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«El nazismo fue la mafia alemana»

Volker KutscherProfesión: periodista y escritor.Nació: en Lindlar (Alemania) en 1962. Por qué está aquí: acaba de publicar «Sombras sobre Berlín». (Ediciones B)

 
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-Un detective pululando en los bajos fondos de la Alemania prenazi... ¿Qué encuentra?
-Una gran contradicción. En esos momentos en Berlín la delincuencia organizada mandaba en la noche y se disfrutaba de una gran libertad sexual y relajación de las costumbres, pero...

-Sorpréndame.
-Los alemanes no estaban acostumbrados a la libertad; tampoco estaban acostumbrados a la democracia. Tenga en cuenta que la mayoría de los alemanes no eran demócratas: eran comunistas, fieles al kaíser, fascistas o nacionalsocialistas. Berlín era una fiesta, sí, pero la disfrutaba muy poca gente.

-Y mientras, el ascenso imparable de Hitler.
-¿Qué quiere que le diga? Yo sigo perplejo. No tengo palabras para explicar cómo un país como Alemania, civilizado, podía avanzar de esa forma hacia una dictadura que superaba todos los niveles de violencia y brutalidad conocidos hasta ese momento.

-El protagonista de su novela, Rath, incluso los menosprecia.
-Normal, es que en 1929... ¿Quién se iba a creer que Hitler y los nazis iban a ocupar el poder? De todas maneras mi personaje es un cínico.

-Ese cinismo describe muy bien el estado anímico de Alemania en esos años.
-Sí, la crisis económica había convertido a los alemanes en unos cínicos y unos descreídos. Se desprendieron de todos los valores. No respetaban nada. Era una sociedad enferma.

-Y tomaron de su propia medicina con Hitler.
-Mire, pensaron: «Tampoco nos va a ir peor con la dictadura que pretende imponer Hitler». Pues sí y mucho. Además durante sus primeros años de mandato logró muchos éxitos económicos y políticos. Estoy seguro de que muchos de nosotros también nos hubiéramos corrompido por el nazismo. No soy tan ingenuo.

-Uno de sus éxitos, usted lo cuenta en su libro, es que desmanteló al crimen organizado.
-Sí, por ejemplo se enfrentó e ilegalizó a los sindicatos, que eran unas verdaderas mafias. Mussolini hizo lo mismo en Italia: desactivó a la mafia, que podría haber sido su gran enemiga.

-Bueno, ellos no eran mucho mejores.
-No. Con el nazismo y el fascismo los delincuentes subieron al poder. El nazismo tenía una estructura delictiva. Se convirtió en una mafia, con su propio código de honor. Se podría decir que las SS estaban al mando del Padrino, que no era otro que Hitler.

-¿Siguen los alemanes avergonzados por ese pasado?
-No nos gusta, pero, evidentemente, las nuevas generaciones no se sienten ni culpables ni están acomplejadas.