La matanza de Tulsa: ¿Que pasó en 1921 y por qué Trump reaparece en esta ciudad?

300 vecinos negros murieron a manos de blancos en uno de los episodios más sangrientos de la historia del país. El presidente dará allí su primer mitin desde el comienzo de la pandemia

El presidente Donald Trump regresa esta sábado a su gira de mítines con su primer gran acto de masas en Tulsa en el estado de Oklahoma, después del final de la cuarentena por la pandemia de coronavirus. El lugar elegido es bastante simbólico porque allí tuvo lugar una matanza de negros el 31 de mayo de 1921 que conmocionó al país y que se recuerda como uno de los episodios racistas más sangrientos del siglo XX en Estados Unidos.

El 31 de mayo de 1921 grupos organizados de blancos atacaron a los vecinos negros del barrio de Greenwood, conocido como Black Wall Street por tratarse de un distrito comercial próspero impulsado por la comunidad afroamericana. Un artículo de prensa fue el detonante de la matanza. En el periódico local, el Tulsa Tribune, se presentó una supuesta agresión cometida por un joven negro contra una mujer blanca en un ascensor que posteriormente se demostró falsa.

El artículo de prensa contaba la historia de esta manera: “Un repartidor negro que dio su nombre al público como Diamond Dick pero que fue identificado como Dick Rowland, fue arrestado en la avenida South Greenwood esta mañana por los oficiales Carmichael y Pack, acusado de intentar asaltar a una joven de 17 años, una ascensorista blanca en el edificio Drexel ayer temprano. Será juzgado en la corte municipal esta tarde por un cargo estatal. La niña dijo que notó al negro unos minutos antes del intento de asalto mirando hacia arriba y abajo del pasillo en el tercer piso del edificio Drexel como para ver si había alguien a la vista, pero no se preocupó en ese momento. Unos minutos más tarde, él entró en el ascensor y la atacó, arañándole las manos y la cara y rasgándole la ropa. Sus gritos llevaron a un empleado de la tienda de Renberg en su ayuda y el negro huyó. Fue capturado e identificado esta mañana tanto por la niña como por el empleado, según la Policía. Los inquilinos del edificio Drexel dijeron que la niña es una huérfana que trabaja como operadora de ascensor para pagar su ingreso en una escuela de negocios”.

Tras leer el artículo, los grupos de vigilantes blancos que se habían establecido meses atrás en algunos estados como Oklahoma, decidieron actuar por su cuenta. Pidieron al sheriff que les entregara al joven acusado de la agresión, pero no lo consiguieron. Ante el temor de que Dick Rowland pudiera ser linchado, grupos de afroamericanos acudieron a protegerlo a la cárcel.

Un primer disparo encendió la mecha de la confrontación entre ambas comunidades. Al amanecer, decenas de blancos rodearon el distrito de Greenwood y comenzaron a atacar e incendiar comercios y hogares. Hasta 35 inmuebles se vinieron abajo. Cuando la Guardia Nacional actuó, el Black Wall Street había sido arrasado.

Este episodio fue ocultado en los libros de historia. Dick Rowland fue puesto en libertad dos días después. La matanza se llevó por delante la vida de 300 personas, enterradas en una fosa común que según Los Angeles Times aún se está investigando. No fue hasta 1997 que una Comisión Estatal inició una investigación que presentó sus conclusiones en 2001. “Después de la masacre, tanto negros como blancos escondieron este episodio debajo de la alfombra”, asegura a la BBC Mechelle Brown, coordinadora del programa en el Centro Cultural Greenwood, que conserva la historia de Greenwood.

Este suceso ha quedado marcado en la comunidad negra de Estados Unidos como uno de los más sangrientos y espantosos actos de racismo en la historia del siglo XX del país. La Casa Blanca quería organizar su mitin este viernes en Tulsa, pero coincidía con el “Juneteenth”, un día para conmemorar el fin de esclavitud. Finalmente se decidió pasarlo al sábado.

Tulsa es actualmente una ciudad afectada por el coronavirus y con una tasa alta de desempleo, donde la brecha racial aún no ha sido cerrada. Aun no está confirmado que Trump vaya a recorrer algunos escenarios donde tuvo lugar la masacre, después de haber sido invitado por el gobernador del estado de Oklahoma.

Las autoridades han declarado en Tulsa un toque de queda parcial ante el temor a disturbios, mientras que Trump ha avisado que “cualquier manifestante, anarquista, agitador, saqueador o muerto de hambre de que no será tratado como en Seattle o Nueva York”.