Doña Letizia: Reina de hoy, madre de la Reina de mañana

Hoy, 15 de septiembre, se celebra la festividad de Nuestra Señora de los Dolores. Pero en la Casa Real se conmemora, además, el natalicio de la Reina Doña Letizia

Hoy, 15 de septiembre, se celebra la festividad de Nuestra Señora de los Dolores. Pero en la Casa Real se conmemora, además, el natalicio de la Reina Doña Letizia. Nació en Oviedo quien llegaría a ser por matrimonio Reina de España y madre de quien está destinada a ocupar el trono, la Princesa de Asturias, que será la primera reina titular de España tras Isabel II.

No es fácil para quien no nació en las gradas de ese trono ni de ningún otro, hacerse con las muchas obligaciones, compromisos de Estado, y secretos del protocolo y del ceremonial, combinando una necesaria discreción con el estar día a día bajo la luz de flashes y cámaras. Una disciplina estricta, no sólo impuesta por las circunstancias, sino intrínseca a su carácter, garantizan que sea capaz de estudiar “dossiers” de temas muy diversos para poder dar opiniones y consejos informados, y participar activamente en los variopintos foros donde se reclama el impulso que da su presencia: un día con la Asociación Española contra el Cáncer, otro en un centro socio-educativo,… siempre profundizando en la tarea, sin superficialidad, pronunciando la palabra justa en el momento oportuno acompañada de una sonrisa.

Basta ver la agenda de la Reina en la página web de la Casa de S.M. el Rey para darse cuenta del incesante trabajo que desarrolla, que contradice la extendida y equivocada idea de que los reyes de este mundo se dedican al “dolce far niente”, uno de los muchos, ridículos y atávicos tópicos que pretenden empañar la imagen de las monarquías -por parte quienes aún creen que estamos en los tiempos de las monarquías absolutas-, pero que choca con una realidad de trabajo, sacrificio y dedicación de la que la Reina Doña Letizia es ejemplo. Su actitud durante la pandemia es una prueba más de ello. El matrimonio regio es un “equipo” que se potencia a la hora de servir a España. Muchas veces Doña Letizia preside sola actos de todo tipo. Sus impecables discursos revelan una desenvoltura y una dicción propia de quien estuvo mucho tiempo dando la cara en la televisión. Ahora la da por nuestro país, especialmente por los más necesitados y los que no tienen voz, allá donde va, sola o con el Rey.

El principio hereditario de las monarquías consagra lo que el tratadista italiano Domenico Fisichella llama la “educazione al ruolo”, la formación para el papel que el heredero o heredera deberá desempeñar en un futuro. Esta delicada labor, la educación en valores y en conocimientos que todo niño recibe de sus padres y maestros, debe ir complementada, en los casos de la princesa Doña Leonor y de la infanta Doña Sofía, de ciertas habilidades político-sociales, que van construyendo, poco a poco, un “savoir faire”, mezcla de algo que llevan en la sangre y de lo que van recibiendo de la experiencia, del ejemplo y del estudio.

Todos hemos visto con qué impecable acento Doña Leonor habla inglés o catalán. Pero pocos han comprobado -y es algo que me consta por directos testimonios- la excelente educación que poseen, la capacidad de darse a los demás y de convivir, de comprender a los otros y sus situaciones, de que ella y su hermana Doña Sofía hacen gala con modestia y naturalidad. Es evidente que en la construcción de esas y otras virtudes, está siendo decisivo el papel de su madre la Reina, a la que debemos agradecer que quien reinará más adelante, posea ya en grado superlativo varias de esas virtudes o el germen de ellas.