¿Por qué Alemania controla los brotes y España no?: Estas son las claves

El Gobierno alemán ha creado un ejército de rastreadores formado por estudiantes que cobran más de 2.000 euros. Además, militares entrenan perros labradores para que puedan “oler” el coronavirus

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Las últimas semanas los alemanes han sido testigos y actores de cómo se producían varios brotes que se han diseminado por todos y cada uno de los estados del país, así como del control que las oficinas de sanidad, repartidas por las diferentes prefecturas, han sabido llevar a cabo, empleando a numerosos rastreadores, decretando cuarentenas y realizando tests masivos.

El aumento de las infecciones por coronavirus en el país, sin embargo y a pesar de todo, es “muy inquietante”, según aseguraba el Instituto Robert Koch el viernes. Ese día, dicha entidad comunicaba que en un solo día se constataron 815 nuevas infecciones. Hasta ese momento la media era de unas 500. Ayer sábado fueron 781 los nuevos casos registrados. En total ya son 204.000 los infectados y 9.100 los fallecidos desde el comienzo de la pandemia en el país.

Más de la mitad de los nuevos brotes se deben a infecciones registradas en los estados de Renania del Norte-Westfalia y de Baden-Württemberg. En la mayoría de los casos se trata de contagios producidos durante fiestas familiares, en actividades de ocio, en el trabajo y durante algún viaje. Este último motivo va en aumento, según aseguraba el Ministro de Sanidad Jens Spahn ante la prensa el viernes. El Ministerio de Exteriores publicaba una cifra el jueves, en la que aseguraba que en 184 casos viajeros que volvían a Alemania dieron positivo en un test desde mediados de junio.

Para el Ministro-Presidente de Sajonia, Michael Kretschmer, la segunda ola no es algo que vendrá, sino que ya es una realidad: “Ahora se trata de que las oficinas de sanidad puedan parar esa ola cada día”. Esa tarea estaría llevándose a cabo “increíblemente bien”, explicaba al diario Die Welt. Para el político de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), de Merkel, el sistema federal sería una de las claves, ya que esto permitiría “un manejo más preciso que en otros países más centralizados como Francia o Polonia”. De ese modo, en este momento hay estados en los que, por ejemplo, los bares permanecen cerrados como en Baviera, mientras en otras como Berlín ya llevan varias semanas en funcionamiento.

Cientos de estudiantes trabajan de rastreadores

Después de informar a la oficina de sanidad de una infección se pone en marcha el sistema de rastreamiento de contactos de los contagiados. Llaman a todas las personas que hayan estado en contacto con el infectado hasta los dos días antes de la infección. De media contactan a unas 40 a 100 personas por infectado. Los trabajadores juegan un papel fundamental, asegura el Ministerio de Sanidad en su web: informan, decretan la cuarentena de dos semanas y llevan a cabo los tests. También tienen la función de garantizar que la persona no infectada tenga la posibilidad de aislarse en su domicilio y, en caso de convivir con otras personas y que dicho aislamiento no sea posible por motivos de espacio, de buscar un alojamiento alternativo.

La probabilidad de contagio con la que trabajan estas oficinas es medida de la siguiente manera: cuando una persona infectada se encontró con otra persona en un cuarto cerrado al menos 15 minutos y no se mantuvo la distancia de 1,5 metros, si hubo tos, besos o estornudos se considera como “crítico” y la probabilidad de contagio como “muy alta”. Estos son los contactos que en un primer momento se tratan de esclarecer.

Las oficinas de sanidad trabajan también con las listas de datos de restaurantes y otros establecimientos que han de recogerse desde que en el inicio de la desescalada en mayo se decretase su introducción. Estas listas, que han sido criticadas por defensores de la privacidad de datos porque en muchos casos son abiertas y otros comensales pueden leer datos personales o porque han sido utilizadas por la policía para investigar crímenes, son fundamentales para perseguir la enfermedad.

Un ejemplo: El pasado 10 de julio en una cena en un restaurante berlinés situado bajo la famosa torre de la televisión se infectaron diez personas. Gracias a las listas, la oficina de sanidad está contactando al resto de comensales, enviándoles a casa a guardar la cuarentena e informándoles de los posibles síntomas de la enfermedad Covid-19. Lo que parece claro es que el país ha estado realizando cientos de miles de tests desde muy pronto y estas oficinas jugaron un papel fundamental.

Incluso para la presa alemana resulta difícil concretar cuántas personas trabajan en el país en esta tarea. Hay unas 400 oficinas de sanidad y dependen de los respectivos estados en los que se encuentran. Una investigación del semanario Die Zeit de finales de junio, a la cual respondían unas 120 de estas entidades, llegaba a la conclusión de que, según sus responsables, a buena parte de ellas les faltaría financiación.

