Dinos, Vargas Llosa, ¿en qué momento se jodió el castellano?

Madrid 08/10/2019. Cristina Bejarano.
Mario Vargas Llosa presenta su libro Tiempos recios.
Madrid 08/10/2019. Cristina Bejarano. Mario Vargas Llosa presenta su libro Tiempos recios.cristina bejaranoLA RAZON

Ante la Ley Celaá y la eliminación del español como lengua vehicular en Cataluña, Mario Vargas Llosa dice: «La supresión del castellano es una idiotez sin límites». Pero este Gobierno no conoce límites en la búsqueda obsesiva de la perfección majadera, ignorando la sabia advertencia de Ana Milán: «El afán de perfección nos está quitando la alegría de vivir». Añade Mario que todo esto debería provocarnos enormes carcajadas, y en ello estamos los espectadores escépticos y bienhumorados del vodevil o circo de tres pistas de nuestros mandamases, mientras ellos, como buenos payasos, mantienen su hieratismo con la cara pintada de blanco: por más que me esfuerzo no logro imaginarme a la Celaá, esa ministra a la que siempre le sobra una A, la Pija de Neguri, descojonándose de risa por sus quisicosas. Quizá lo haga en la intimidad y en Bilbao, como cuando defendía el castellano ante sus paisanos: «Cómo no váis a considerar como propia la lengua del 80 por ciento de los vascos».

GRAF7165. MADRID, 29/11/2020.- La ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, durante su intervención este domingo, junto a la secretaria de Educación y Universidades del PSOE, Luz Martínez Seijo, en un encuentro con representantes de la comunidad educativa, en la sede socialista de Ferraz. EFE/PSOE/Eva Ercolanese -SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA-
GRAF7165. MADRID, 29/11/2020.- La ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, durante su intervención este domingo, junto a la secretaria de Educación y Universidades del PSOE, Luz Martínez Seijo, en un encuentro con representantes de la comunidad educativa, en la sede socialista de Ferraz. EFE/PSOE/Eva Ercolanese -SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA- FOTO: EVA ERCOLANESE EFE

Como cuando Irene Lozano, actual secretaria de Estado, tan sabia en manuales de resistencia, escribía en «Lenguas en guerra» (Premio Espasa de Ensayo): «Darle un trato preferente al catalán no es más que convertir esa lengua, a ella y a sus hablantes, en el instrumento político de la minuciosa invención de la nación catalana». Ambas, la Celaá y la Lozano, han evolucionado para escalar hasta los altos trapecios de la pista central del circo. Ya ha advertido Ana Oramas, portavoz de Coalición Canaria, que para solventar los problemas de su tierra «nos tendremos que hacer independentistas». Es el futuro: cada uno confinado en la república independiente de su terruño, en modo casa Ikea, que ya están las CCAA contra el plan de vacunación del Gobierno y preparando sus propios planes alternativos, que por aquí somos muy dados al alterne, a saltarnos las cenas de Navidad de seis personas y el toque de queda de Nochevieja. Y si viene la tercera ola, que venga, que la vamos a surfear con Fernando Simón narrándonos las mil y una noches de la pandemia. La Navidad a distancia solo para eliminar cuñados. Nos falta que Vargas Llosa reescriba «Conversación en la catedral» para preguntarse: «¿En qué momento se jodió el castellano, Isabel?» Y no va por la Preysler, claro.