Decepción entre los colonos y críticas palestinas al acuerdo entre Israel y Emiratos

La derecha israelí critica a Netanyahu por violar su promesa electoral de anexionar parte de Cisjordania. La ANP acusa a EAU de romper el consenso árabe y Teherán habla de «estupidez estratégica».

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El éxito diplomático de Benjamin Netanyahu de establecer relaciones entre Israel y Emiratos Árabes Unidos (EAU) contrasta con el rechazo de la derecha israelí, que condena el precio que tendrá la normalización: la suspensión de la anexión de partes de Cisjordania. Los colonos expresaron ayer su «decepción» con el Gobierno, al tiempo que los palestinos mostraron su descontento en las calles de Cisjordania y Gaza, en su caso desilusionados con EAU por romper el consenso árabe de no oficializar relaciones antes de un Estado palestino.

La supeditación de la normalización de las relaciones a la suspensión de la anexión, aceptada por la Casa Blanca aun siendo quien propusiera esta medida en su Visión de Paz y Prosperidad en enero, muestra cómo la cuestión palestina sigue en el núcleo del nuevo mapa regional.

«Aplazar la soberanía por un período de tiempo indefinido es un error histórico», declaró el presidente del consejo de asentamientos israelíes de Binyamin, Israel Gantz, sobre el acuerdo calificado como «histórico» por el «premier» Netanyahu.

Éste prometió en las tres campañas electorales del último año extender la soberanía israelí a parte del territorio ocupado de Cisjordania y enarboló un acuerdo de coalición con su socio Benny Gantz que iniciaría la anexión el 1 de julio, fecha que fue aplazada sin más explicación. Ayer la anexión ha sido nuevamente pospuesta, pero Netanyahu insistió en que «sigue estando sobre la mesa» pese a que esto supuso contradecir al presidente Donald Trump, que la dio por zanjada.

«Hemos priorizado la paz sobre la soberanía, pero no está fuera de la mesa, es solo algo que se aplazará hasta que le demos a la paz todas las oportunidades», dijo el embajador estadounidense en Israel, Donald Friedman, destacado defensor de los colonos, añadiendo más confusión.

La repercusión internacional y regional del pacto, que convertirá a EAU en el tercer país árabe, además de Jordania y Egipto, y el primero del golfo Pérsico que tenga relaciones oficiales con Israel, no pareció preocupar en clave interna a Netanyahu.

«Este acuerdo podría señalar una posible crisis en las relaciones del primer ministro y muchos de los colonos y sus partidarios en el ala derecha israelí. Políticamente, esto implicaría una reducción de la reciente amenaza de forzar unas cuartas elecciones», valoró Yohanan Plesner, presidente del Instituto para la Democracia de Israel. La crisis de coalición por la aprobación de los presupuestos, que de no salir adelante antes del 24 llevarían a nuevas elecciones, parece haber quedado también desactivada.

La estampa del príncipe heredero de Abu Dabi, Mohamed bin Zayeb al Nahyan, ardió ayer en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén al grito de «traidor». Cientos de palestinos protestaron además en Cisjordania ocupada y en Gaza contra el acuerdo, que temen sigan otros países árabes.

La Autoridad Palestina describió el acuerdo como una traición al considerar que es un «golpe a la Iniciativa de Paz Árabe [por la que solo se formalizarían relaciones después del establecimiento del Estado palestino] y las decisiones de las cumbres árabe e islámica». «El liderazgo pide a EAU que se retracte inmediatamente del vergonzoso anuncio», declaró la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que calificó el pacto de «asalto a los derechos de los palestinos».

Desde Teherán, el Gobierno iraní calificó ayer de «estupidez estratégica» el acuerdo. Este pacto «indudablemente resultará en un mayor fortalecimiento del eje de resistencia en la región al impulsar la unidad y la solidaridad contra el régimen sionista», avisó el Ministerio de Exteriores. Efe