“Los antivacunas anteponen creencia ante ciencia”

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Tiempo de lectura 8 min.

13 de diciembre de 2017. 16:18h

Comentada
Gema Lendoiro 14/12/2017

En la exitosa y preciosa serie de la BBC, Llama a la comadrona, ambientada en un barrio popular de Londres, Popler, a finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta, se ve cómo el equipo médico se esfuerza por convencer a las madres (en aquella época los niños eran asunto de las madres casi siempre) de la importancia de la vacunación. Con sumo cariño y dedicación las monjas, las comadronas y el médico insisten en su importancia. La serie es ficción pero está basada en hechos reales.

En España se marca 1975 como fecha en la que la vacunación infantil empezó a ser sistemática. A partir de ahí comenzó a crecer el número de niños vacunados hasta llegar al 95% de la población. Sin embargo a partir de 2011 empezó a decrecer cayendo hasta tres puntos. ¿Por qué? Las poblaciones marginales y los llamados antivacunas están detrás de esto.

Andrea Masiá de Barbieri, pediatra en Capi BAIX-A-MAR (Villanueva y Geltrú) y responsable de pediatría en Mamicenter

“Los antivacunas anteponen creencia ante ciencia”

-¿Tenemos un problema al no vacunar a los niños?

-Sin duda que lo tenemos y no sólo para nuestros niños, ya que ponemos en riesgo toda nuestra comunidad. El cole al que acuden, los amigos con los que nos relacionamos, nuestro barrio, y en el caso de desplazarnos al exterior corremos un riesgo aumentado ya que en nuestro país existe de momento para la gran mayoría de enfermedades vacunables el efecto de inmunidad de rebaño, pero al salir de aquí este efecto se pierde.

-¿A qué se refiere con efecto rebaño?

-A que más del 95 % de la población está vacunada contra ciertas enfermedades y con ese porcentaje se logra proteger a los demás que no están vacunados porque son muy pequeños (por debajo de los dos meses), porque tienen alguna inmunodeficiencia o porque tienen alergia a algún componente de la vacuna.

Por otro lado al llevar a los niños a vacunarse, les estamos transmitiendo conceptos básicos acerca del autocuidado, y de la importancia de la prevención de enfermedades. Cuando vacunamos en la consulta ya sea en los controles habituales o ya sea que vengan sólo para la vacunación es una oportunidad que tenemos el equipo de pediatría para hablar de salud y de cuidados.

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-¿De dónde sale este rechazo a vacunarse?

-Ha existido siempre. Surgió a raíz de una obligación que se implementó en el Reino Unido en el siglo XIX acerca de que los padres estaban obligados a vacunar a sus hijos contra la viruela y había unas sanciones para aquellos padres que no lo hicieran. Esto ocasionó un movimiento que posteriormente se trasladó a EEUU que reclamaba por encima de todas las cosas la libertad individual por encima de otros intereses.

Posteriormente el movimiento antivacunas cobra fuerza a raíz de una investigación del médico británico Andrew Wakefield publicada en 1998 en la revista The Lancet. Luego de examinar a doce niños autistas (sólo doce...) él y su equipo aseguraron que había una conexión entre la administración de la vacuna triple vírica (vacuna que protege frente al sarampión, rubeola y paperas) y ese trastorno. Aunque a nivel científico se tomó como no válido (principalmente por el tamaño de la muestra (12 niños), esa publicación tuvo un gran impacto lo que ocasionó miedo en la población a que sus hijos se convirtieran en autistas luego de la vacuna, lo que ocasionó que las cifras de vacunación descendieran y por lo tanto aumentaran los índices de sarampión que es una enfermedad sin tratamiento con unos altos índices de complicaciones y mortalidad secundaria a ella tal y cómo lo describió la OMS.

Por otro lado se realizaron múltiples estudios científicos buscando algún tipo de relación y ningún estudio la encontró. En mayo del año 2010 se prohibió a este médico trabajar en Reino Unido y en enero de 2011 luego de muchos años de investigación se concluyó que esté gurú de los antivacunas tenía montado toda una trama de intereses económicos basados en este -miedo a la vacuna que el mismo había potenciado.

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-Posteriormente el autor reconoció que era insuficiente para crear esa relación y la propia revista lo retiró...

-Sí, pero la alarma ya estaba creada y hasta el día de hoy en la consulta hay padres que nos consultan por lo mismo. Este caso de esta vacuna y el autismo tiene mucho que ver con que hay situaciones dónde coinciden dos hechos como es la vacunación (coincidencia temporal) y el TEA (trastorno del espectro autista; que se comienza a sospechar con más certeza a partir de esta edad ) Por otro lado los trastornos de este tipo han ido en aumento en los últimos años, pero no por un aumento en la vacunación si no porque a nivel de la comunidad pediátrica estamos más sensibilizados y tenemos más herramientas diagnósticas que hace unos años,

Hoy por hoy lo que ocurre es una falta de confianza, sobre todo en España y en otros países de Europa, si nos fuéramos a otros países del mundo la situación es la contraria, llevan años luchando por calendarios vacunales y por inmunización para todos. Una vez más no somos conscientes de lo que tenemos y que si bien nuestra salud pública es mejorable, asegura unas coberturas vacunales al alcance de toda la población que junto al lavado de manos se ha demostrado que son las únicas estrategias válidas para el control de enfermedades.

-¿Qué hace usted como pediatra en atención primaria cuando en su consulta entran unos padres que se niegan a vacunar...? Teniendo en cuenta que en España no es obligatorio hacerlo...

Cuando llegan unos padres a la consulta que manifiestan dudas o se oponen rotundamente a vacunar, el primer sentimiento no lo voy a negar tiene mucho que ver con el enfado, la rabia, y sentimientos de ese estilo, pero por otro lado me he ido dando cuenta que si se genera un buen vínculo en la primer visita y estos padres están abiertos a que le ofrezcas información tienes medio camino hecho ya que todo lo que tú le puedes aportar será información veraz y contrastada y por parte de ellos sólo habrá una creencia basada en él “me dijeron” ”se dice” ”he oído”. Estamos hablando de ciencia frente a creencia, algo contra lo que en ocasiones es difícil luchar. Hay otras situaciones dónde por parte de las familias presentan una actitud muy “muro”, muy cerrada, dónde no dejan la puerta abierta a nada, aquí personalmente a mí se me vuelve muy difícil, la visita, esa y las que vendrán. No dejo de ver un acto de egoísmo enorme y de muchísima inconsciencia e ignorancia y no deja de molestarme enormemente que no sólo no me dejen aconsejar acerca de la vacunación si no que sus respuestas en ocasiones tengan un tono de confrontación.

-¿Partidaria de que sea obligatorio vacunar?

-Se está llevando a cabo en otros países la obligatoriedad de la vacunación, así que me niego a pensar que no podemos lograrlo por otros medios. Creo que los pediatras estamos más que concienciados con la necesidad de la vacunación y de los enormes beneficios que trae y que somos más que capaces de transmitirlo a nuestros pacientes, aunque en ocasiones echo en falta la implicación de organismos estatales, medios de comunicación decididamente posicionados en torno a la vacunación y que no den cabida en entrevistas televisadas o en radios a individuos que recomiendan a los padres que la vacunación puede ser un riesgo o que las enfermedades es mejor pasarlas o que esas enfermedades ya no existen o no causan mortalidad como decimos los pediatras.

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