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OPINIÓN: España no es Macao por Toni Bolaño

La Razón
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Llegan los americanos y todos son parabienes. Están de visita por Barcelona y Madrid. Los chicos de Sheldon Adelson, el multimillonario americano que nos trata más cómo súbditos que como clientes, vienen a recoger sus prebendas paseándose sobre la alfombra roja que le extienden nuestros representantes políticos. No les culpo porque necesidad obliga, el paro está desbocado y no se prevén mejores noticias. Dicen que el americano viene con un pan bajo el brazo pero cada día surgen más incógnitas y no todo lo que reluce es oro.
El americano no parece que vaya a invertir un duro porque algunos captadores de inversiones están buscando socios locales. Entonces ¿dónde está el dinero a raudales? También nos contaron que se iban a crear más de cien mil puestos de trabajo. Al final, sólo 16.000.
En este punto, más dudas. Adelson para darnos el deseado maná quiere empleos totalmente desregulados. Hoy te contrato, hoy te despido, pago lo que quiero y de convenio colectivo ni hablar. O sea, las relaciones laborales serán como las lentejas: o las tomas o las dejas. Vamos, que la reforma laboral será toda una panacea.
Quiere cambios en la ley de prevención de blanqueo de capitales. Lo que no sabemos es para qué. Tampoco parece que Don Sheldon quiera demasiado control sobre la prostitución. Está bien que Mossos y Policias Nacionales multen a chicas y clientes por carreteras, pero mejor que no metan las narices en el paraíso del juego.
Por si esto fuera poco, técnica del chantaje. Si quieres inversión, ayudas encima de la mesa. Además de ventajosas condiciones de compra de los terrenos –que previamente deben ser recalificados cambiando los planes urbanísticos– Adelson quiere exención de las cuotas de la Seguridad Social durante dos años y la devolución mensual del IVA. O sea, lo mismo que cualquier empresario de este país. Por cierto, también quiere que la administración ponga a su disposición todo el laberinto de infraestructuras necesario para acceder a su chiringuito, que los niños puedan entrar en los casinos y que se pueda fumar a discreción.
Es lógico que los gobiernos escuchen todas las propuestas y más en momentos difíciles. Necesidad obliga pero no a cualquier precio. Nadie da duros a cuatro pesetas, el americano no regala nada y no debe saber que España no es Macao. Hay líneas rojas que no se deben traspasar. Señor Adelson, a otro perro con ese hueso.

Toni Bolaño