“Este virus no entiende de fronteras, solo de malos y buenos gobiernos”

Antonio López-Istúriz, secretario general del Partido Popular Europeo y eurodiputado, asegura a LA RAZÓN que “hay un problema de coordinación. Algunos países son totalmente inconscientes de la gravedad y piensan que a ellos no les va a ocurrir”

En plena pandemia, el mayor desafío para Europa desde la Segunda Guerra Mundial, Antonio López-Istúriz, secretario General del Partido Popular Europeo y eurodiputado responde a las preguntas de LA RAZÓN desde Bruselas.

-¿Cómo está lidiando el PPE con el resto de países que tienen menos casos de Covid-19?

-Se está dejando claro a los partidos de los estados miembros que este virus no entiende de fronteras, que solo entiende de malos y buenos gobiernos; que hay que colocarse en el lado correcto en la gestión de esta crisis que consiste en tomar las medidas adecuadas y en el momento adecuado.

La labor del PPE está siendo la de coordinar los esfuerzos en nuestra familia política, allá donde estamos en el gobierno o en la oposición. No es tarea fácil puesto que, como pasa con las Instituciones europeas, nadie se quería coordinar al principio y todos actuaban a su aire. Empiezo a detectar mayor voluntad de coordinación tanto en los partidos como en las Instituciones y espero que avance lo más rápido posible.

-¿Es un problema de coordinación o de falta de solidaridad?

-Creo que es más bien primero, un problema de coordinación. Hay países donde la crisis del coronavirus no ha afectado todavía de la misma manera y son totalmente inconscientes de la gravedad de lo que está ocurriendo y piensan que a ellos no les va a pasar. Es tarea nuestra hacerles ver que esto afecta a todos.

Es parecido a lo que ha pasado en Galicia. España es como una micro Europa con sus regiones. En Galicia, su gobierno autonómico tuvo un gesto de enorme solidaridad trasladando a Madrid once respiradores donde son tremendamente necesitados y, sin embargo, reciben ataques por parte de la oposición preguntando que porqué los han prestado. ¿Es solidaridad o falta de ella? Pues trasladémoslo al panorama europeo. Las instituciones europeas están haciendo un ingente esfuerzo para que esto no ocurra en el traslado de material sanitario y, por ejemplo, alimentos, con los famosos corredores verdes para que ningún camión tenga que esperar en la frontera trasladando estos bienes que son tan necesarios.

-¿El coronavirus está poniendo a prueba la eficacia de la UE y su unidad?

-Esta crisis, que es distinta y de una enorme gravedad, comenzó de la misma manera que todas las crisis, con una respuesta absolutamente descoordinada de los estados miembros. Siempre, históricamente, se ha comenzado así y se ha terminado con una mayor voluntad de coordinación visto los errores cometidos. Esperemos que no tengan que ver muchos errores para que sean conscientes de la fundamental coordinación para conseguir cuanto antes la apertura de las fronteras y poder poner en marcha todos los mecanismos económicos por lo menos dentro de la UE. Hay la sospecha de que tardará mucho en abrirse las fronteras de la UE al exterior porque muchos países están falseando sus datos sobre la expansión de la pandemia.

-¿La UE era solo una unión económica?

-Esta unión tiene pocos años de existencia y está aún lejos de ser una auténtica Unión Europea y, cuando hay un problema, cada país sale con soluciones nacionales a la carta, que perjudican a otros países de la Unión. Es labor de la UE intentar coordinar y actuar para que estas cosas no sucedan. En 2006 un comisario europeo, Michael Barnier –actual negociador del Brexit-, propuso un paquete de medidas sanitarias para actuar en caso de emergencia sanitaria como la de ahora y fue rechazada taxativamente por el Consejo Europeo; es decir, por los gobiernos de los estados miembros. A ver si con la próxima medida que se proponga desde Bruselas en este sentido van a tener el mismo coraje de rechazarla desde los estados miembro; yo calculo que no.

Más efectos “Brexit”

-Italia es uno de los países que más está sufriendo la pandemia, también es uno de los más euroescépticos... ¿Reforzará nuevas salidas de la Unión?

-Si no actuamos, evidentemente sí. Es labor de Bruselas convencer a ciertos países reticentes, como pasa con algunos partidos de la oposición en el Parlamento de Galicia que tampoco demuestran la misma solidaridad con el conjunto del país, para que el lector entienda. Este es un asunto que vas más allá de la propia solidaridad, que pone en juego la supervivencia del proyecto que nos une. Si no se toman medidas ganarán los euroescépticos y los populistas y perderemos nuestra fuerza en el mercado global, quedando desamparados ante potencias como China, Rusia, India o Estados Unidos.

-¿Pero puede haber más intentos de salida de los estados miembros?

Precisamente Reino Unido está demostrando que el Brexit no le exime de cometer errores como el que ha hecho el primer ministro Boris Johnson, retrasando la reacción en Reino Unido que ha provocado una extensión de la pandemia. El Brexit tampoco demuestra haber dado más inteligencia al gobierno como se ha demostrado. Y digámoslo claro, el Brexit todavía no se ha producido, de haberse producido, Reino Unido estaría aislado de recibir los bienes de primera necesidad desde Europa que en este momento le están llegando, o ¿de dónde creen ustedes que viene la fruta que llega a las mesas británicas?

“Imponerse” a Merkel

-El presidente del Gobierno pidió a la UE “pruebas de compromiso con España”. ¿Se corre el riesgo de eludir responsabilidades y echárselas todas a la Unión?

