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¿Puedo dar el pecho estando embarazada?

Es un gran mito pensar que puede provocar abortos o que no alimenta

  • Una madre embarazada dando el pecho a su hijo de dos años
    Una madre embarazada dando el pecho a su hijo de dos años / GTRES ONLINE

Tiempo de lectura 5 min.

05 de marzo de 2018. 10:52h

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Gema Lendoiro Madrid. 5/3/2018

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Como el número de mujeres que dan el pecho más allá de los seis meses es cada vez mayor, aumenta por lo tanto el número de ellas que se encuentran con este planteamiento: quedarse embarazada en plena lactancia. Lo cierto es que cincuenta años atrás estas preguntas ni se planteaban y entonces no había acceso a internet y la inmensa mayoría de las mujeres no tenía apenas formación en casi nada, pero la lactancia era lo más normal del mundo como lo había sido a lo largo de toda la historia de la humanidad para el resto de las mujeres.

La madre embarazada que siga dando el pecho generará bastante rechazo en muchas mujeres pero por puro desconocimiento y por la permanencia de muchos mitos que carecen absolutamente de base científica. Mitos como que podrá provocarse un aborto espontáneo, que esa leche es pura agua y que, por lo tanto, no le alimenta, que cuando nazca el recién nacido se encontrará con leche que carece de calostro...¿Es verdad todo esto? Contamos con la experiencia de Alba Padró Arocas asesora ILBC y cofundadora de LactApp (una aplicación para móviles que resuelve todas las dudas de lactancia) que nos aclarará muchas cuestiones.

“Cuando una madre lactante se queda embarazada, se puede encontrar con sentimientos contradictorios y dudas sobre si seguir o no con la lactancia del hijo mayor. Incluso puede llegar a oír comentarios negativos sobre seguir dando el pecho durante el embarazo, que pueden venir tanto de familiares y amigos, como de profesionales sanitarios”, explica la experta.

Existen muchos miedos y mitos asociados a esta situación: aumento del riesgo de aborto, que los bebés o la madre sufran carencias nutricionales, que el hermano mayor no deje calostro ni leche suficiente para el recién nacido, que la leche sea “mala” para el hermano mayor y le haga daño”.

¿Es verdad todo esto que se suele decir? ¿Qué sucede con la glándula mamaria en el embarazo?

“Durante las primeras semanas de embarazo, cuando muchas veces la madre aún no se ha dado cuenta de que está embarazada, aumenta la sensibilidad en los pezones debido a la modificación hormonal que se está produciendo. A partir de las 10 semanas, se puede empezar a percibir una bajada en la producción de leche”, explica Padró Arocas.

“El hermano mayor, si sabe por edad, puede expresar, ya sea con palabras o con nerviosismo al mamar, la bajada de producción. En este momento, algunas madres se plantean si pueden hacer algo para seguir teniendo leche, pero no hay nada que hacer, ya que la glándula ha empezado a involucionar, es decir, se está preparando para la lactancia del futuro recién nacido”, explica la experta.

Más de un 60% de los bebés se destetan durante el embarazo, mientras que algo más de un 40% sigue mamando, aunque sin leche. Tal y como nos recomienda la experta:

¿Qué puede sentir la madre que amamanta durante el embarazo?

· Aumenta la sensibilidad de los pezones y la madre puede llegar a sentir dolor. Esta molestia suele disminuir durante el tercer trimestre

· Es habitual tener sentimientos ambivalentes respecto al hijo mayor, y pueden ir en aumento a medida que avanza el embarazo

· En ocasiones, se aprecia calostro, en forma de pequeñas costras encima del pezón que se desprenden al lavar el pecho.

· Los niños a veces explican que la leche está mala o tiene mal sabor. El calostro es más salado que la leche, no es tan dulce ni tan sabroso. Si toman calostro es posible que presenten deposiciones más abundantes y más líquidas por su efecto laxante.

¿Existe algún riesgo para la madre, el bebé o el feto?

Esta es una de las grandes preguntas que se hacen las mujeres en dicha tesitura y que, sin duda, es algo que les aterra si no están bien informadas. “Seguir amamantando durante la gestación es un proceso que no está exento de mitos, todos ellos muy negativos y que reflejan el desconocimiento de la sociedad acerca de la lactancia”, explica la profesional.

“Se afirma que amamantar durante el embarazo es muy peligroso para la madre, el hermano mayor y el bebé que se está gestando. Además, se suelen alegar todo tipo de motivos: que este proceso puede producir contracciones, que aumenta la incidencia de aborto espontáneo, que puede afectar al crecimiento del feto o determinar su futura sexualidad, que puede causar un parto prematuro, que para la madre es un gasto metabólico excesivo, que la leche que produce es mala, que puede hacer daño al hermano mayor o hacerle enfermar, etc.”

Nada de esto es cierto. La naturaleza no se podía arriesgar a que nada de esto sucediera. Pensemos que cuando fuimos diseñados no existían ni los biberones ni los métodos de anticoncepción artificiales de manera que una mujer lactante con un bebé de 40 días podía perfectamente quedarse embarazada. Si todo esto fuese cierto hubiese muerto el hijo ya nacido o el feto o ambos.

“Si la gestación transcurre con normalidad se puede continuar con la lactancia”, explica Alba Padró. Es verdad, agrega, “que durante los primeros meses de vida puedes sentir molestias en los pezones y sentimientos de rechazo hacia tu hijo mayor. Ten en cuenta también que la producción de leche va a disminuir: así pues, si tu bebé tiene menos de un año, deberás complementar su alimentación con leche artificial”.

Sí hay excepciones, claro está. Tal y como recuerda Padró: “Solo es aconsejable dejar la lactancia durante el embarazo si tu médico te prohíbe mantener relaciones sexuales, si tienes el útero irritable o si sufres cualquier circunstancia que implique un riesgo de aborto. En estos casos, se debe valorar cuidadosamente la situación”.

¿Y cómo nos enfrentamos a esa lactancia en tándem cuando nace el bebé nuevo?

Tras el parto, la subida de la leche se produce normalmente con más rapidez y, a veces, en pocas horas se deja de producir calostro para empezar a producir leche. No existe motivo, según Alba Padró, para limitar el acceso al pecho al hermano mayor después del parto, hay calostro para los dos. “Si tienes miedo de que el pequeño se quede sin calostro puedes ofrecer el pecho que más produce al recién nacido y el que menos produce al hermano mayor”. Lo mismo ocurre cuando se produce la subida/bajada de la leche. Hay leche para todos y los recién nacidos casi siempre aumentan más rápidamente de peso que sus hermanos a la misma edad. Por tanto concluye- “la glándula mamaria se prepara y da prioridad siempre al recién nacido y, para el mayor, volver a tomar calostro y leche de transición es todo un regalo inmunológico”.

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