Beirut

Zapatero visita por sorpresa a las tropas españolas destacadas en Líbano

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, inició hoy una visita por sorpresa a las tropas españolas desplagadas en el marco de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) con una primera escala en el Aeropuerto Internacional de Beirut, donde fue recibido por el primer ministro del país, Fouad Siniora.
Se trata de la segunda visita del jefe del Ejecutivo a un contingente militar español en el exterior, tras el viaje que realizó a Afganistán en diciembre de 2005 con el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Angel Moratinos y el entonces titular de Defensa, José Bono. 
Zapatero partió con destino a Líbano esta madrugada, a las 4.00 horas, desde la Base Aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), a bordo de un avión Airbus 310 de la Fuerza Aérea española. Acompañado por el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, y el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), general de Ejército Félix Sanz Roldán, el jefe del Ejecutivo aterrizó en Beirut a las 9.10 horas y fue recibido por el ‘premier' libanés, con quien mantuvo un breve encuentro en la sala de autoridades del aeródromo.
Rodríguez Zapatero elogió la labor de las tropas españolas en favor de la paz, que, dijo, hace grande a España, a las Naciones Unidas y a los ideales de democracia y libertad.
«La paz es la tarea», manifestó Zapatero antes de compartir una comida con los soldados y oficiales en la base Miguel de Cervantes, donde está destacada la mayoría de los 1.100 efectivos que trabajan en el Líbano en una misión «digna y ejemplar».
El brindis estuvo en esta ocasión dedicado al Rey, a quien Zapatero felicitó en su setenta cumpleaños «en nombre de todos los servidores de España». 
El «por el Rey» fue seguido de un espontáneo «viva España» gritado por un soldado y coreado por todos los comensales. 
Zapatero resumió su mensaje a las tropas con dos palabras, «reconocimiento y agradecimiento», por la labor que desempeñan en favor de la paz, una tarea que exige «compromiso, entrega, sacrificio y estar lejos de los seres queridos».
El jefe del Ejecutivo español mostró su satisfacción por la profesionalidad de las tropas españolas, «un referente ya para todos los Ejércitos y para todos los países». «Me siento muy orgulloso de cómo representáis la bandera que portáis en vuestros brazos», recalcó Zapatero, quien no olvidó el alto riesgo que en ocasiones conlleva la misión. 
Recordó así, con sus nombres, a Juan Carlos, Jonathan, Jeyson, Manuel David, Jefferson y Yhon Edisson, los seis soldados que perdieron la vida el pasado 24 de junio cerca de la localidad Jiamen, en un «ataque premeditado» contra el vehículo blindado en el que patrullaban. 
Eran «seis soldados valientes, dignos y les arrancaron su vida», apuntó Zapatero, antes de decir que siempre estarán presentes quienes mueren por la defensa de la paz, la libertad y la seguridad.
A su juicio, la tarea de las tropas españolas es la paz para el Líbano y para Oriente Próximo, «de la que depende en buena medida la paz en el mundo, la estabilidad y la reducción del terrorismo internacional».
Zapatero se mostró convencido de que los soldados españoles dejarán huella en el Líbano, porque contribuirán a que el horizonte de la región sea de estabilidad y progreso; y aseguró a los militares presentes en la base que pueden ya sentirse orgullosos porque han abierto «puertas de esperanza» a muchos libaneses. «Aquí hacéis grande vuestra misión; hacéis grande vuestro país, España; hacéis grandes a Naciones Unidas; hacéis grande el ideal de la democracia y la libertad», subrayó.
La Brigada de Infantería Mecanizada Extremadura, con base en Botoa (Badajoz), es la unidad que lidera en esta rotación el destacamento español en Líbano y es la primera brigada pesada del Ejército de Tierra que asume esta responsabilidad.
España mantiene desplegado desde otoño de 2006 un destacamento de 1.100 militares al frente del Sector Este de la FINUL. El grueso de las tropas se concentra en la Base Miguel de Cervantes, situada en Marjayún, y al frente de varios puestos de observación distribuidos en la zona oriental de la denominada ‘línea azul', que marca la frontera con Israel. El contingente español se completa con varios oficiales destinados en el Cuartel General de la misión de Naciones Unidas en Líbano, situado en Naqura.
Amparada en la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la misión de los ‘cascos azules' se centra en garantizar el cumplimiento del alto el fuego entre Hezbolá y las Fuerzas de Defensa israelíes y en colaborar con el Gobierno libanés para que extienda su autoridad en toda la zona sur del país. Los soldados españoles se encargan además de realizar labores de desminado y asistencia sanitaria, entre otros cometidos.
Desde su llegada al país de los cedros, el contingente español ha desactivado más de 15.000 kilos de explosivo y municiones, ha desminado más de 400.000 metros cuadrados de terreno y ha sufrido seis bajas, los seis militares de la Brigada Paracaidista que fallecieron el 24 de junio de 2007 al ser alcanzado su vehículo blindado BMR por un coche bomba activado por control remoto.