Historia

Italia

La amante «real» del Duce

Una carta escrita por el hijo de Mussolini revela que el dictador vivió un romance con María José de Bélgica, última reina de Italia

María José de Bélgica se casó en 1930 con Humberto, príncipe heredero del trono italiano. Izquierda, Benito Mussolini
María José de Bélgica se casó en 1930 con Humberto, príncipe heredero del trono italiano. Izquierda, Benito Mussolinilarazon

Padecía alopecia y su estatura estaba por debajo de la media. A pesar de todo, el éxito de Mussolini con las mujeres es indudable: varonil, autoritario, sus amantes se cuentan por centenares. Aunque sólo había una oficial: Clara Petacci, que contaba con una habitación propia en el Palazzo Venezia, donde el «Duce» tenía su sede operativa. Fue el pasado otoño cuando se editó en España «Mussolini secreto», un libro firmado por el periodista Mauro Suttora que recogía las cartas que Petacci escribió entre 1932 y 1938.

El volumen no sólo plasma el espíritu ególatra y obsesivo del dictador italiano, también revelaba algunos de sus aspectos más íntimos, entre ellos, el infructuoso encuentro con María José de Bélgica. «La encontré repulsiva», comentó Mussolini después de que la esposa del príncipe heredero se le insinuase en una playa de Castelporziano, en 1937. Al menos, así había transcrito Petacci el «affaire» en sus cartas. Sin embargo, ahora todo apunta a que la amante del «Duce» estaba equivocada. Según el diario italiano «Oggi», el romance entre Mussolini y María José de Bélgica, que se convertiría en la última reina de Italia, no sólo fue auténtica, sino que además era una infidelidad conocida y comentada en la propia casa del dictador. «Oggi» recoge una carta de Romano, cuarto hijo de Mussolini, fechada en 1971. La epístola estaba dirigida a Antonio Terzi, que fue director adjunto del «Corriere della Sera». A él le confesaba: «Puedo confirmar, de buena fe, que a menudo en mi casa se habló de las relaciones políticas o sentimentales entre María José y mi padre. Y puedo decirte con sinceridad que mi madre siempre fue (aunque con las lógicas reservas) bastante explícita: entre mi padre y la entonces princesa de Piamonte hubo un breve período de relación sentimental íntima, posteriormente interrumpida, creo, por voluntad de mi padre».

Enemigos políticos
La reveladora confesión de esta misiva no deja de resultar irónica a la luz de la biografía de María José. Hija del monarca Alberto I de Bélgica, se casó en 1930 con Humberto de Saboya, príncipe heredero de la Corona italiana. Los manuales de historia retratan a María José como una firme opositora de la política fascista de Mussolini, especialmente cuando estrechó su relación con Hitler. Claro que, una cosa son las cuestiones políticas y otra, bien distinta, las del corazón. Ya advierte el refranero que los amores reñidos son los más queridos. Eso sí, cuando un grupo de guerrilleros ejecutó a Mussolini en abril de 1945 cerca de la localidad de Dongo, la única mujer que estaba junto a él fue la incondicional Clara Petacci, que se abrazó al cuerpo del «Duce» hasta que fueron tiroteados. Mientras sus cuerpos sin vida se exhibían en la plaza de Loreto para escarnio público, la abdicación de Víctor Manuel III en 1946 convertía a María José de Bélgica en la reina consorte de Italia. Aunque casi no tuvo tiempo de acomodarse en el trono: apenas un mes después, los italianos elegían la república como forma de gobierno, y María José viviría en Suiza hasta su fallecimiento en 2001.


El detalle
LA HERMANA DE SOFÍA LOREN

Después de que el diario «Oggi» desvelase el contenido de esta carta en la que el músico Romano Mussolini (fallecido hace cinco años) reconocía las relaciones íntimas entre su padre y María José de Bélgica, otros periódicos italianos como «Corriere della Sera» se hicieron eco del «affaire». La autenticidad de la misiva fue probada, tal y como reza la noticia del diario, por la ex mujer de Romano, Maria Scicolone, la hermana pequeña de Sofía Loren.