que de hecho se aplica en muchas UCIS ya) ha demostrado que un bebé mejora muchísimo si está en brazos de la madre en lugar de en la incubadora. Tampoco se puede entender que el informe diga que “la madre no deja dormir al bebé porque se empeña en tenerlo en brazos”, algo que cualquier que haya tenido un bebé de 10 meses sabe que ellos prefieren los brazos a la cama (por norma general).

Este es un punto muy poco claro ya que la abogada de los padres declara que: Una de las pediatras de la UCI, viendo que la trabajadora social amenazaba con abrir expediente de desamparo a los padres, llamó al juzgado de primera instancia para pedir ayuda al juez, que expresó que no haría nada y dándole la razón a la pediatra sobre que la madre tiene todo el derecho del mundo a coger en brazos a su hijo”.

¿Es una familia en riesgo social como dice el informe de la Junta?

Según la letrada, no, en absoluto. La madre es una funcionaria de la Junta de Andalucía, en donde tiene la plaza de maestra (inglés), y que ahora está en excedencia para dedicarse a su cuidado. Los abuelos maternos son, el abuelo, médico y la abuela (española) psicóloga clínica. La familia dispone de una vivienda adecuada y recursos económicos, intelectuales y socio-familiares óptimos. No se comprende que en la resolución se hable de que el niño está en una situación de riesgo social, explica la letrada. Tampoco se entiende que no le hayan dado la custodia a los abuelos maternos con los que sí tiene apego. La Junta dice que “son demasiado mayores” (tienen 70 años). La abogada cree que” lo han hecho para que así no se instaure de nuevo la lactancia, los que han hecho el informe de protección de menores están empeñados en que esa madre es posesiva con su hijo por querer estar todo el rato con el bebé y ofreciéndole el pecho”, explica.

¿Cómo lo ve la abogada de los padres?

Francisca Guillén cree que “lo más preocupante de estos casos es la indefensión que se genera a los padres. Una vez que protección de menores entra en la vida de una familia, recae sobre los padres una especie de losa de culpabilidad muy difícil de levantar. Tienen que probar que han sido buenos padres, es decir, demostrar su inocencia, cuando debería ser al revés, lo que habría que comprobar es que han sido negligentes. Por ejemplo, los padres de Jonás han dicho que han introducido alimentos variados en su dieta, además de la lactancia materna, y que no son vegetarianos pero no se les ha creído. También he presentado informes médicos que demuestran que han realizado controles prenatales y puerperales y llevado su hijo a varios doctores, pero en Protección de menores de Cádiz no los han tenido en cuenta. Dicen en la resolución que los padres no aportaron prueba de la existencia de esas asistencias. Esto es lógico: si ingresas a tu hijo en un hospital por urgencias ¡No sueles llevar toda su historia clínica encima! Cuando los hemos presentado no han querido rectificar.

¿Malos tratos institucionales en la Junta de Andalucía en el caso del menor de Cádiz?

La administración puede actuar sin los jueces en temas de menores

Para la abogada del caso, Francisca Guillén: “El problema que tenemos en España es que la Administración puede actuar por su cuenta en materia de menores sin un control judicial previo, y retirar la custodia los padres sin que un juez lo autorice. Esa potestad es exorbitante y puede generar decisiones arbitrarias. Igual que una persona no debería ser privada de libertad sin autorización judicial, un niño no debería ser separado de sus padres sin ese mismo control. El resultado es un bebé lactante que, sin comprender que está sucediendo, se ve privado bruscamente del afecto y compañía de sus padres.

El problema de salud de Jonás no tiene nada que ver con una falta de cuidados. Todo lo contrario: su madre ha estado día y noche acompañándolo en el hospital y le ha amamantado a pesar de todas las dificultades que ha encontrado dentro del Hospital.


Lo que ha ocurrido aquí es como si una niña sufre anorexia o un niño se suicida por mobbing y SS retira la custodia a los padres por no haberle llevado antes al psicólogo o por considerar que igual no le han prestado suficiente atención. Antonio y Najat, como cualquier madre y padre, han intentado hacer lo mejor por su hijo. La desgraciada circunstancia de que un bebé tenga una enfermedad no puede equipararse automáticamente con negligencia de los padres.

Tampoco estoy de acuerdo con las medidas que se han adoptado desde la Delegación Territorial de Cádiz. Puesto que Jonás tiene un problema de salud, podrían haber establecido controles para asegurarse de que los padres cumplen con las instrucciones de los médicos. En lugar de eso han optado por retirar la custodia y empeorar su situación suprimiendo la lactancia materna. Todo un despropósito en un bebé con problemas de nutrición.

