Biden - Sanders, el gran dilema

“La pugna entre las dos almas del partido demócrata, una fiel a la igualdad de oportunidades y otra atenta a la desigualdad de realidades”

Biden campaigns in Oakland on Super Tuesday
Joe Biden 04/03/2020 ONLY FOR USE IN SPAINGabrielle Lurie Gabrielle Lurie

El gran dilema de escoger entre el liberalismo o el progresismo. La eterna cuestión contemporánea de comprender las limitaciones de las reformas y los límites de las revoluciones. La pugna entre las dos almas del partido demócrata, una fiel a la igualdad de oportunidades y otra atenta a la desigualdad de realidades. La duda sobre la mejor manera de derrotar a Donald Trump, si con las armas de la experiencia y la globalización o con las del frentismo ideológico. La contradicción de buscar el voto de los jóvenes y el de las minorías proponiendo a dos septuagenarios blancos.

El supermartes y las primarias en su estado más puro. Los compromisarios demócratas de 14 estados y, los candidatos salientes, han decidido apostar por una lucha sin cuartel entre el mejor colocado de entre los centristas moderados, Joe Biden, y el mejor posicionado entre los progresistas airados, Bernie Sanders, de momento cuasi socialistas, pero cuando toquen poder si lo tocaran, ya veríamos a ver cuánto. El populismo es demagógico, esto no parece tener contestación en nuestros tiempos.

La victoria de Biden en 9 de los 14 estados, Texas entre ellos, ha contenido la ola informativa propagadora de la llegada de un nuevo tiempo para los demócratas en el cual la sociedad volvería a ser repensada para obtener un resultado distinto y progresista: todos ultra verdes, todos identificados con un colectivo, todos no ricos. Pero el mensaje que se infiere de los resultados del supermartes es que el partido demócrata ha optado, como casi siempre, por las dos opciones posibles, una más centrada y otra más izquierdista. Y para representarlas, ha escogido a dos candidatos clásicos, uno con experiencia de gobierno y en asuntos exteriores y el otro con experiencia política y un compromiso social y crítico contrastado. La ola populista, que quería vencer a Trump con el mismo lenguaje, ahora se ha convertido en una marea mucho más cristalina.

Sanders se enfrentó a Hillary Clinton en las primarias de 2016, poniendo de manifiesto la existencia de dos corazones en el alma demócrata. Biden también lo había hecho en las elecciones de 2008, como ticket electoral de Obama. Los resultados de este supermartes confirman que los demócratas han optado por la experiencia para vencer a Donald Trump. Han olvidado la efervescencia de la super izquierdista Warren y la independencia del supermillonario Bloomberg. Han desechado por inexpertos a Buttigieg y a Klobuchar. Y finalmente se han planteado el verdadero dilema de esta campaña: si la política tradicional puede vencer al populismo, o no

José María Peredo. Catedrático Comunicación y Política Internacional de la Universidad Europea de Madrid