Chabelita no piensa dedicarse a la canción

La hija de Isabel Pantoja ha querido probarse como cantante, pero no tiene en mente hacer de la música su profesión

  • Isa P. no contó en su debut discográfico con la presencia de su madre / Foto: Jesús G. Feria
    Isa P. no contó en su debut discográfico con la presencia de su madre / Foto: Jesús G. Feria

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23 de septiembre de 2019. 08:42h

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Jesús Mariñas 23/9/2019

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Fue sorprendente y desconcertante, nadie esperaba semejante espantá. Aunque resultó bastante positivo y agradable su debú de hace un par de días donde pese a lo que esperaba o le habían prometido, estuvo sola ante el peligro. Inexplicablemente falló su madre e incluso la abnegada Dulce. Solo la acompañó su alto novio Asraf. Llevan ocho meses juntos y hasta conviviendo y no presentarse resultó de lo más negativo. Chabelita, que lució preciosa y cara chaquetilla «torera» toda bordada en pedrería, no piensa dedicarse a cantar. Le bastó como experiencia y prueba aunque acabó llorando. Y no porque obtuviera un resultado negativo. Lo hizo emocionada al ver que se ganó al público, todos periodistas ansiosos de verla o casi tocarla. Chabelita no se resistió y repartió hasta besos a los conocidos dando muestra de estar satisfecha y acaso también realizada.

El evento sirvió, además de para acompañarla, para comentar lo mas reciente y actual del «cuore». Se trata nada menos que de resucitar algo de veinte años atrás: es la rocambolesca historia nada romántica de Fidel Albiac y Rocío Carrasco, un amor sin fronteras que suena a título peliculero, cuando la hija de su madre se enfrentó a la diva chipionera primero por el amor del entonces aún Guardia Civil Antonio David, al que usando influencias libró de lo que podrían haber sido probelmas mayores. Eran 20.000 pesetas. Exhuman aquella peripecia familiar ahora que el ya nada mozo concursa en «Gran Hermano Vip» y que propició enormes y constantes noticias periodísticas bastante descalificadoras. El caso se las traía: «La cantante lo rechazó nada mas conocerlo», me recuerda, por si lo había olvidado, una persona entrañable para ellos-, algo que luego repetiría con Fidel Albiac. Mi comadre Cristina Blanco –como muchos, me pregunto qué será de ella tras quitarla de en medio su hijo Miguel Ángel– llegó a convivir con ellos en Argenton, donde les llenaba la nevera y a mí de reprobables pero jugosos detalles.Rociíto era inflexible cuando tocaban sus gustos, pero la madre sabía –cosas de la experiencia– lo que se cocía bajo la apariencia de un amor apasionado que acabaría por no ser tal. «Ambos salieron rana y se demostró que los galanes solo buscaban situarse, utilizando a la Jurado como escalera aupadora», me dicen en un suspiro sabedores de todos los entresijos con Ortega Cano.

Una y no más

Fue el segundo marido de la cantante tras Pedro Carrasco, al que cuando se enfadaba insultaba en su chalé de La Moraleja llamándole lo mismo que al boxeador, redondeando el reparto de actores principales. «La Carrasco, muy caprichosa, mimada y consentida, siempre se salía con la suya», subrayan mirando hacia atrás con ira como en la famosa comedia norteamericana. Eran constante abastecedores de runrunes, descalificaciones y alzado de cejas, algo repetido ahora con las ansias cantoras de Chabelita sintetizada en la canción, una sola, que ha grabado únicamente para ponerse a a prueba:

–Pero no piensa dedicarse a eso. Tan solo lo hizo como experiencia. Y aunque satisfecha, no piensa seguir ni meterse en ese camino tan lleno de espinas. Ha recibido propuestas incluso para una gira por España y Latinoamérica, donde la chipionera tan solo fue figura de primera en Buenos Aires y Miami, dejando para España sus grandes recitales, alguno grabado estando a las puertas de la muerte. Se guarda en los archivos de TVE. Y demuestra que, incluso tan afectada, era «la mas gran de».

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