Cádiz

«El testigo»: vuelve el Brujo más jondo

Recuerda Rafael Álvarez El Brujo sus juergas de juventud con artistas como Enrique Morente, del que ayer hablaba con admiración y cariño en Madrid. El flamenco fue piedra fundacional en la educación del actor de Lucena, que recala en Madrid con un montaje que ya estuvo en el Teatro Alcázar cinco semanas y que vuelve, esta vez al Infanta Isabel, hasta junio.

El Brujo, en la chaqueta de Pantalón
El Brujo, en la chaqueta de Pantalónlarazon

«El testigo» es una evocación del mundo del cante, que respeta y ama El Brujo, hecha como él sabe y lleva años haciendo, en primera persona y en soliloquio. Surge de la obra del ya fallecido poeta Fernando Quiñones. «La obra –cuenta El Brujo– es la vida de un cantaor contada por otro. Es un cantaor excéntrico de los tablaos de los años 30, 40 y 50, que tenía raptos místicos, un artista genial aunque en su vida personal fuera un desastre». Un hombre «quijotesco que pertenecía al mundo surrealista del hambre y de Cádiz», dice sobre una provincia que evoca con cariño: «La de Cádiz no es gracia, es ángel, es una gracia que ha trascendido, que no pretende ir a la televisión a parecer graciosa».

Vuelve con este montaje tras girar por Andalucía y un poco más allá: Nicaragua, Panamá y Costa Rica, donde el público, dice, se volcaba. «El flamenco –recalca– se ha convertido en un lenguaje absolutamente universal: decir flamenco es llevar una carta de presentación impresionante». Eso sí, no esperen oírle cantar: «Si lo hiciera estropearía la obra. Y no porque lo haga mal, sino porque el magnetismo está en los placeres que se presienten y que hacen que se vaya incrementando el deseo. En "El testigo", el cante no llega nunca», bromea con misticismo este pícaro reconvertido en el cantaor Miguel Pantalón.


l Dónde: T. Infanta Isabel. Madrid. l Cuándo: hasta el 26 de junio. De miércoles a domingos. l Cuánto: de 15 a 30 euros. Tel. 902 400 222.