Berlín

Movimiento imparable

La Razón
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Los egipcios han arrancado a la dictadura más en dos semana que en 30 años y parecen dispuestos a continuar pese a que cada día en la calle representa una heroicidad. Lo que está ocurriendo en Egipto, como en Túnez, seguirá sucediendo en los demás estados Árabes: la oposición tajante de sus ciudadanos a seguir dominados por dictadores corruptos que se eternizan en el poder. Por lo que se avecina en Oriente Próximo, Israel dejará de contar con el monopolio democrático en el océano de tiranías que le rodean desde su creación hace sesenta años.

Lo que empieza a ocurrir en Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Jordania, Arabia Saudí o Siria sólo tiene un antecedente, hace 20 años: la caída del Muro de Berlín y el principio del fin de las dictaduras comunistas.

El llamamiento para el cambio en el mundo árabe no tiene ninguna relación con ideologías concretas como el islamismo. El levantamiento popular es por exigencias muy claras: poner fin a la corrupción gubernamental, instituir el Estado de Derecho y aliviar el sufrimiento económico.

EE UU y Europa han confundido en los últimos años los niveles reales de fuerza del terrorismo islamista y la tapadera que lo ocultaba. Por eso no han descubierto lo que se avecinaba.