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Del Bosque

Tiempo de lectura 4 min.

14 de julio de 2010. 02:08h

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14/7/2010

Vicente Del Bosque entrenó a los alevines, infantiles, juveniles y finalmente, a los profesionales del Real Madrid. Con el primer equipo, ganó dos campeonatos de Liga y dos Copas de Europa. Pocos minutos después de proclamarse el Real Madrid Campeón de la Liga de España, Valdano le comunicó que había sido destituido.  Valdano y Butragueño, carísimos empleados del Real Madrid y siervos obedientes del «Ser Superior», querían un entrenador más mediático, y lo encontraron en el portugués Queiroz. Del Bosque todavía se pregunta el motivo de su despido.  Lo había ganado todo, lo acababa de ganar, y le abrieron la puerta de salida de mala manera.

Otro cualquiera, ante tamaña desfachatez directiva, habría reaccionado con rencor y resentimiento. Vicente del Bosque, con la mayor elegancia, desapareció del Club de sus amores y cerró el camino de la acritud.  Llegó al Real Madrid el mediático Queiroz, y al poco tiempo se marchó de una patada, también propinada por el «Ser Superior», Valdano y Butragueño.  Y ahí, en plena Galaxia, se inició el despropósito y la decadencia madridista. El siguiente en marcharse fue el «Ser Superior», abrumado por su fracaso.  Y con él, Valdano y Butragueño, después de firmar sus finiquitos.

Unas elecciones nada edificantes, llevaron a Ramón Calderón a la presidencia del Real Madrid. Fue un mal presidente en lo social y mucho mejor que Florentino en lo deportivo, si bien capituló ante Mijatovic y Raúl deshaciendo el fichaje de Villa, que ya estaba cumplido y apalabrado. Años más tarde, el «Ser Superior», al que recibimos los madridistas con los brazos abiertos y la esperanza de que no volvería a caer en los errores pasados, renunció a Villa por unos pocos millones de euros. Unos pocos que se convirtieron en muchos, cuando Valdano recomendó a Benzemá.

Del Bosque ya había sustituido a Luis Aragonés como seleccionador español.  Una sustitución difícil, por cuanto Luis había llevado a la Selección al triunfo en la Eurocopa. Mantuvo el equipo de Luis, lo enriqueció con su sabiduría, y consiguió para España el sueño del Campeonato del Mundo. Un bloque perfecto, una armonía perfecta, y un señor del deporte que ha dejado en Sudáfrica el ejemplo de su señorío. No era mediático, según el trío de Pérez.
Calderón cayó.  Mijatovic cobró el finiquito después de oponerse al fichaje de Swansteiger, que lo ofrecían a saldo. Lo de Villa fue imperdonable, pero el Real Madrid contrató a Higuaín, Robben, Sneijder, y firmó la opción de compra de Cristiano Ronaldo. La esperanza en Florentino se desvaneció cuando el madridismo se apercibió de su empecinamiento en rodearse de los que tan mal le rodearon. Del Bosque se mantuvo en silencio, como un señor, viendo el fracaso de los que le siguieron por la puerta de salida.

Y hoy, en plena euforia, vemos los resultados. El entrenador poco mediático es el seleccionador del equipo campeón del mundo.  Y en una buena medida, gracias a él.  Robben y Sneijder han destacado sobremanera en la selección de Holanda.  Ni Pérez ni Valdano aceptaban jugadores de la época de Calderón.  A Higuaín lo mantuvieron en la pena, hasta que los números aplastaron sus resquemores. Raúl, el que destrozó con Mijatovic lo de Villa, fue echado de la Selección por Luis y no recuperado por Del Bosque. Gracias a su ausencia se recuperó la armonía y España ha ganado la Eurocopa y el Mundial. ¿Qué han hecho Florentino y Valdano desde que expulsaron injustamente a Del Bosque en la primera etapa? Han fichado a Di María. Di María, madre mía. Vicente es tan señor que ha convertido su herida en sonrisa.  Ya es mediático.  Pero también es tarde.

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