Trump firma una orden ejecutiva para limitar las agresiones policiales tras la muerte de Floyd

El presidente de EE UU defiende a la Policía: “Sin ellos hay caos, sin ley hay anarquía, sin seguridad hay catástrofe”

Donald Trump ha anunciado una orden ejecutiva para tratar de corregir los problemas de comportamiento policial y el uso excesivo de la fuerza. El anuncio, televisado desde los jardines de la Casa Blanca, bebe de un documento entre cuyos arquitectos parece figurar Jared Kushner, yerno del presidente y marido de Ivanka Trump.

Aunque sus adversarios sostienen que la orden se queda muy lejos de las aspiraciones de los reformadores, lo cierto es que atienden a algunas reivindicaciones largo tiempo aplazadas.

La primera y más llamativa es el compromiso de crear una base de datos a nivel nacional con los nombres y los casos de todos los agentes de Policía que hayan sido sancionados en algún momento por el uso excesivo de la fuerza. Hace muchos años que los investigadores en violencia urbana y no pocos políticos reclaman números más consistentes y accesibles. La naturaleza federal del país, y el enorme número de cuerpos de Policía locales, no menos de 17.000, ha supuesto a menudo una insalvable a la hora de compilar la información.

La segunda cuestión, también importante, tiene que ver con el compromiso de derivar a los profesionales de la salud de las llamadas de emergencia relacionadas con casos de enfermedades mentales. «Tenemos que encontrar un territorio común», ha dicho Trump, pero me opongo por completo a los intentos de dejar de financiar y disolver nuestros departamentos de Policía».

El gesto, largo tiempo reclamada por algunos de sus aliados políticos, llega después de autodefinirse repetidamente como el presidente de la “ley y el orden” y de posicionarse frente a las principales reclamaciones y exigencias de los manifestantes.

«Los americanos saben la verdad. Sin Policía hay caos, sin ley hay anarquía y sin seguridad hay catástrofe».

Tiene razón Trump cuando afirma que las denuncias de racismo sistémico en los tiroteos protagonizados por la Policía carecen de base fáctica. Pero miente al asegurar que el racismo es prácticamente anecdótico en la Policía o, por ende, en el resto de la sociedad. Y tampoco enfrenta el problema de la violencia a nivel nacional, en un país con cifras por muertos de arma de fuego, incluidos cientos, blancos y negros, a manos de la Policía, impensables en el resto de naciones desarrolladas.

De mar de fondo, en los días de la retórica más dura pero también hoy, resuena la elocuencia nixoniana y esa mayoría silenciosa a la que apelaba el presidente Nixon.

“Ley y orden”, reclamaba hoy mismo en Twitter Trump, justo antes de dirigirse a la nación. De todas formas el peso real de los cambios deberá de llegar desde el legislativo, donde tanto los republicanos como los demócratas, tanto en el Congreso como en el Senado, preparan sus propios textos.

Es ahí donde pueden y deben esperarse las reformas más o menos profundas. Con esta reforma la Casa Blanca gana tiempo y trata de variar ligeramente el rumbo mientras intenta no enfrentarse con los sindicatos de Policía ni, mucho menos, decepcionar a parte de su electorado.