-Desgraciadamente corremos el riesgo de un gobierno que demuestra división en muchas acciones, falta de coordinación interna en España y de que intenten utilizar un mensaje antieuropeo para tratar de cubrir las propias faltas. Es un clásico en la política europea; cuando algo va bien el mérito es mío y cuando va mal la culpa es de Bruselas. Este cuento está muy visto.

-¿La UE está actuando a la altura de la crisis en la que estamos?

-La UE está intentando estar a la altura. Quienes no están a la altura son los gobiernos de esta Unión Europea. Lo que tiene que hacer Pedro Sánchez es imponerse a la canciller Ángela Merkel y al primer ministro Mark Rutte en estas circunstancias de emergencia nacional, pero me temo que el excesivo buenismo y debilidad del socialismo en las negociaciones europeas en el pasado hacen muy difícil que el holandés y la alemana se tomen en serio a este gobierno.

-¿Le ha sorprendido que Alemania haya ofrecido a España e Italia una ayuda de “baja intensidad”?

-Normalmente en estas crisis, la reacción siempre es tardía y al principio, de falta de visión y de falta solidaridad por parte de algunos estados miembros. Luego se va rectificando. Será muy importante el rol que juegue la Comisión Europea para poner coto a este tipo de actitudes. Espero y deseo de esta Comisión Europea una clara defensa de los “coronabonos”.

-¿Pero no será demasiado tarde cuando? ¿Europa siempre llega tarde a todo?

-Estamos ante una crisis de la que todos somos lógicamente conscientes, a todos nos está tocando, es una realidad dramática y conviene por parte de todos ponerse de acuerdo ante la gravedad de este asunto. Quienes llegan tarde a todo son los gobiernos que componen la UE y que han sido elegidos democráticamente por los ciudadanos europeos. Espero que ante la gravedad de lo que está ocurriendo, por una vez abandonen sus diferencias y se pongan de acuerdo. En cuanto lo hagan, las Instituciones europeas funcionarán como un reloj.

-¿El gobierno o alguien les ha pedido ayuda al grupo PPE para interceder bien con Merkel?

-No, pero los socialistas nunca lo han hecho, ni en la oposición ni en el gobierno. Se les llena la boca con Europa pero luego ponen la ideología por delante de la efectividad. Hace una semana Pablo Casado tuvo una videoconferencia con la dirección del PPE en la cual demandó la solidaridad y la coordinación europeas necesarias para nuestro país. Pero Casado está en la oposición; debería ser el presidente del Gobierno quien intentara buscar el máximo consenso sin ideologías, pero entiendo que con este gobierno esto es muy complicado.

-China es la única que parece que se muestra a ayudar a España. ¿Es una campaña de propaganda, es solidaridad? ¿Cómo lo valora?

-Lo que se olvidan o no se sabe es que la UE contribuyó con 56 toneladas de ayuda humanitaria y sanitaria a ayudar a China en el mes de diciembre, pero eso nadie lo ha publicado. China está respondiendo a una solidaridad que los europeos ya habíamos tenido con ellos pero que había pasado totalmente desapercibida como pasa con todas las noticias europeas positivas. Tampoco olvidaré fácilmente que el régimen chino ocultó durante un precioso tiempo la información sobre este virus. Dicho esto, por supuesto, aplaudo y agradezco la solidaridad que está demostrando.

-¿En Europa existe también un choque ideológico?

-No, no existe ese choque ideológico en Europa, existe en el Gobierno de España. El vídeo del PSOE de Madrid atacando al PP de una forma tan repulsiva y feroz muy en la línea de los dóberman del pasado, no se ha visto corrrespondido con la misma actitud por parte del PP. Ese tipo de episodios reflejan una actitud sectaria que no es adecuada para combatir este virus. Esperemos que este sea el último episodio porque con esto, con razón, los ciudadanos acusan a los políticos de estar a lo suyo y no a lo que hay que hacer, que es la gestión de esta crisis.

En Bruselas no se hacen estas diferencias ideológicas ante esta crisis y he estado en contacto con colegas del Partido Socialista Europeo y de otros partidos. Por cierto, no veo a nadie que exija a Ciudadanos que haga cambiar de posición al primer ministro de Holanda, el liberal Rutte, de su misma familia política. El otro día escuché a Jordi Cañas criticar al “premier” holandés. En vez de perder el tiempo criticando en los medios españoles al holandés, haría bien en estar presionándoles en toda línea como hacemos nosotros con los alemanes en el PPE.

-¿Se ha criticado los actos multitudinarios del 8-M con el coronavirus acechándo?

-Ahora mismo en Bruselas, las Instituciones trabajan para solucionar la crisis. Las posibles acciones penales e investigaciones sobre mala gestión quedan para el futuro. Pero me constan los más de diez anuncios que se hicieron desde la UE a España sobre este asunto antes del 8-M. El por qué no se hizo nada deberá ser explicado en tiempo y en forma.

-¿La UE es una quimera?

-La UE siempre ha sido una quimera de futuro. Estamos en un proceso de construcción, la UE no está completada y no tiene el poder que se le atribuye. El poder lo tienen los estados miembros. Sucesivas crisis han enseñado que la cesión de más competencias es muy saludable y solidaria, pero los estados se resisten. Es el mismo esquema. Si no se ponen las pilas y se actúa conjuntamente desapareceremos del orden mundial y no podremos competir con China, EE UU, Rusia, India...