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El afecto materno en la infancia reduce el estrés adulto

El abundante afecto materno en la primera infancia aumenta las aptitudes para hacer frente a la vida de adultos, según un estudio que publica hoy la Revista de Epidemiología y Salud Comunitaria, en su edición de internet.

  • El afecto materno en la infancia reduce el estrés adulto
    El afecto materno en la infancia reduce el estrés adulto
Washington.

Tiempo de lectura 2 min.

27 de julio de 2010. 12:14h

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Washington. 27/7/2010

Según los expertos, las madres que inundan a sus hijos de cariño durante sus primeros años de vida, les preparan para hacer frente al estrés vital al que inevitablemente se enfrentarán de adultos.

A pesar del interés creciente en cómo afectan las primeras experiencias vitales en los adultos, los autores señalan que hasta ahora "la mayoría de estudios se han basado en el recuerdo" de los adultos sobre su infancia.

Sin embargo, ellos basan sus conclusiones en 482 personas, que formaron parte de un proyecto nacional de colaboración prenatal en Estados Unidos y las interacciones con sus madres fueron evaluadas por psicólogos que realizaron evaluaciones rutinarias durante sus primeros ocho meses de vida.

Al final de cada sesión, los psicólogos analizaron cómo había actuado la madre y cómo había respondido el niño y clasificaron las respuestas con descriptores que van desde "negativo" y "extravagantes".

En estos 8 meses de evaluación, una de cada 10 interacciones (46) se caracterizaron por un bajo nivel de afecto materno en el niño.

La mayoría, el 85 por ciento (409) se caracterizaron por niveles normales de afecto y el resto, el 6 por ciento (27), por niveles muy altos de afecto materno.

Cuando los expertos analizaron los elementos específicos, observaron que aquellos que habían recibido más afecto materno durante ese periodo tuvieron niveles más bajos de ansiedad, hostilidad y angustia general.

Detectaron que hubo una diferencia de 7 puntos en los niveles de ansiedad entre aquellos cuyas madres habían mostrado niveles bajos o normales de afecto y aquellos cuyas madres habían mostrado altos niveles.

Además, hubo una diferencia de 3 puntos en las puntuaciones de hostilidad y de 5 puntos en el total de las puntuaciones malestar general.

Este patrón mostró que en todos los diversos elementos de la lista de síntomas: "cuanto mayor es el calor de la madre menor es el malestar de los adultos".

Los autores concluyen así que las experiencias de vida muy tempranas pueden influir en la salud de la persona adulta y "los niveles altos de afecto maternal puedan facilitar vínculos seguros", señalaron.

Este cariño, no sólo rebaja la angustia, sino que también puede permitir a un niño a desarrollar habilidades sociales y de enfrentarse a determinadas situaciones que les será muy útil en la edad adulta, según el estudio.

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