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La Unesco desacredita a José Blanco

La directora para Europa del organismo de la ONU confirma a LA RAZÓN que no hay un informe definitivo, como dijo el ministro sobre la Sagrada Familia. El Parlamento vota hoy la paralización de las obras

 

  • primera piedra José Blanco, junto a José Montilla y Jordi Hereu, ayer, en la futura estación de La Sagrera
    primera piedra José Blanco, junto a José Montilla y Jordi Hereu, ayer, en la futura estación de La Sagrera

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21 de junio de 2010. 22:59h

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21/6/2010

La frase no deja lugar a ninguna duda. «Por ahora no hay nada definitivo. Tienen que esperar hasta el próximo día 25 de julio». De esta manera respondía desde París Mechtild Rossler, directora del Patrimonio de la Unesco para Europa y Norteamérica, a preguntas de este diario sobre la polémica sobre el paso del túnel del AVE junto al templo de la Sagrada Familia. Rossler no quiso extenderse sobre el tema  «porque no puedo hablar». Cuando se le comentó que el titular de Fomento, José Blanco, ha declarado que la Unesco avala las obras puestas en marcha en Barcelona por el ministerio, Rossler quiso dejar claro que «aún no hemos tomado ninguna decisión. Eso lo haremos público el día 25 de julio en la ciudad de Brasilia».


Insistencia equivocada

De esta manera, la Unesco desacreditaba ayer al Gobierno pese a que éste, a través de José Blanco, volvió a insistir en que cuenta con el apoyo incondicional de esta organización. Ayer, en el transcurso de la colocación de la primera piedra de la futura estación de La Sagrera, en Barcelona, el ministro de Fomento volvió a insistir en que «estamos tomando la máxima seguridad para los edificios cercanos», es decir, todos aquellos que están afectados por el paso del tren de alta velocidad del que son las principales «víctimas» el templo de la Sagrada Familia y la Casa Milà, las dos obras más emblemáticas de Antoni Gaudí en la Ciudad Condal. Blanco recordó que el Ministerio cuenta «con la participación de los mejores técnicos», aparte de subrayar que todo ello cuenta con el aval de la Unesco. Las palabras de Rossler parecen desmentir al titular de Fomento y recomiendan no hacer lecturas oportunistas de unos informes que aún no han visto la luz pública. En este sentido los técnicos siguen trabajando en la redacción de sus conclusiones y no se descarta que esta semana vuelvan a visitar Barcelona.

Pero existen más contradicciones con las afirmaciones realizadas por el Gobierno. Según ha podido saber este diario, Jordi Bonet, el arquitecto jefe del templo, habló el pasado sábado con Rossler. Ésta le pidió a Bonet que estuviera tranquilo –pese a lo dicho por el Gobierno– porque la Unesco no había concluido su trabajo. Asimismo, varios técnicos de la Unesco también han apuntado en estos días a responsables de la Sagrada Familia que no se sienten identificados con el documento hecho público por Fomento la pasada semana. El llamado «Informe Blanco», se realizó el pasado mes de febrero y en él se dice que las obras no causarían daños a la obra gaudiniana.

Tal vez con la intención de cuararse en salud, el Ministerio de Fomento quiso matizar ayer lo dicho por su titular en el Congreso. Fuentes de Fomento explicaron a Ep que Blanco habló de un informe «definitivo» porque es la última palabra del comité de expertos a los que la Unesco encargó el estudio, pero este organismo  «debe dar su aval y estimar lo que considere oportuno» en el XXXIV   World Heritage Committee de Icomos –organismo de la Unesco dedicado a los monumentos–, que se realizará en Brasilia del 25 de julio al 3 de agosto.  


Visitas de técnicos
La pasada semana, los técnicos de la Unesco todavían estaban colaborando con Jordi Bonet en la redaccción de los informes definitivos. Uno de estos documentos está fechado en el mismo templo el pasado día 8. Dos técnicos del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), Fuchs y Burket, junto con Bonet levantaron un acta en la que se avisa de la posibilidad de que aparezcan grietas en el edificio. Los técnicos opinan que habría que poner en marcha mecanismos con tres meses de antelación a la llegada de la tuneladora. Pero, tal y como estan las obras en este momento, la máquina llegará con su perforación en dos meses a la Sagrada Familia.

Algunas de estas dudas serán planteadas hoy en el Congreso de los Diputados por el popular Jorge Fernández Díaz. La Cámara debatirá y votará una moción de los populares que pide la suspensión cautelar y urgente de la perforación del túnel y que una comisión de expertos independientes presente en un máximo de dos meses un trazado alternativo que no ponga en riesgo la Sagrada Familia ni el resto de edificios.

El vicepresidente tercero del Congreso aseguró a LA RAZÓN que hoy contarán con el respaldo de todos los grupos parlamentarios a la moción, con la excepción de PSOE e IU-ICV. A este respecto, Fernández Díaz recordó que PP, CiU y ERC ya unieron esfuerzos en este sentido tanto en el Ayuntamiento de Barcelona como en el Parlament de Cataluña.
  

Seguridad extra

Según ese primer informe –a la espera del definitivo que se publicará en julio–, lo más seguro era cambiar el trazado o, al menos, aplicar medidas de seguridad extraordinarias, aunque para evaluarlas, según la Unesco, no había que poner en marcha la   tuneladora. Pese a ello, la perforación empezó el 27 de marzo. 

Fernández Díaz advirtió de que, aunque la vía política no funcione, la Audiencia Nacional puede suspender cautelarmente las obras, en   respuesta al recurso contencioso-administrativo que presentó la Junta Constructora de la Sagrada Familia.

Todo este ruido lo hace un edificio gaudiniano. Sin embargo, el futuro del otro gran trabajo del genio modernista afectado por las obras, la Casa Milà –también llamada La Pedrera– no parece preocupar a sus propietarios actuales, la Fundació Caixa de Catalunya, presidida por Narcís Serra. Para Jorge Fernández priman más aquí los «intereses partidistas».

 

La Sagrera como inicio
Uno de los ejes del paso del AVE por Barcelona es la futura estación de La Sagrera, de la que se puso ayer su primera piedra. José Blanco presidió ayer el acto, acompañado del presidente de la Generalitat, José Montilla, y el alcalde de Barcelona Jordi Hereu. La estación será la mayor obra civil de la historia de Adif, con un presupuesto de 589 millones, destinados a la ejecución de la primera fase del proyecto, además de ser el soterramiento más grande de Europa. La Sagrera será una gran estación intermodal, donde confluirán los trenes del AVE, de Cercanías y de larga distancia.

 

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