MENÚ
domingo 18 noviembre 2018
04:31
Actualizado
  • 1

«Los 80 son nuestros» otros tiempos la misma ira

En 1988, Ana Diosdado logró un gran éxito con un drama generacional ambientado en una Nochevieja repleta de emociones y sorpresas. Ahora, Antonio del Real rescata aquel texto con un reparto de jóvenes rostros televisivos

  • Joven elenco: De izda. a dcha., Natalia Sánchez, Blanca Jara, Claudia Molina, Juan Luis Peinado, Borja Voces, Álex Barahona y Gonzalo Ramos. De espaldas, Antonio Hortelano
    Joven elenco: De izda. a dcha., Natalia Sánchez, Blanca Jara, Claudia Molina, Juan Luis Peinado, Borja Voces, Álex Barahona y Gonzalo Ramos. De espaldas, Antonio Hortelano

Tiempo de lectura 4 min.

02 de diciembre de 2010. 22:09h

Comentada
2/12/2010

Si a los protagonistas de esta nueva versión de «Los 80 son nuestros» les va tan bien como a los que estrenaron la obra en 1988 –fue el 13 de enero, en el Teatro Infanta Isabel–, tienen el futuro asegurado. En aquel montaje había un puñado de nombres que hoy nos resultan a todos familiares: Amparo Larrañaga, Juan Carlos Naya, Lydia Bosch, Iñaki Miramón, Luis Merlo y Toni Cantó, entre otros. Jesús Puente fue entonces el director y la música llevaba la firma, ya ven, de Teddy Bautista. Con aquella producción, que había sido primero teatro, después novela y de nuevo dramatizada, la autora Ana Diosdado, ya conocida por obras como «El okapi» y «Olvida los tambores», logró uno de sus mayores éxitos, manteniéndose dos temporadas en cartel. Cambiados las caras y los apellidos por los de una nueva generación, el director Antonio del Real recupera ahora aquel drama generacional que transcurre en el chalet de unos niños bien de la sierra madrileña durante una Nochevieja. En escena, esta vez, todo un «collage» que podría servir de escaparate a la ficción televisiva española de los últimos diez años: Antonio Hortelano («Compañeros»), Natalia Sánchez («Los Serrano»), Gonzalo Ramos («Física o química»), Blanca Jara («Arroz y tartana»), Borja Voces («Operación Triunfo»), Claudia Molina («¿Hay alguien ahí?»), Álex Barahona («Sin tetas no hay paraíso») y Juan Luis Peinado (aunque, en su caso, lleva más cortos y teatro que apariciones en televisión).


Cuenta Antonio del Real sobre los jóvenes de aquellos años y los de éstos, que «las metas eran enormemente diferentes. En esa época había una preocupación, ganas de participar, de eclosionar, que ahora yo no veo. Las drogas estaban a la orden del día y había problemas terribles como el sida. Ahora el problema es el paro y la falta de ilusiones y de futuro. La rebeldía entonces era irse de casa muy joven, ahora no se van ni aunque les echen aceite hirviendo». Pero también hay vínculos entre ambas décadas: «Las emociones, los sentimientos, las liberaciones están a flor de piel desde que el mundo es mundo y el ser humano siempre tiene esperanzas, sueña, sufre, se enamora. Y eso es lo que salva al mundo de no perecer en la tristeza más absoluta. Porque el panorama ahora mismo es desolador».


Amor y tragedias
Los seis amigos que se reúnen en Nochevieja tienen las suyas. Unos quieren encontrar el amor y cambiar el país, otros observan escépticos y practican el escapismo, algunos se divierten ejerciendo de espectadores privilegiados; en un caso concreto, el de la pequeña Ángeles, la madurez le llega de forma brusca con una tragedia familiar... Pero todos están en su pequeña burbuja, su Nochevieja en pandilla en un barrio de clase alta. Hasta que otra España llama a su puerta en mitad de esa noche de aprendizajes y descubrimientos. «Es una obra inteligente que entonces conectó muy bien con la sociedad. Y ahora yo noto que, donde la hemos representado, en Gijón, La Coruña, Bilbao o Alicante, la gente la recibe muy bien. Para mí era un misterio qué tipo de público iba a ir a ver la función. Y he comprobado que van tanto jóvenes como los que lo eran en los 80 o incluso personas muy mayores. El boca a oreja funciona. La obra de Ana Diosdado es un clásico contemporáneo».

Borja Voces da vida a Rafa, todo un pijazo –entendido a la manera de los 80: champán, esmoquin y aversión al lenguaje de la calle–, pero también un chico culto, inteligente y manipulador. Junto a él, Blanca Jara es otra de las protagonistas, Cris, una idealista en busca del amor y de su lugar. Ambos nacieron en 1985, pero, dice Jara, «algo sí que son nuestros los 80, hemos vivido la mitad de la década». Y Voces explica: «Cambia el contexto de la obra, la forma, pero no el fondo: los problemas de los adolescentes cuando crecen les pasaban en los 80, en los 90 y en 2000... A lo mejor ahora el problema es el Facebook, y entonces era que no te cogían el teléfono». Y añade Jara: «Pero las preocupaciones, que no te quieran o no saber qué hacer con tu vida,  son las mismas. Como retrato es realista: está hablando de un grupo concreto, no de toda la sociedad, aunque dentro de ese grupo hay niveles».


Fiel a la dramaturgia
Del Real ha mantenido el texto sin apenas cambios. «Antonio nos insistió en que quería que nos ciñéramos a la versión de Ana. Las muletillas del lenguaje de ahora, los "eh", eso lo odia. Sobre todo mi personaje, que es el más culto, el más redicho». También ha sido fiel a los gustos de la dramaturga. «Es un amor, una madre, una mujer de una inteligencia enorme», cuenta Voces. «Nos ha dado mucha libertad a todos para hacer el personaje y adaptarlo a nuestra visión del texto –explica Jara–. Pero cuando vio el ensayo general, nos fue cogiendo uno a uno aparte para darnos consejos».

Últimas noticias