Psicología
¿Por qué los niños se ríen cuando los padres les regañan? Claves para entender esta reacción
La risa infantil durante una riña no es burla: los expertos explican qué significa y cómo deben actuar los padres
Cuando un niño se ríe mientras sus padres le están regañando, muchos adultos sienten confusión e incluso enfado. Sin embargo, los especialistas aclaran que esta reacción no suele ser un acto de burla ni de falta de respeto, sino una respuesta emocional inconsciente.
Según Iosune Mendia, psicóloga y coach familiar en Madrid, la risa puede ser la punta del iceberg que esconde emociones como miedo, tristeza, vergüenza, inseguridad o culpa. “El niño se encuentra en una posición de desventaja y, muchas veces, ni siquiera comprende por qué se le está reprendiendo”, explica para El País.
¿Por qué un niño ríe cuando se le regaña?
Los expertos destacan que la risa en estos momentos es un mecanismo de defensa. Se trata de una forma de liberar tensión, proteger la autoestima y reducir el estrés que genera sentirse cuestionado.
La terapeuta Diana González, especializada en infancia y adolescencia, subraya que esta risa nerviosa es frecuente en menores debido a su inmadurez emocional. “No saben expresar adecuadamente lo que sienten y, en situaciones de presión, su cerebro puede bloquearse y provocar la risa como salida automática”, señala.
En algunos casos, el niño puede reírse porque interpreta la situación como un juego o porque intenta suavizar el enfado de los padres. En los más mayores, la risa surge como una forma de canalizar la ansiedad que les genera la reprimenda.
¿Cómo deben reaccionar los padres ante esta conducta?
Lo primero es entender que la risa del niño no es voluntaria ni malintencionada. “Es una forma inmadura de manejar emociones intensas como el miedo o la vergüenza”, apunta González.
Los especialistas recomiendan:
Mantener la calma y no tomarse la risa como algo personal.
Evitar responder con más enfado, amenazas o humillaciones.
Recordar que los niños están aprendiendo a gestionar sus emociones y necesitan orientación, no más angustia.
Hacer preguntas que les ayuden a identificar lo que sienten, por ejemplo: “¿Te ríes porque estás nervioso?”.
Posponer la conversación si el niño está demasiado alterado y retomarla después con firmeza pero también con respeto.
La clave: comprensión y educación emocional
Los padres deben centrarse en corregir la conducta inapropiada que originó la riña, pero sin dramatizar la risa. “El niño necesita cariño, paciencia y acompañamiento emocional. Los adultos deben dar ejemplo de autocontrol y enseñar con empatía”, resume Mendia.
En definitiva, la risa durante una regañina no significa falta de respeto, sino una reacción natural frente a la dificultad de gestionar emociones complejas. Entenderlo ayuda a los padres a responder de forma más efectiva y educativa.