El ídolo se recuperará en una clínica española

Un grupo de amigos le recogerá en Argentina en diciembre y le trasladará a nuestro país

La voz de alarma sobre su delicado estado de salud llegó hace unos días. Maradona cumplía 60 años el pasado 30 de octubre sin aparentes problemas. Entrenaba al equipo argentino Gimnasia y Esgrima, vivía plácidamente en su residencia de Brandsen y vigilaba su salud con cuidado extremo por ser paciente de riesgo de la Covid.

Pero una de sus últimas salidas preocupó mucho a su abogado, Matías Morla, quien, según apuntan medios argentinos, fue el que convenció a Maradona para que le hicieran un chequeo. Y, efectivamente, la cosa no fue bien. El lunes 2 de noviembre, el astro del fútbol entraba en la Clínica Olivos de La Plata y los médicos decidieron ingresarle. Urgía una operación por un hematoma subdural en el hemisferio izquierdo del cerebro y, además, presentaba un cuadro de síndrome de abstinencia, fruto de sus años de excesos.

La intervención quirúrgica fue bien y, aunque ha pasado unos días complicados sobre todo por los efectos de la abstinencia, los partes médicos aseguran que entre hoy y mañana le darán el alta. La cuestión ahora y quién se ocupará de su recuperación. Algunos amigos de Diego Armando Maradona aseguran a LA RAZÓN que se traerán al futbolista argentino a España en diciembre para que se recupere de sus dolencias. Aunque todo se lleva muy en secreto, hemos podido saber que ingresará en una clínica muy conocida para someterse a todo tipo de pruebas y seguir un tratamiento específico de adelgazamiento.

La iniciativa parte de cinco personas, todas ellas buenos amigos del Pelusa: Bernardo Schuster, Julio Alberto, Migueli, Caniggia y Richy Castellanos. Irán a recogerle a Argentina y viajarán con él a nuestro país antes de finales de año. Es Castellanos el principal impulsor de la idea, el que habló con Diego antes de que entrara recientemente en la sala de operaciones y el que recibió un sí por respuesta del astro sudamericano.

Richy me desvela que «ya he encontrado la clínica donde hará la recuperación, en marzo estará como nuevo. Va a rejuvenecer, le van a renovar la sangre, tratar el problema de rodilla... Queremos para Diego lo mejor, aquí estará mejor atendido que en su país, porque contamos con medios más modernos. Los cinco viajaremos a buscarle, espero que en diciembre, buscando su curación y bienestar. Soy su amigo desde hace 26 años, hablé con el el mismo día que ingresó en el hospital y quedamos en hablar de nuevo en cuanto se encuentre mejor. Diego me confirmó que se vendrá a España. Y me encargaré de que no le falte de nada», me cuenta.

Lo que nadie desea es que Maradona venga rodeado de su corte habitual, porque existen algunos que se llaman sus amigos que no le están haciendo ningún bien. Son aquellos que se aprovechan de su amistad en beneficio propio.

De hecho, diversos medios argentinos han recogido una trifulca familiar por este motivo. Padre de cinco hijos, el ex futbolista mantiene una relación especialmente estrecha con dos de sus hijas, Dalma y Gianinna, nacidas de su matrimonio con Claudia Villafañe, que son quienes están más pendientes de él estos días y van al hospital diariamente, junto con otra de sus hijas, Jana, nacida de una breve relación extramatrimonial y a la que reconoció hace tan solo seis años.

Sin embargo, las diferencias de las tres con el abogado de Maradona, Matías Morla, desembocaron en una discusión que atravesó las paredes de la clínica. El motivo era precisamente quién y cómo se ocupará de estar con él una vez que le den el alta. No todos querían lo mismo y los intereses creados son complejos. Muy a corto plazo, parece que han llegado a un acuerdo y de momento todos pondrán de su parte para que consiga recuperarse , con el compromiso de acompañarlo en todo momento.

«Diego necesita mucha paz y descansar», además de no recaer en «malos hábitos», ha señalado su médico, Leopoldo Luque. Quizá por eso, y porque siempre ha hecho lo que ha querido sin importarle nada lo que opinara su entorno, Maradona termine refugiándose en España una temporada. Supondría huir de conflictos y ambientes enrarecidos, y regresar a una tierra donde siempre se ha sentido muy querido.