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Meghan Markle amenaza con chantajear a la Reina

La realeza británica se reúne hoy para intentar solucionar la crisis provocada por Harry y Meghan. En la corte temen que si estos no alcanzan los acuerdos deseados, la duquesa de Sussex pueda acusar públicamente en una entrevista a la corona de racismo y sexismo

Estamos viviendo una situación inédita en la realeza británica y hoy será un día clave, tanto para el presente como para el futuro de la monarquía en Inglaterra. El príncipe Carlos, el príncipe William y la reina Isabel II se verán cara a cara con Harry en Sandringham. Será la primera vez que el duque de Sussex se enfrente a su familia después de que se hiciera pública la noticia de que él y Meghan Markle dan un paso atrás como miembros de pleno efecto de la realeza. Es habitual que Isabel permanezca en Sandrignham después de la Navidad, concretamente hasta el seis de febrero, fecha en la que se cumple el aniversario de la muerte de su padre. Este es el motivo por el que la reunión tendrá lugar allí y no en Buckingham: Isabel II y sus tradiciones mandan. En este encuentro que la monarca ha convocado de manera urgente se intentarán alcanzar acuerdos que beneficien, en la medida de lo posible, a todos los implicados, aunque no será tarea fácil. A pesar de los deseos de la monarca por zanjar este asunto cuanto antes, estamos ante una situación compleja y las soluciones a las que se lleguen necesitarán tiempo para hacerse efectivas, según comentan los expertos.

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Lo que está claro es que se vivirán momentos tensos y habrá serias conversaciones que no sabemos cuánto se prolongarán. A falta de saber las consecuencias de este comité real, lo que ya se espera es que los acuerdos que se alcancen queden registrados y sirvan como modelo para generaciones futuras, como la de los hijos de William y Kate.

Los medios ingleses hacen alusión a las palabras que William habría pronunciado sobre su hermano Harry. Ambos han tenido, hasta el momento, una relación muy cercana: “Toda la vida he puesto mi brazo alrededor de mi hermano y ahora no puedo hacerlo más. Somos entidades separadas”, habría dicho a sus amigos más cercanos. Solo les separan dos años de diferencia, por lo que sus vidas han estado muy ligadas desde el principio. Ahora las cosas han cambiado, y no puede ocultar su tristeza. Aun así, Guillermo parece ser el más comprensivo con la decisión de Harry y Meghan, y asegura que todo lo que puede hacer tanto la familia real como él a nivel invididual es apoyarles y esperar a que vuelvan a estar juntos, su gran deseo: “Quiero que todo el mundo juegue en equipo”.

Pero la mayoría no tiene pensamientos tan positivos y esperanzadores respecto a lo que derivará de esta crisis. El periodista Tom Bradby, que ha entrevistado a los duques de Sussex en varias ocasiones, animaba a extremar la precaución sobre la reunión de Sandringham, ya que de esta podrían salir consecuencias nefastas. Bradby ponía sobre la mesa la posibilidad de que, en caso de que Harry y Meghan no alcancen los acuerdos deseados o que consideren justos para ellos, la pareja podría conceder una entrevista en la que hablarían sin tapujos y que podría hacer mucho daño a la monarquía británica. Aunque Bradby no hace referencia a qué es exactamente lo que dirían los duques de Sussex, la corte inglesa teme que Meghan pudiera acusar a la casa real de racismo y sexismo, lo que sin duda complicaría mucho el panorama.

Desde Nolfork se apunta que el objetivo de la reina es abordar la situación desde la paz, sin ánimos de levantar más revuelo. Isabel contará con el apoyo de su hijo Carlos y su nieto Guillermo, mientras que Harry podría sentirse más desamparado, ya que Meghan no se moverá de Canadá, aunque parece ser que intervendrá vía conferencia. Todos quieren saber lo que ocurrirá hoy allí.