Habla Carlos González, pediatra autor de numerosos libros sobre lactancia, apego y a favor de las vacunas

“Yo creo que el punto principal es: ¿por qué le retiran la custodia? Porque hay decenas de miles de padres haciendo cada día cosas que los pediatras decimos que son malas para la salud, y nadie les quita la custodia. Por ejemplo, hay más de un 30% de niños con sobrepeso u obesidad, y no será porque no nos hayamos hartado de decir que no les den tanto azúcar, ni refrescos azucarados, ni tantos rebozados grasientos, ni tantas chuches dulces y saladas... Mucha gente sigue una mala dieta, o le da una mala dieta a sus hijos, y eso no es motivo para quitar custodias.

Los padres no se oponen al tratamiento. Lo llevaron al médico voluntaria y espontáneamente. Fueron al hospital cuando el pediatra se lo indicó. Permitieron que a su hijo le pincharan, le pusieran una sonda, le hicieran analíticas, le pusieran una transfusión, le trasladaran a otro hospital... No hay ningún motivo para pensar que se fueran a negar a continuar con el tratamiento después del alta. Y en todo caso, los servicios sociales podrían haber tomado medidas, como visitas domiciliarias para asegurarse de que seguían el tratamiento.

¿Que la madre ha sido "mala paciente", que su actitud en el hospital molestó a los médicos? Pues tal vez. Pero hay que comprender la angustia de una madre a la que dicen que su hijo está muy gravemente enfermo, ¿tan extraño es que lo quiera tener en brazos todo el rato? Eso no indica "desamparo", sino más bien lo contrario.

Cuando yo era residente vi algún niño en el hospital que necesitaba una transfusión sanguínea pero sus padres se negaban por motivos religiosos (y en este caso, no se han negado). El hospital contactaba con el juzgado de guardia, el juez dictaminaba de forma urgente la retirada de la custodia durante 24 horas, se lo ponía al niño la transfusión y se quedaba con sus padres. Y por supuesto los padres podían seguir con el niño durante esas 24 horas aunque no tuvieran la custodia.

Pero claro, era el tiempo en que para quitar la custodia a unos padres hacía falta un juez. Ahora lo hacen los mismos funcionarios de servicios sociales, sin ninguna garantía procesal. No te pueden pinchar el teléfono sin orden judicial, no pueden registrar tu casa sin orden judicial, pero sí que se pueden llevar a tu hijo.

Y tampoco entiendo, y me parece muy grave, lo de limitar las visitas a dos por semana. Yo voy a ver a mi nieto con más frecuencia, y no tengo la custodia. Estos padres podrán haber tomado malas decisiones médicas o nutricionales, pero no están intentando hacer daño a su hijo, no hay ningún temor de que le golpeen o apuñalen durante la visita. En los hospitales sabemos muy bien que un niño pequeño separado de su madre sufre graves complicaciones, un síndrome denominado "hospitalismo", y es por eso que se permite y facilita la presencia casi constante de la madre. El la UCI del hospital, a pesar de que la madre "no colaboraba" y les molestaba, permitieron que estuviera con su hijo, e hicieron muy bien. Que ahora los servicios sociales pretendan limitar el contacto a dos visitas semanales me parece un claro caso de malos tratos institucionales”

¿Malos tratos institucionales en la Junta de Andalucía en el caso del menor de Cádiz?

Ciencia versus opinión

Es decir, en este asunto hay dos cosas que hay que diferenciar: por un lado el diagnóstico y por otro el estilo de vida de los padres y si éste afecta a la salud del menor y, a tenor de los informes médicos y con la evidencia científica en la mano estas dos circunstancias no tienen nada que ver. Sería como acusar a unos padres de que su hijo absorba mal el hierro y la vitamina D porque van a misa todos los días, o porque son musulmanes y los viernes van al mezquita. Ni parir en casa, ni siquiera el hecho de no vacunarlo tiene que ver con lo que le ha pasado al pequeño. Otra cosa sería que el pequeño enfermara de meningitis y no estuviera vacunado de dicha enfermedad. Pero el diagnóstico médico en este caso no tiene nada que ver con la falta de vacunación.

Ni siquiera que su madre se empeñara en llevarlo en brazos todo el día o que estuviera, como dice protección de menores “obsesionado con su hijo” (¿una madre que en una UCI no se quiere separar de su hijo está obsesionada con él?). Los padres sí llevaban al médico a su hijo y sí lo alimentaban correctamente, sí lo protegían y sí lo amparaban. Al menos así se desprende del seguimiento médico que le dieron según las pruebas aportadas por su abogada en las alegaciones y que esta redactora ha visto y que protección de menores-siempre según la versión de la letrada- no quiere rectificar e incorporar al expediente.

Quizás pecaron de primerizos y de no saber apreciar enseguida los síntomas de una anemia. En cualquier caso lo deseable es que la justicia actuara con celeridad en este asunto y que ese bebé, que estará sufriendo lo indecible por estar separado de su madre, vuelva pronto con ella una vez sea aclarado este asunto.

Los padres han abierto una petición en changue.org para lograr recuperar a su hijo.




Últimas noticias