Derechos Humanos

Rechazo a los homosexuales en Indonesia: “Nosotros solo queremos empleados normales”

La Fiscalía General del país asiático veta a este colectivo en una oferta de empleo público, un nuevo ejemplo de la discriminación “oficial” hacia ellos en todos los países de la zona

Un activista en defensa de los derechos de los homosexuales, en una imagen de archivo
Un activista en defensa de los derechos de los homosexuales, en una imagen de archivolarazon

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos de Indonesia ha denunciado este lunes el veto a los homosexuales por parte de la Fiscalía General de este país. La misma comisión ha dado a conocer que entre los requisitos para optar al puesto de trabajo está no tener "desordenes mentales, incluidos comportamientos sexuales desviados", entre otras condiciones, como no ser daltónicos, superar un cierto peso o llevar tatuajes o piercings.

"Nosotros sólo queremos a los normales. Todas las religiones siguen prohibiendo este tipo de actos", han dicho desde la Fiscalía, para quienes los nuevos empleados deben ser "duros y profesionales".

La respuesta de la Comisión Nacional por los Derechos Humanos en el país no se ha hecho esperar: "Todo el mundo debería poder optar a los mismos puestos de trabajo sin importar su orientación sexual o identidad de género", ha defendido uno de sus miembros, Beka Ulung Hapsara. En ese sentido, la defensora del Pueblo de Indonesia, Ninik Rahayu, ha calificado de "inaceptables" estos requisitos y ha pedido al Gobierno que revoque estas políticas de contratación "basadas en el odio".

Indonesia es el país del mundo con mayor número de musulmanes, los islamistas conservadores han ganado poder al tiempo que han aumentado las políticas de hostigamiento y represión contra la comunidad LGTB. La Policía incluso ha llegado a crear perfiles e identificado a clientes de los locales LGTB durante los últimos años en varias zonas del país. Aunque la homosexualidad no es un delito, salvo en la ultraconservadora provincia de Aceh, varios grupos religiosos llevan tiempo pidiendo al Gobierno que se prohíba por ley esta conducta sexual.

En este sentido, en una localidad del oeste de Sumatra se aprobó el año pasado un estatuto por el cual los homosexuales serán castigados con una multa de 70 dólares en caso de que su comportamiento pudiera causar "disturbios" o "alterar el orden público".

Por su parte, desde las organizaciones LGTB de Indonesia se ha denunciado un aumento de los casos de acoso y persecución contra personas de esta comunidad. Han alertado de que entre 2006 y 2017 han registrado más de 1.800 situaciones de discriminación y violencia contra ellos.

Colin Stewart, periodista y director del blog especializado 76crimes.com, afirmó recientemente que la represion en el archipiélago va en aumento, al tiempo que crecen las redadas y el acoso en diferentes partes del país. El caso más extremo se da en la zona de Aceh, donde se ha adoptado formalmente la sharia, la ley islámica en su versión más estricta. En esta provincia las relaciones del mismo sexo son castigadas con penas que van desde la prisión hasta palizas y humillaciones públicas. Indonesia se suma así a la lista de países del sureste asiático donde la homosexualidad es perseguida, como Malasia, Myanmar o directamente declarada ilegal y castigada con penas de prisión o muerte como es el caso de Brunei.

El de Taiwán es desde mayo de 2019 el único Gobierno de la región del suroeste asiático que reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo y países sin una legislación punitiva hacia los colectivos LGTBI, como Tailandia y Vietnam, están dando pasos hacia leyes de igualdad, aunque la realidad en ambos es que sigue habiendo discriminación, fundamentalmente en el mercado laboral. En Tailandia persisten las barreras que bloquean al colectivo de trabajos bien remunerados y de alto estatus, o incluso algunos empleos de carácter ordinario, según afirma el diario "The Bangkok Post".

En Japón, uno de los países más desarrollados del mundo, la realidad no es muy distinta. El país no reconoce la unión entre parejas del mismo sexo y no existe una legislación que garantice la igualdad de los colectivos LGTBI, como denunciaron a principios de año una pareja de lesbianas japonesas que decidieron casarse en los 26 países del mundo donde las uniones entre personas del mismo sexo están legalizadas.

Según el último informe de sobre la homofobia en el mundo, publicado en marzo de 2019 por la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILDA), aún existen 68 Estados reconocidos por la ONU, donde las relaciones entre personas del mismo sexo están penadas por la ley, la mayoría de ellos repartidos entre los continentes de Asia y África. Asimismo, cita que existen restricciones a la libertad de expresión en temas relacionados con la orientación sexual, identidad de género, expresión de género y características sexuales en otros 31 países.