Verano sangriento en Nueva York

Tras superar el zarpazo de la pandemia del coronavirus, la Gran Manzana se enfrenta a un aumento preocupante de los tiroteos y los robos

Vigil and Press Conference Against Gun Violence in New York
Centenares de zapatos que representan las víctimas de la violencia en la ciudad de Nueva YorkJUSTIN LANEEFE

El crimen en la ciudad de Nueva York ha conocido un repunte dramático en este último mes, justo después de haber contenido el zarpazo de la pandemia del coronavirus. Es muy pronto para determinar las causas, y mucho más para saber si se trata de una anomalía estadística o si se trata de un cambio de tendencia que llegará a afianzarse.

Lo cierto es que entre el 1 y el 30 de junio los tiroteos han aumentado en un 130,3% respecto al mismo periodo del año anterior, 205 tiroteos en 2020 frente a los 89 de 2019. Los robos en un 118%.

En la primera mitad del año el número de asesinatos ha crecido en un 23.1%, 181 en 2020 por 147 en 2019. Como dato positivo cabe añadir que las violaciones han disminuido en 21%. En opinión del comisionado de la Policía de Nueva York, Dermot Shea, «el fuerte aumento de los tiroteos y la violencia en Nueva York pone en riesgo a las personas inocentes y desgarra el tejido de la vida en nuestra ciudad. Los desafíos son grandes para un Policía enfrentada a las tensiones de provocadas por los profundos recortes presupuestarios, los cambios en el sistema de justicia penal y la pandemia internacional de salud».

Shea felicitó a sus agentes, sometidos a la máxima presión imaginable en estos últimos meses, con el coronavirus devastando la ciudad y las posteriores manifestaciones en protesta por la muerte de George Floyd. Criticados por los activistas, tironeados por las autoridades, con su comportamiento bajo la lupa y amenazados por los recortes presupuestarios los policías de Nueva York han «mostrado un compromiso inquebrantable con el ejercicio de una vigilancia justa y efectiva, que define a nuestra cuerpo y que es la que los neoyorquinos esperan y merecen».

En cuanto a la tentación de titular de forma apocalíptica conviene recordar que las malas noticias son siempre más atractivas que las buenas noticias, que rara vez generan titulares. Conviene incardinar repunte de la violencia en Nueva York en las líneas temporales a largo plazo, que sistemáticamente demuestran que la ciudad conoce los números de criminalidad más bajos desde hace décadas. Hasta el punto de que los 289 asesinatos registrados en 2018 constituyen el número más bajo en 70 años.

En 1943 Nueva York registró 201 asesinatos. Los números, tanto los de entonces como los de 2020, palidecen comparados con los 2245 asesinatos de 1990, los 2154 de 1991, los 1995 del año 92 o los 1826 del 81. Es posible que Nueva York conozca un verano sangriento. Y es seguro que conviene extremar la vigilancia. Pero antes de alarmarse en exceso conviene recordar los estíos de los setenta, ochenta y noventa.