El verano «fantasma» de Albert Rivera

El líder de Cs se refugia en un complejo de apartamentos de lujo convertido en un «búnker» anti paparazzi con Malú, una decisión que incomoda al partido porque dicen que «no es el momento».

  • Rivera y su novia, la cantante Malú, en julio, a la salida del hospital de Móstoles tras permanecer el político unos días ingresado por una gastroenteritis / Gtres
    Rivera y su novia, la cantante Malú, en julio, a la salida del hospital de Móstoles tras permanecer el político unos días ingresado por una gastroenteritis / Gtres

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24 de agosto de 2019. 02:08h

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Marisol Suárez.  24/8/2019

Secretismo total. Albert Rivera y Malú han impuesto el silencio a familiares y amigos para que no descubran el lugar donde están pasando unos días de vacaciones. Es la cantante la que más ha insistido en ese pacto de mantener su destino estival fuera de miradas indiscretas. Solamente sabemos que disfrutan de una corta escapada en un complejo de apartamentos de lujo situado en una localidad playera, alejado de las zonas más transitadas por turistas y paparazzi. Daniela, la hija de Albert, ha disfrutado con ellos este mes de agosto, en el periodo que le corresponde estar con su padre.

La niña, de ocho años, nació del matrimonio del líder de Ciudadanos con la psicóloga Mariona Saperas, con la que estuvo casado entre 2000 y 2013. Cuando habla de lella, Rivera se emociona: «La quiero mucho, es lo mejor que tengo en mi vida. Ser padre te convierte en una persona distinta, te da más sensibilidad y te ayuda a comprender muchas cosas...». Parece que Daniela y Malú, a pesar de que han coincidido en escasas ocasiones, mantienen una relación muy cordial.

Vidas incompatibles

Desde Ciudadanos, el círculo íntimo del líder nos desvela que «habríamos preferido que nuestro presidente tuviera como pareja sentimental una mujer menos mediática y con un perfil más bajo. Al final, Albert siempre aparece en esta historia en un segundo plano, eclipsado por la cantante... Y eso es muy contraproducente de cara al electorado». Es más, apuntan al caso de Begoña, la esposa de Pedro Sánchez. «Ella se ha dado cuenta de que se estaba sobre exponiendo y ha dado marcha atrás. Pero Malú, en cuanto vuelva al mundo de la canción, recuperará su estatus de mega estrella en el mundo de la música», dicen desde la formación naranja. Esto implica que la artista tendrá que viajar constantemente «y ya veremos cómo lleva Rivera tantas ausencias. Nadie se imagina a Malú como primera dama si algún día ganamos unas elecciones generales. A ella no le gustan los oficialismos», lamentan desde el entorno político de Rivera.

En este sentido, a la pareja del verano se les empieza a comparar con el ex presidente francés Nicolás Sarkozy y su esposa, la cantante Carla Bruni, a la postre, más objetivo de la Prensa rosa que de los mentideros políticos.

Hace unos días, los tertulianos de un programa de televisión calificaban al líder de Ciudadanos como «el político fantasma», porque nadie sabe dónde está. Incluso le censuran por haber «huido» del escenario político en un momento tan crucial como el que está viviendo España, con un gobierno en funciones y unas posibles elecciones a la vista ante la falta de entendimiento de los diferentes partidos. No asistió a la investidura de la popular Isabel Díaz Ayuso como presidenta de la Comunidad de Madrid, y de su compañero de Cs, Ignacio Aguado, como vicepresidente.

El inesperado «absentismo» de Albert no gusta a la mayoría de los votantes de su partido y en las redes sociales aparecen mensajes contra su actitud, que algunos califican como «pasotismo inaceptable».

Los más críticos opinan, como nos comenta J.M. (que solicita no publicar su nombre), que ocupa un puesto de responsabilidad en la formación de Rivera, que «nuestro presidente presta excesiva atención a su pareja, olvidándose, en ocasiones, que el partido le necesita al cien por cien». Este hombre de peso en el partido reconoce que «no son buenos tiempos y Albert debería motivarse mucho más, al igual que hacen otros líderes. Entendemos que el amor es importante, sí, pero no hasta el punto de que nuestro líder sea más noticia por su vida personal que por la profesional. Mal pinta la cosa si todo sigue igual», reconoce el político naranja. Y es que desde que el pasado 12 de julio vimos a la pareja salir junta del hospital Puerta del Sur de Móstoles, en el que Rivera permaneció ingresado unos días a causa de una gastroenteritis aguda, no se les ha «pillado» de nuevo. La sorprendente aparición sanitaria significó su presentación oficial como pareja. La última vez que Rivera dio señales de vida fue esta misma semana, y sin aparecer en público. Se limitó a mandar un mensaje da repulsa al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por no haber condecorado a los guardias civiles enviados a Cataluña el 1 de octubre del 2017 con el fin de evitar el referéndum independentista. Rivera utiliza, con un claro disgusto, la palabra «desprecio».

«Que le pida la mano»

Ante la falta de información comienzan a surgir rumores sobre su vida sentimental, que es lo peor que le puede ocurrir a un político que espera, en algún momento, llegar a la Moncloa. Al parecer, la familia de Albert no está demasiado entusiasmada con su última conquista. Aseguran que Malú no conoce todavía a sus futuros suegros, a pesar de que la relación parece muy estable. Si no fuera así, no habrían salido juntos del hospital.

En la familia de la artista, es su madre, Pepi, la que mantiene una gran amistad con su «yerno». Es más, se les ha visto a los tres juntos compartiendo paseos y alguna comida. No así con el progenitor de la cantante, el prestigioso músico Pepe de Lucía, quien ha confesado que solamente ha visto una vez en su vida al político y fue en un concierto cuando aún no salía con su hija. Hace unos días, con el tono irónico que le caracteriza, declaró que «si Albert Rivera no me pide la mano de mi hija, le doy un guantazo».

Personas del círculo más cercano a Malú revelan que esas frases no le han hecho la menor gracia. La relación entre los padres de Malú es inexistente desde que Pepe se separó de su esposa para unirse a una mujer mucho más joven, algo que Malú no le ha perdonado durante años.

La artista vive con el político bajo el mismo techo aunque de momento lo hacen en un amplio chalet alquilado en la lujosa urbanización madrileña de La Finca, pero se mudarán a otro de La Florida, en la carretera de La Coruña, en cuanto finalicen las obras de reforma. Es una mansión de 538 metros cuadrados, comprada por la cantante por, dicen, un millón quinientos mil euros. Cuenta con seis dormitorios, cinco cuartos de baño y una parcela de más de 2.000 metros cuadrados. El único problema, al contrario que en La Finca, es que esa nueva ubicación no está a prueba de paparazzi. De hecho, ya se han publicado fotografías de la propiedad, porque la casa se puede contemplar desde la verja de entrada. Muy cerca tiene su chalet el presentador Jorge Javier Vázquez, aunque la ha puesto a la venta por cuatro millones de euros. También reside allí la cantante Paloma San Basilio.

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