Barcelona

La nueva orquesta por Toni Bolaño

La Razón
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Decíamos hace unos días que la primera gran batalla que debía librar Pere Navarro, el candidato socialista a la Generalitat, era la elaboración de las listas porque el nuevo líder del partido debe rodearse de un grupo parlamentario sólido y evitar desafinar en un momento político crucial. Las elecciones del 25-N no pintan bien para el PSC pero no son el final del camino. A partir del 26-N la política catalana no parece que vaya a transcurrir sin sobresaltos. Muy al contrario.
Navarro está decidido. No es un hombre de estridencias pero sí de paso firme. Primero fijó las reglas de juego –ni independencia ni Guardia Civil– y ahora quiere llevar adelante la renovación de la nueva orquesta socialista. Nadie dijo que fuera un camino fácil aunque algunas de las salidas –Nadal, Tura, Mieras, Llena, Ferran, Clotas…– lo hacen con elegancia, no se lo ponen complicado.
Otras se resisten, como Marina Geli, que ha presentado batalla para liderar la lista de Girona. Dice que lo hace para que el sector catalanista del PSC no sea laminado. Está en su derecho. Sin embargo, esta afirmación contrasta con la posible designación de Àngel Ros como cabeza de lista por Lleida o la entrada de Joan Ignasi Elena por Barcelona. Por cierto, Elena es el único que puede decir que tiene apoyos porque fue el único que tuvo el arrojo de presentarse al congreso y lograr el 25% de los apoyos. Quizás Geli no lidere la lista de Girona, pero no será por catalanista sino por llevar 17 años de diputada. Hace dos días, Joaquim Nadal decía que en el nuevo PSC «hay que dejar paso». Aviso a navegantes.
Mención aparte es lo de Maragall. Quiere hacer un nuevo partido. Lo dice a dos meses de las elecciones, presentándose como adalid de un socialismo independentista. Se ha quedado sólo. Sabe que nadie le sigue, excepto Mascarell, que, de momento, mantiene silencio y no se suma. Quizás espere una oferta de Mas para no quedarse compuesto y sin novia. Esperaba Maragall que los firmantes del manifiesto catalanista se sumaran a su propuesta pero no están por la labor. Una cosa es discrepar y otra traicionar. La era de los Maragall en el PSC ha acabado. Es un tema para olvidar.