La madre coraje de Javier Santos: "Julio Iglesias se ha perdido un gran hijo"

María Edite Santos, feliz tras la sentencia que reconoce a Julio Iglesias como padre biológico de su hijo.

  • María Edite y Javier Santos saliendo de los juzgados. Foto: Reuters
    María Edite y Javier Santos saliendo de los juzgados. Foto: Reuters
Madrid.

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13 de julio de 2019. 02:50h

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Marisol Suárez.  Madrid. 13/7/2019

La sentencia del juzgado número 13 de Valencia en la que se reconoce a Javier Sánchez Santos como hijo biológico de Julio Iglesias no solamente ha llenado de alegría a este cuarentón que sueña con encontrarse algún día cara a cara con el cantante, sino también a su madre, María Edite Santos. La ex bailarina que vivió en 1975 una pequeña historia, más de sexo que de amor, en un chalet ubicado en la localidad catalana de Sant Feliu de Guixols. Nueve meses después de aquel corto idilio nació Javier. Hoy, Edite tiene 65 años y se muestra «muy feliz por una sentencia que llevábamos esperando 30. Ha sido una lucha en busca de la verdad, y la Justicia, por fin, así lo ha entendido». Estas tres décadas de procesos judiciales culminan con un dictamen favorable para esta mujer de origen portugués y su hijo. No extraña que Javier confiese que «la Justicia honra a mi madre, hemos ganado una batalla muy dura. Me gustaría conocer a mi padre biológico, le mandé una carta y una fotografía con mi esposa y no he tenido contestación». Su madre, por mediación de nuestro compañero José de Santiago, nos dice que «con la verdad se llega a todas partes, Julio se está perdiendo un gran hijo. Le pido que deje de poner trabas». Tras conocer la sentencia, el abogado de Iglesias ya ha adelantado que recurrirán, si hace falta hasta el Tribunal de Derechos Humanos Europeo. Pero a Edite y a su abogado, Fernando Osuna, no les dan miedo los recursos. Eso sí, entienden que han ganado la batalla, pero que falta «la guerra».

La lusa afincada en España desde que llegó para trabajar como bailarina afirma a nuestro colaborador que «mi hijo y yo lo hemos pasado muy mal y esta sentencia nos hace Justicia. Entiendo que quiera recurrir, nosotros habríamos hecho lo mismo de perder, pero hemos ganado y estamos muy contentos». Añade que «he tenido que aguantar demasiadas cosas, aunque hoy mi figura y mi historia salen muy reforzadas. Se demuestra que siempre he dicho la verdad, nunca he mentido».

Sin rencor

No quiere hablar de futuras herencias, ni de un hipotético encuentro entre su hijo y el cantante: «Todo eso es ahora mismo secundario. Lo más importante es que se ha demostrado que Javier es su hijo y eso no nos lo va a quitar nadie». Curiosamente, en 2017, declaraba que «quiero que él herede todo lo que le corresponda cuando Julio muera. He tenido que criarlo sola y tendrá que pagar todo el daño que nos ha hecho. Yo llegué a sufrir una depresión que casi me lleva a suicidarme». A pesar de todo, oculta el rencor con una frase que le diría al cantante: «Le daría las gracias por haberme dado un hijo tan maravilloso».

Hace dos años, contó que «Julio y yo vivimos diez noches de mucha pasión en un chalet que él tenía alquilado en Sant Feliú. Todo surgió cuando fui a felicitarle tras una actuación y surgió la chispa». El problema es que, en aquel momento, Julio estaba unido sentimentalmente a Isabel Preysler, por lo que al confirmarse esta paternidad se demuestra que fue infiel a la filipina. De hecho, las infidelidades –lo acaba de confesar Tamara Falcó– fueron la causa de la ruptura de su matrimonio con Isabel.

De todo lo que se ha dicho sobre ella, lo que más le duele es que publicaran que trabajaba en clubes de alterne, lo que califica de «falsedad». Espera que los ocho hijos del artista vean en Javier a un amigo y no a un enemigo. De todos ellos, Santos, que ya puede apellidarse legalmente Iglesias, solamente conoce a Julio José, con el que mantuvo una corta conversación cuando se encontraron hace años en Miami. También lo hizo su progenitora en Madrid y asegura que éste le preguntó por Javier: «Le dije a que podía llamar a su hermano, pero nunca lo hizo». Javier está casado con la italiana Chiara y tras una etapa buscándose la vida como cantante, se ha ganado el sustento como DJ y regentando un negocio de productos dietéticos.

La ex mujer del cocinero

Tras el fallido idilio con el cantante, María Edite conoció a Rafael Sánchez, un cocinero y portero de discoteca que adoptó a Javier y se casó con ella. Siempre le mostró su apoyo para que se conociera la verdad. Acabaron separados y en los últimos años no se le ha conocido otra pareja. La portuguesa publicó en los noventa el libro «Un hijo con Julio Iglesias», en el que relataba su aventura con el artista. Edite se define como «una mujer sincera, me gusta mucho leer y hacer deporte». Poco amiga de conceder largas entrevistas, a no ser que haya una jugosa propuesta económica de por medio, se le ha visto aparecer durante las últimas décadas en diversos programas de televisión y revistas del corazón. De su vida actual se conoce poca cosa, tan solo que vive tranquila en la costa andaluza y viaja cada cierto tiempo a Valencia para ver a su hijo y su nuera.

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