María Ángeles Grajal: “Todos los toreros que conozco son bastante infieles”

La mujer de Jaime Ostos habla de la salud de su marido, de la pandemia y de Enrique Ponce

Es conocida por ser la mujer del torero Jaime Ostos, pero Mª Ángeles Grajal también es neumóloga y está sufriendo la pandemia por partida doble, a nivel personal y profesional. Este año tan terrible, ha visto morir a su madre, enfermar a su marido de coronavirus al tiempo que padece un grave problema en la espalda, y además cada día ve cómo por su consulta pasan casos realmente extremos. No es fácil aparentar tranquilidad cuando el dolor quema tanto por dentro. Es una mujer fuerte, sí, pero es imposible ocultar las lágrimas ante la terrible adversidad. Y ha llorado mucho. Nos recibe en su despacho de la Clínica Millenium. Si esas cuatro paredes hablaran nos enteraríamos de casos que congelan el alma, pacientes que salieron por la puerta directamente a una Unidad de Cuidados Intensivos.

«Está siendo un año muy duro, muy cruel, para mí y para muchísimas personas. En España han muerto cincuenta y tantas mil por culpa del coronavirus, a lo que hay que unir la situación de desempleo y pobreza. A las autoridades sanitarias se les han perdido por el camino más de veinte mil fallecidos. Es incomprensible, están engañando con las cifras…», asegura.

–Usted lo ha sufrido en propia carne.

–Mi marido estaba ingresado en febrero por una infección y recibiendo tratamiento venoso. Cuando faltaban dos semanas para acabarlo, se contagió con el virus. Perdió 21 kilos… Le tenían con ventilación asistida, en la UVI, fue muy duro, pero salió…

–Su madre corrió peor suerte.

–También sufrió el contagio, al principio parecía superarlo, pero a los dos meses padeció una tromboflebitis en las piernas, que es un efecto secundario del virus, y falleció.

–Jaime tiene una fortaleza increíble para sus 89 años.

–Asombrosa. Su evolución es favorable, me lo traje a casa porque estaba convencida de que si permanecía en el hospital, tal y como estaba la situación con la pandemia, moriría. Hoy puedo asegurar que ha resucitado. De quedarse en 46 kilos, a pesar ahora 65... Le ha cambiado la vida.

–Llevan juntos 37 años, una historia de amor con algún que otro altibajo, un divorcio, dos bodas pero también un final feliz.

–Nos conocimos cuando Jaime ya había dejado los ruedos, toreaba en festivales nada más, y yo estaba casada entonces con un Pérez-Tabernero y vivía en Salamanca. Esa familia es muy taurina y adoraba a Jaime, y mi suegra le llamó por teléfono, cuando él era pareja de Lita Trujillo, para citarle conmigo en Madrid por un motivo profesional…

–¿Fue un flechazo?

–Yo quería que me hablara de sus cornadas, pero en aquella primera cita me contó de todo menos lo que yo esperaba. Y a partir del día siguiente comenzó a llamarme a diario. Era una locura. Venía a la finca… Y mi marido, que se daba cuenta de la situación, me dijo un día: «Jaime no viene a ver a mi madre, sino a ti». Es que era muy descarado con sus insinuaciones. Los dos decidimos separarnos de nuestras parejas y nos fuimos a vivir juntos.

–¿Aquello era amor o encaprichamiento?

–Yo sentía un profundo amor por Jaime, se lo aseguro. Y él por mí, le veía muy entregado.

–Lita Trujillo no le perdonó jamás que le quitara a su hombre.

–Ni me tiene que perdonar ni que ver.

–Jaime es padre de varios hijos de su primer matrimonio con Consuelo Alcalá. ¿Se lleva usted bien con ellos?

–Muy bien con Gabriela, con Jaime y con Gisela. Es más, cuando su padre vivía con Lita, no veía a sus hijos, y desde que está conmigo, sí. Eso lo dice todo, ¿no?

Es que Lita no quería compartirlo con nadie. A las pruebas me remito.

–¿No tuvo miedo de romper un matrimonio para unirse a un hombre con fama de mujeriego?

–Claro, era un conquistador tremendo, pero me enamoré. Mire, todos los toreros que conozco o han sido o son bastante infieles. Tenga en cuenta que les surgen oportunidades constantemente... Y a ellos les gustan demasiado las mujeres.

–¿Ha descubierto infidelidades dentro de su matrimonio?

–Yo creí que conmigo Jaime dejaría de ser mujeriego, que cambiaría, pero me di cuenta de que seguía viéndose con otras mujeres y nos divorciamos. Pero él siguió llamándome todos los días. No podíamos vivir el uno sin el otro y nos reconciliamos.

–¿Así, por las buenas?

–Le puse un pliego de condiciones bastante largo. ¿Que si volvió a engañarme? Pues no pondría la mano en el fuego, pero si me engañó de nuevo no lo descubrí.

–¿Qué opina de la ruptura de Paloma Cuevas y Enrique Ponce?

–Soy amiga de los dos y siento pena. Le dije a Enrique que no me parecía bien la ostentación que estaba haciendo de su relación con Ana Soria, que le faltaba el respeto a Paloma.

–Su hijo Jacobo se unió a una página web en la que se cuelgan contenidos subidos de tono…

–Es una tontería, no tiene ninguna importancia, han desorbitado todo. Es una aplicación en la que estuvo algunos días y nada más.

–Dicen que subía imágenes desnudo.

–Eso es mentira.

«¿El comité de expertos? Parecen unos pardillos»

La doctora Grajal confiesa que «cuando hay cincuenta y tres mil víctimas de la pandemia y desde el Gobierno se reconocen treinta y tantas mil, algo falla. La gestión es pésima, no han sabido gestionarla, el ministro de Sanidad dijo al principio que no habría muchos infectados y el tiempo le quitó la razón. Y luego está ese Comité de Expertos, que parecen unos pardillos. Los científicos de prestigio se dedican a la ciencia y no a la política, y el Gobierno ha prescindido de ellos». En cuanto a la situación actual, añade: «Espero que la cosa no vaya a peor. Las patologías que vi en los primeros meses no tienen nada que ver con las actuales. El virus es menos virulento. Hasta que no haya vacunas solo tenemos a mano las mascarillas y el distanciamiento».