La cuestión fundamental de dónde se contagió una persona fueron capaces de determinarla en alrededor de la mitad de los casos. Asimismo aseguraban que al principio de la pandemia casi todos los casos se pudieron seguir con mucha facilidad pero alrededor de abril ya les resultaba más difícil determinar el origen de las infecciones.

A mediados de abril un reportaje de la televisión pública destapaba el caos en las oficinas de sanidad, en las que al parecer el personal estaba sobrepasado en un 60% de los casos con el número de infecciones y su seguimiento. Por esas fechas se decidió a nivel nacional que debería haber al menos cinco trabajadores para esta tarea por cada 20.000 habitantes para mantener la epidemia bajo control.

El Instituto Robert Koch impulsó entonces la figura del “scout de contención” y creó 500 puestos de trabajo dirigidos a estudiantes que apoyarían a las oficinas de sanidad. Con un salario bruto de 2.325, fueron repartidos por los puntos más calientes del país con la tarea de rastrear los contactos de los infectados.

Allí donde se produce un llamado “Hotspot” trabajan no solo estos jóvenes junto a los funcionarios de sanidad, sino que otros trabajadores de la administración son asimismo movilizados de su puesto de trabajo para realizar esta importante tarea de contención: bibliotecarios, pedagogos, maestros... La mayoría de ellos están de baja por no poder trabajar debido a pertenecer a grupos de riesgo y, de este modo, con el trabajo de oficina no se ven expuestos y la administración tiene trabajadores disponibles.

En muchos casos, el control de la enfermedad no se queda ahí, sino que las autoridades siguen investigando para conocer mejor el virus. En el caso del famoso matadero de Gütersloh, en Renania, en el que se infectaron unas 2100 personas, los científicos han podido determinar a posteriori que el primer contagio se produjo a raíz del contacto con una persona infectada que trabajaba en el matadero de otra empresa. La rápida expansión del virus se habría debido a un llamado “supercontagiador”. Además, las condiciones climáticas de la fábrica habrían facilitado la extensión del virus en las salas hasta 8 metros de distancia.

Tests a la vuelta de las vacaciones

Los ministros de Salud de los diferentes estados alemanes tomaron el viernes por la tarde la decisión de permitir a todo el que venga de un viaje en avión poder hacerse un test gratuito a cargo del presupuesto de sanidad. Los tests se podrían realizar en el aeropuesto o en la consulta del médico durante las 72 horas siguientes al viaje. El Ministro de Sanidad quiere que estos tests sean obligatorios para viajeros que vuelvan de “zonas de riesgo”, como es el caso de Luxemburgo en este momento por tener más de 50 infecciones activas por cada 100.000 habitantes. En ese caso, los viajeros están obligados a personarse en Sanidad y realizar una cuarentena bajo pena de multas.

Otras medidas por las que las autoridades han apostado para controlar la pandemia, como la aplicación móvil “corona warn app” han quedado en entredicho. El diario sensacionalista Bild publicaba el viernes que esta aplicación, que te avisa de si estuviste cerca de un contagiado, no habría estado funcionando durante semanas en el móvil de miles de usuarios con un determinado sistema Android.

El gobierno, que presentó esta aplicación como “la mejor del mundo”, quedó aún más en evidencia cuando otra investigación de la televisión pública aseguraba que también en los iPhone la aplicación había dado problemas durante semanas sin que los usuarios lo supiesen. Los desarrolladores de SAP y de la Deutsche Telekom han admitido los errores y esperan corregirlo “cuanto antes”.

Otras aplicaciones creadas para controlar el flujo de turistas en las playas también dieron problemas, en este caso porque en algunos lugares la cobertura telefónica y de datos es muy deficiente o inexistente.

Por otro lado, los esfuerzos por mantener a raya el virus continúan en otra dirección y ahora el ejército está entrenando a perros labradores en Coblenza para que puedan “oler” el virus. Junto con la Fundación de la Universidad de Veterinaria de Hannover han realizado un estudio con resultados muy alentadores: en una semana son capaces de entrenar a los perros para que localicen pruebas con el virus, con una tasa de aciertos de un 94%. Las pruebas utilizadas habían sido neutralizadas para no provocar contagios en los perros y sus entrenadores. La Ministra de Defensa Annegret Kramp-Karrenbauer visitaba el viernes este centro del ejército, interesada por los avances en dicha dirección. El mayor reto es ahora, por cuestiones de seguridad, al parecer, entrenar a los perros con coronavirus vivos.